The Rolling Stones: cómo salvar a Metallica tratándoles como apestados

A principios de siglo, Metallica y The Rolling Stones tocaron juntos, aunque no fue la mejor de las experiencia
Metallica y The Rolling Stones en 2005

 

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La llegada de los 2000 no fue especialmente agradable pata Metallica, que perdieron a su bajista, Jason Newsted, solo para entrar en una crisis creativa que acabaría resultando en el 'St. Anger', seguramente el disco menos popular de los de San Francisco, solo por encima de 'Lulú', su colaboración con Lou Reed. Todo aquel proceso quedó grabado en la película 'Some Kind of Monster', un metraje de lo más interesante para cualquier seguidor del rock. Sin embargo, esta no es la historia que nos atañe hoy. Para contártela, necesitamos viajar un poco más adelante, hasta 2005, cuando Metallica abrió dos conciertos para The Rolling Stones en San Francisco. 

Los iconos del thrash formaron, durante ese breve marco de tiempo, parte del tour 'A Bigger Band' de los ingleses. Lo cierto es que Metallica llevaba fuera de circulación casi un año para cuando le llegó la llamada de los Stones y la invitación de abrir dos shows para ellos suponía una gran oportunidad para volver a empezar con fuerzas renovadas tras un periodo convulso. Y es que abrir para The Rolling Stones no sólo es una gran oportunidad para que tu carrera despegue, sino que también puede llegar a ser terapéutico para un conjunto que acaba de pasar un bache. 

En aquel momento, Metallica se puso manos a la obra para terminar de reconstruirse, de llevarse bien y de trabajar juntos. A base de curro, la banda consiguió no solo comprometerse sino también estar lista para aquellos shows. Tal y como dice Lars Ulrich, aquellos shows le sirvieron a la banda para cargar las pilas tanto creativa como físicamente y prepararse para lo que estaba por venir. 

La banda descubrió una nueva faceta de su carrera, una mucho más tranquila a nivel personal, pero intensa en el plano profesional. “En los viejos tiempos lo pasamos muy bien, pero te metes en una relación, tienes hijos y, al final, acabas tomando batidos de proteína y comida vegana para funcionar. Tienes que saber lo que necesitas para levantarte, vestirte y hacer que todo vaya bien en el escenario”, reconocía Lars Ulrich, batería de la banda. 

Sin embargo, cuando llegó el momento de tocar, la experiencia para Metallica no fue precisamente agradable. Y es que, acostumbrados al buen rollo o, al menos, algo más de calor en backstage, la frialdad de los Rolling Stones dejó a los de San Francisco con un nudo en el estómago, sobre todo, después de fotografiarse con ellos.  Así lo recordaba Lars Ulrich en 2007: “Un asistente nos llevó hasta un lugar en el tunel del estadio y nos dijo que esperásemos. También estaba esta banda, Everclear, que iban a tocar también, situados en su marca. Así que, mientras estábamos allí de pie nos acercamos a saludarles. Justo entonces, la asistente volvió y nos dijo que no podíamos hacerlo. Los tipos de Metallica iban en un lugar y los de Everclear en otro”, afrimó. 

“Después, cinco minutos después, los Stones llegaron y te juro que no se pararon. Redujeron el paso al que andaban lo suficiente como para hacerse dos o tres fotos con Everclear y llegar hasta donde estábamos. Charlie Watts no saludó y creo que Keith Richards hizo un gesto o algo, y Mick Jagger nos miró como si fuéramos a darle neumonía o algo, porque tenía una mueca de desagrado en su cara. Entonces redujeron su paso lo suficiente como para que el fotógrafo hiciera dos o tres fotos y entonces se marcharon. Y entonces la asistente llegó y nos dijo que si la banda aprobaba las fotos, nos mandarían una copia”

Metallica acabó tocando en aquel evento junto a los Stones y, de hecho, todo salió bien de ahí en adelante. Y es que, aunque los de Mick Jagger te salven, no significa que tengan que ser amables contigo.

RockFM