“Run To The Hills”, la llegada de Bruce Dickinson a Iron Maiden

Con el debut de Bruce Dickinson en Iron Maiden, el destino de la banda cambió para siempre
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Nos encontramos en el año 1981, Iron Maiden ha publicado dos álbumes grandiosos que les han puesto en el camino correcto para hacerse con el éxito internacional, su debut homónimo de 1980 y 'Killers', que ha salido este mismo año. Todo el mundo sabe que la banda va a llegar lejos, comandada por su cantante, Paul Di'Anno, un hombre versátil, con experiencia haciendo punk, pero capaz de cantar heavy metal y alcanzar las notas más altas que requiere el género. Sin embargo, hay un problema. 

Para ser una banda estable y prometedora, los Iron Maiden arrastran un lastre, el errático estilo de vida de su vocalista, que no puede parar de gozar de toda clase de excesos, comprometiendo, no solo las actuaciones, sino también la reputación de la formación. Había que hacer algo y el líder del conjunto, Steve Harris, lo sabía. Si no se expulsaba a Di'Anno, la historia de Iron Maiden sería breve y lo que parecía ser un futuro prometedor acabaría convirtiéndose, simplemente, en el simple olvido. 

Una vez expulsado Paul, hizo falta encontrar a alguien más, con cabeza pero con carisma y, por supuesto, con una gran capacidad vocal. Ahí es donde entra un enérgico muchacho compatriota de los Maiden, nativo de Sheffield, que, además de ser un gran cantante, era historiador, deportista y le encantaba todo lo que tuviera que ver con la ingeniería. Su nombre era Bruce Dickinson, y, en aquel entonces, militaba en la banda Samson

La audición fue rápida. La banda le quería y, en cuanto se deshicieron del todo de Di'Anno, la máquina comenzó a volver a ponerse en marcha. Un tour en Italia, celebrado en octubre de 1981 y un show en Londres en noviembre del mismo año sirvieron para que Dickinson calentara motores, culminando esta fase de “entrenamiento” con un show navideño celebrado el 23 de diciembre. Pese a todo, nadie conocía aún al joven Dickinson, puesto que poca gente había hablado de él y, por supuesto, no existía Internet. 

¿Cuál era la solución para esto? Grabar un nuevo disco. La banda necesitaba un nuevo redondo que sirviera como carta de presentación para el cantante, que estaba preparado para despuntar. De esta manera, la banda entró al estudio de grabación con Martin Birch, productor de 'Killers', para preparar lo que acabaría siendo 'The Number of the Beast'. Sin embargo, antes de que saliera el disco, cinco semanas antes para ser más exactos. Y es que, aunque el disco vio la luz un 22 de marzo, el single “Run to the Hills” lo hizo el 12 de febrero, dejando claro que Iron Maiden entraba en una nueva y brillante etapa. 

 

Haciendo gala de su título de historiador, Dickinson tuvo la idea de contar la historia de la colonización de América tanto desde el punto de vista de los nativos como el de los invasores. La canción, además, era brillante y él estaba supremo a la voz. Si los dos primeros trabajos ya habían sido buenos, mostrando de todo lo que Iron Maiden era capaz, ahora, con Dickinson al frente, el conjunto tenía todo lo necesario para convertirse en un referente a la altura de otros grandes mitos ingleses. Así fue. 

La voz aguda de Bruce encajó aún mejor de lo esperado con la banda, que rápidamente olvidó a su anterior vocalista y su estilo para centrarse en un nuevo comienzo, en una nueva manera de escribir y componer, de hacer música, de dejar huella. El resto es historia. 

RockFM