LIBROS DEL ROCK

Robbie Robertson: ¿el malo de la película?

El músico canadiense electrizó a Bob Dylan y gestó junto a Scorsese “El Último Vals” de The Band según cuenta en su autobiografía ‘Testimony’.
Imagen de la portada de 'Testimony', la autobiografía de Robbie Robertson.

 

RockFM

Locutor RockFM

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Robbie Robertson comenzó su carrera musical al revés: vendiendo su Stratocaster para irse de casa a los dieciséis años. Su madre nació en la Reserva India Seis Naciones y fue la tradición oral de las tribus mohicanas y cayuga las que llevaron al joven Jaime Royal –porque ese es su nombre real– a convertirse en contador de historias. Así, tras dejar el nido familiar, Robbie se convirtió en el guitarra rítmica de The Hawks (la banda de Ronnie Hawkins) hasta que a base de hacer callo en directo se convirtió en guitarra solista y un tal Bob Dylan quiso ficharle para sus conciertos ya electrizados. Robbie aceptó la oferta, a cambio de que con él tocase toda su banda, que justo en aquel momento estaba inmersa en un proyecto paralelo, sin el guitarrista. Dylan dio luz verde a las exigencias de Robbie aunque no fue todo precisamente coser y cantar.

En mitad de una revolución
Aunque ahora nos parezca de locos pagar una entrada para boicotear la actuación de un artista, dicha práctica fue una constante en los conciertos de Bob Dylan cuando el Nobel de Literatura traicionó supuestamente al folk por tocar con una banda de rock and roll, en la que militó Robbie Robertson: “Abucheaban y silbaban. A veces incluso cargaban contra el escenario o nos tiraban cosas. Fue muy duro. Nos hallábamos en mitad de una revolución del rock and roll, así que la gente podía estar en lo cierto o estar equivocada”. Y es que Dylan acababa de publicar los legendarios ‘Highway 61 Revisited’ y ‘Blonde On Blonde’, pero sus músicos de estudio se negaron a tocar en directo, viendo el panorama que les esperaba. Como sería la cosa, para que Levon Helm, batería y co-líder del grupo, tuviera que dejar la música por una temporada.

Buenas palabras
‘Testimony’ es un libraco de seiscientas páginas en el que Robbie Robertson se recrea en pequeños detalles como las comidas que hacía su madre, aunque poco habla –por ejemplo– de su padre o incluso de The Band, hasta pasadas las primeras cien páginas del mismo. En cambio, sí que se detiene en la formación de The Hawks, dulcificando los recuerdos de un pasado que no volverá: “La vida real consistía en tocar música, viajar, conocer chicas, escuchar y coleccionar montones de discos, y ensayar día y noche”). Del mismo modo, se deshace en elogios al hablar de sus compañeros de banda, aunque ellos hicieron exactamente lo contrario tras su separación, como también lo hace con grupos coetáneos como los Beatles, y con los ídolos de su juventud como Muddy Waters, que acabó apareciendo en “El Último Vals”.

Fan antes que músico
Si algo que podría definir a Robbie Robertson es su fascinación por la música y por el origen del talento de muchos de sus héroes. De ahí que en ‘Testimony” se pregunte, por ejemplo, cómo Robert JohnsonElvis PresleyMuddy Waters, Bo DiddleyJimmy Reed, o B.B. King tenían la misma procedencia geográfica, Memphis, y un mismo río inspirando (quizás) sus canciones: “¿Qué poción mágica contenían sus aguas?”. Hay muchas cosas que Robbie no cuenta en su libro, pero leyendo sus páginas sí que se entiende perfectamente que el canadiense fuese el principal artífice junto a Martin Scorsese del histórico adiós de The Band. En “El Último Vals” estuvieron Bob Dylan, Muddy WatersEric ClaptonVan MorrisonNeil YoungRingo StarrRon WoodDr. John, Neil DiamondEmmylou Harris, Joni Mitchell o el propio Ronnie Hawkins con quien comenzó la historia del grupo. Y que dicha película-documental-concierto se llevara a término no sólo tenía que ver con las pretensiones de Robbie como actor.

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