LIBROS DEL ROCK

Roger Daltrey: un obrero del rock’n’roll

‘Mi Historia: Memorias Del Fundador De The Who. Gracias Os Sean Dadas, Mr. Kibblewhite’ es la autobiografía del cantante inglés de los rizos de oro.
Imagen de la autobiografía de Roger Daltrey.

 

RockFM

Locutor RockFM

Tiempo de lectura: 2’

En 2014, la editorial Malpaso publicó en España la autobiografía de Pete Townshend ‘Who I Am’ y a finales del año pasado, Libros del Kultrum hizo lo propio con la de su compañero Roger Daltrey. Pero como las comparaciones son odiosas, lo mejor es leerse los dos libros, y que cada cual saque sus propias conclusiones sobre los fundadores de The Who, sus vidas personales y la historia de la banda.

Lo primero sería explicar el título de este artefacto. ¿Quién es el tal Mr. Kibblewhite? Pues nada más y nada menos que el director del colegio de Roger Daltrey, que antes de echarle del mismo con quince años por andar metido en peleas, le dijo al músico que no iba a llegar a nada en la vida. Y es que ya por entonces, Roger prefería estar fabricándose sus primeros “instrumentos” antes que ir a clase o hacer los deberes. 

Así, siguiendo un estricto orden cronológico, el cantante nos cuenta su infancia en el seno de una familia de clase obrera del distrito londinense de Shepherd’s Bush y su adolescencia junto a algunos Teddy Boys algo violentos. Pero en estas memorias, además de la vida de Roger Daltrey, también tenemos nuevas claves sobre los desaparecidos John Entwistle y Keith Moon. Y sólo por eso, hay que leerlas.

Y es que, como reconoce el propio Roger, “tuve la inmensa fortuna de vivir tiempos apasionantes. Fui testigo privilegiado y protagonista a un tiempo de cambios revolucionarios para la sociedad, la música y la cultura de mi época”.

Orgullo de clase
Seguramente, Roger Daltrey sea uno de los frontman más desconocidos en lo personal de la historia del rock. Por eso quizás sorprenda conocer, de primera mano, su pasión desmedida por el oficio. Su profesionalidad provocó discusiones antes y después de muchas actuaciones –aunque nunca durante– y también una competitividad bien entendida, con otros grupos británicos como los Beatles o los Kinks. Pero es que Daltrey, que comenzó a cantar en el coro parroquial con siete añitos, nunca ha olvidado su procedencia proletaria, cuando contribuía a la economía familiar trabajando en una planchistería y cantando en pubs ya en su adolescencia.

El otro Woodstock
Siempre se ha dicho que Roger Daltrey ha tenido aversión a las drogas psicotrópicas y por eso su visión sobre el histórico festival de Woodstock pueda ser algo más serena que el del resto de músicos y asistentes que consumían marihuana y/o/u LSD entre otras drogas. Por eso es muy gracioso cómo narra que, en ese ambiente tan hippy, ellos eran considerados unos pijos por no subir al escenario tan desaliñados como muchos de otros artistas. Y eso teniendo en cuenta que Roger se puso una colcha comprada en una tienda de Ealing, que se hizo en tendencia en esos ambientes. 

Crónica de una muerte anunciada
Según el propio Roger, tres años tardó en “desenterrar” los recuerdos de sus andanzas recordando quién hizo qué, cuándo, cómo y por qué; “desbrozando” además los mitos de las realidades; y “desentrañando” –por ejemplo- lo que realmente sucedió en aquel Holiday Inn en el vigésimo primer cumpleaños de Keith Moon. Pero mucho más allá de las extravagancias del batería de los Who, el cantante recuerda a su ex compañero con mucha ternura y como un músico muy profesional. Eso sí, cuando habla de sus últimas giras con la banda, Daltrey recuerda que su muerte estaba prácticamente anunciada… “no le salía el compás de seis por ocho. Siempre era muy perfeccionista con la música, pero esta vez pasaba algo serio”. Evidentemente, tras la muerte de Keith, ya nada fue lo mismo para The Who, aunque –a pesar de los pesares–, ahí siguen al pie del cañón.

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