The Runaways: Las Reinas del Ruido

Echamos la vista atrás, y recordamos la historia de una de las bandas más potentes (y efímeras) del rock and roll
ctv-13l-runaways
RockFM

Locutor RockFM

Tiempo de lectura: 2’

Nuestra historia comienza en el garaje de una joven de 16 años, llamada Sandy West y una amiga, Joan Jett (un año mayor): un amplificador y una guitarra es lo que traía Jett, y West, una batería. Joan Jett lo recuerda así: "Encajamos al instante. Ella (Sandy) era muy amistosa y extrovertida. Era como yo, le gustaban los deportes y era ruda. No podía creer que tocara la batería. Era sólida, fuerte y poderosa, muy buena batería. Ni que decir tiene que tenía 16 años". A ellas se unirían Cherie Currie (cantante), Jackie Fox (bajista) y Lita Ford (guitarra). Juntas formarían The Runaways, y se harían llamar 'Las Reinas del Ruido'. Pero a este rompecabezas le faltaba una pieza: el mánager Kim Fowley.

Para situarnos hemos de rebobinar un poco la cinta. Antes de conocer a Sandy West, Joan Kett contactó con Kim Fowley, y le hizo saber que quería formar una banda de rock solo de mujeres. En ese momento, a Fowley debió de abrírsele el cielo, porque un año antes (1974), había contaratdo un anuncio en el que buscaba montar una banda de mujeres para que tocaran sus caniones. Pero cuál sería su sorpresa, cuando tiempo después, Fowley conoció a otra chica que quería exactamente lo mismo. Fue entonces cuando el mánager le facilitó a Sandy West el teléfono de Joan Jett, y el proyecto empezó a tomar forma. 

Con la banda en funcionamiento, tocaba publicar material y dar a conocer al mundo a The Runaways. El debut llegó en 1976, y la banda empezó a girar por Estados Unidos. Lo hicieron, además, abriendo en varias ocasiones para grupos como Cheap Trick, Van Halen o Tom Petty and The Heartbreakers. Y aunque en su país natal el grupo funcionó bien, el verdadero éxtio, y desmadre, vendría a raíz de la publicación de su segundo disco, 'Queens of Noise'. Aquel álbum les abrió las puertas del mundo entero, particulamente, Japón. En aquel país, The Runaways fueron el cuarto grupo extranjero más exitoso, solo por detrás de bandas como ABBA, Led Zeppelin o KISS. Y con el éxito, también vinieron los excesos. En ese sentido, quiemn quizás más sufrió de ese estigma del rock and roll fue su cantante Cherie Currie, una estrella del rock adolescente que se volvió adicta a sustancias como los Quaaludes y la cocaína. A ello hay que sumar que la bajista Jackie Fox terminó dejando la formación, alegando que había sido violada por Kim Fowley delante de un grupo de personas, entre las que se encontraban Joan Jett y Cherie Currie, quienes no asistieron a su compañera. A esto hay que añadir que Jett y Currie siempre desmintieron estos hechos. Pero la banda se estaba rompiendo. A la partida de Fox se sumó la de Currie, quien necesitaba recuperarse de un estilo de vida que estaba llevándola a la autodestrucción.

The Runaways continuaron con nuevos incporporaciones, pero terminaron por disolver la banda cuando Joan Jett también decidió dejarlo: "Yo me sentía más cercana al punk rock, mientras que Lita y Sandy tenían inclinaciones más duras. Para mi estaba bien tocar algo más duro, pero ellas querían ir solo en esa dirección. Así que preferí marcharme por mi cuenta, antes de que me echaran de la banda que yo misma había montado. Así que hicimos un disco más, y cada una seguimos nuestros caminos. No había nada personal, simplemente inquietudes diferentes".

En torno a la historia de la banda, se filmó una película que puede que te apetezca ver... Si aún no lo has hecho: The Runaways (2010). Te dejamos el trailer por si te entra el gusanillo.





 

RockFM