Sex Pistols y Blondie: la historia del mayor sabotaje al Rock & Roll Hall of Fame

El Rock & Roll Hall Of Fame suele provocar críticas de sus fans, pero Sex Pistols y Blondie lo llevaron a otro nivel
Blondie implosiona en la celebración del Rock & Roll Hall of Fame de 2006

 

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Aunque todos los años hay polémica sobre las bandas inducidas al Rock & Roll Hall of Fame, hay algo peor que el enfado de los fans, el de los músicos. Cuando los Sex Pistols y Blondie fueron inducidos en 2006, lo que iba a ser una noche de celebración acabó en un disgusto para más de uno de los asistentes. Sin embargo, comencemos por el principio. 

La clase de 2006 tenía, en un principio, un cartel de lujo, no en vano, los elegidos fueron Black Sabbath, Lynyrd Skynyrd, Miles Davis, Blondie y los Sex Pistols. Poco tiempo antes, Ozzy Osbourne ya había expresado que no le hacía mucha gracia el tema de la ceremonia con las siguientes declaraciones: "Quitadnos de la lista. Ahorrad tinta. Olvidaos de nosotros. La nominación no significa nada porque no la han votado los fans. Lo elige una supuesta elite de los medios y la industria, gente que no ha comprado un disco o una entrada en su vida, así que sus votos son irrelevantes para mí. Asumámoslo, Black Sabbath nunca ha sido la niña bonita de los medios. Somos una banda para la gente y eso es lo que nos gusta". Con el cambio de opinión del Príncipe de las Tinieblas, parecía que todas las tensiones estaban resueltas y que aquella ceremonia sería sencilla de realizar. 

Sin embargo, todo cambió cuando los Sex Pistols se enteraron de que iban a entrar. En su actitud punk, la banda mandó una carta -llena de faltas de ortografía- que decía lo siguiente: "En comparación con los Sex Pistols, el rock and roll -o lo que sea- hall of fame es una mancha de pis. No vamos a ir. No somos vuestros monos, ¿y qué? La fama a 25.000 dólares si pagamos por una mesa y 15.000 para estar apretados en una galería va a una organización que nos vender a cualuquier vieja gloria. Felicidades. Si nos votaste, espero que hayas apuntado tus razones. Seréis anónimos como jueces, pero aún así sois gente de la industria. No vamos a ir. No estáis presetando atención. Un verdadero Sex Pistol está fuera de este sistema de mierda". Las cosas se comenzaban a complicar para la organización, cada año más elitista y estirada. 

Jann Wenner, presidente del Rock & Roll Hall of Fame, leyó la carta ante una audiencia que estaba lejos de estar contenta. Sin embargo, este momento no fue el más duro de la noche, ni siquiera el mayor contratiempo. 

Tras ser inducidos por Shirley Manson parte de la banda Garbage, el guitarrista de Blondie, Chris Stein, el batería Clem Burke y la mismísima Debbie Harry se subieron al escenario -para recibir el galardón- junto a los antiguos miembros de la banda Nigel Harrison, Frank Infante, Gary Valentine y Jimmy Destri. Su salida del conjunto no había sido casualidad e iban a demostrarlo. 

Harrison e Infante habían tenido su propia batalla legal Stein y Harry por el dinero que se supone que se les debía de su periodo con la banda. Valentine, por su parte, se había quedado fuera de la reunión de Blondie de 1999 en el último momento. Destri había sido expulsado del conjunto por varias razones, incluyendo el abuso de drogas. 

Todo empieoró cuando Infante cogió el micrófono delante de toda la audiencia sobre no haber sido invitada a tocar en la reunión de la banda. "Me gustaría agradecer al Hall of Fame por invitarnos y por no borrarme a mí, a Gary o a Nigel de la historia del rock. Este es uno de los más grandes momentos que puedes vivir como músico. En realidad, algo que lo mejoraría sería poder tocar para vosotros esta noche, pero, por alguna razón, a algunos de nosotros no nos dejan esta noche. No sé lo que podríamos hacer sobre eso, pero me gustaría tocar", afirmó, creando una de las situaciones más incómodas que nadie se habría podido imaginar. 

Entonces, Infante terminó de incendiar la sala hablándole directamente a Debbie Harry. "¿Se puede, Debbie? Me gustaría tocar con vosotros, a mí y a Nigel. ¡Por favor! ¡Anda, por favor, Debbie!", dijo.  La cantante no iba a callarse. De hecho, se levantó y llegó hasta el podio. "¿No puedesver que mi banda está allí?", contestó. 

"Oh, ¿tu banda? Pensé que Blondie eran los que iban a ser inducidos esta noche", contestó Infante. Harry, entonces, empezó a enumerar a los miebros que quedaban en el grupo. "¿Van a ser inducidos? ¡No lo sé!", respondió Infante. 

Entonces, Harrison entró a la ecuación para hacer todo aún más tenso. "Es genial ver a todo el mundo fuera de los juzgados. Eso es lo positivo", comenzó, dando una falsa sensación de que la cosa se iba a calmar. "Tengo que decir que, después de ver nuestras imágenes esta noche, sentí que estaba en mi propio funeral. Es una mierda para nosotros. Queremos tocar, obviamente, porque fuimos una parte de esto. Nos han hecho creer que no lo fuimos, así que bienvenidos a la noche del bingo".

Chris Stein estaba furioso, y, agarrando su trofeo del Rock & Roll Hall of Fame, se desquitó en la conferencia de prensa: "La razón por la que estoy con esto en la mano es por si me encuentro con alguno de esos imbéciles". 

Aquella noche, el Rock & Roll Hall of Fame se convirtió en una batalla campal. Quizás fue el momento más cercano al rock que nunca se viviese en la ceremonia, quizás solo fueron los restos de una banda rota peleando entre ellos. Lo que está claro es que, aquella noche, a nadie le quedaron ganas de celebrar nada. 

RockFM