La única entrevista que Lemmy Kilmister (Motörhead) no fue capaz de sorportar

Aunque Lemmy era un tipo afable y paciente en las entrevistas, en esta ocasión todo fue demasiado irritante 
La única entrevista que Lemmy Kilmister (Motörhead) no fue capaz de sorportar

 

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De entre todas las leyendas del rock, si alguien se ganó el respeto de todos los que le rodeaban, ese fue Lemmy Kilmister, el que fuera bajista y cantante de Motörhead durante toda su vida. De él, sabemos muchas anécdotas legendarias, valga la redundancia, pero ninguna en la que una situación se le fuera de las manos ni quedara mal. A fin de cuentas Lemmy era un señor con todas las letras y todo el mundo sabía que no convenía tocarle las narices. Era imposible no quererle y respetarle. Eso fue así hasta que llegó la única periodista capaz de enfurecerle o, mejor dicho, la única persona que con la falta de consciencia como para hacerle enfadar. 

Esta historia, fue contada, originalmente, en el libro 'Beer Drinkers and Hell Raisers: The Rise of Motörhead' y narra el momento en el que Lemmy se tuvo que enfrentar a una periodista que, o bien tenía un mal día o bien se pasó de lista, pero que le hizo pasar uno de los ratos más incómodos de su vida, lo cual, como no podía ser de otra manera, supuso que el líder de Motörhead se tuviera que vengar, aunque fuera solo un poco. Así lo contaba él mismo. 

"Normalmente hubiera respirado hondo y lo hubiera pasado. No era algo nuevo para mí. Jamás me había ido de una entrevista", narraba. "Sin embargo, Phil Cambell y yo acabamos haciendo, porque esta chica era como un grano en el culo y no dejaba de insistir en que hiciéramos la entrevista desde el bañño por algun motivo. Allí había muchísimo eco. Te puedes imaginar todos los subtitulos y todo eso y el pasillo. Ella dijo, '¿Nunca habéis hecho nada realmente gracioso en una entrevista?'. Y Phil contestó: 'Sí, bueno, Lem y yo una vez nos levantamos durante una y nunca volvimos'. Entonces nos levantamos, salimos y no volvimos nunca".

Eso sí, al menos esta periodista se presentó a la hora acordada. Porque las consecuencias fueron mucho peores para el locutor de radio que, en otra ocasión, les hizo esperar más de lo acordado. "Eddie y yo nos perdimos una prueba de sonido para hacer una jodida entrevista que era, supuestamente vital", narró Lemmy. "Aquel tío nos hizo esperar durante media hora, así que cogimos la manguera de incendios, la metimos en el estudio, la encendimos, cerramos la puerta del estudio y nos fuimos"

Lemmy era un tipo querido, respetado pero, sobre todo, ocupado. Un tipo al que no debías hacer enfadar. Si lo hacías, ¡tenías que afrontar las consecuencias! 

RockFM