LIBROS DEL ROCK

La verdad de John Fogerty

En ‘Fortunate Son: My Life, My Music’, el líder de la Creedence Clearwater Revival contó por qué no se volverá a juntar nunca con sus ex compañeros.
Imagen de la portada de 'Fortunate Son: My Life, My Music'.
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Locutor RockFM

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“La gente de una banda de rock’n’roll siente como que son ellos contra el mundo. Tus padres piensan que estás loco: «¿Por qué no consigues un trabajo de verdad?». La estructura social piensa que estás loco (no estás ganando dinero y vistes raro). Todo lo que tienes es un sueño. Sois como chicos en una trinchera. No sabes lo que es el futuro, pero ese presente está básicamente prometiendo: «Hasta el día que me muera, estaré en esto contigo». Allá por 1968, yo había hecho un acuerdo con Tom, Doug y Stu de ser socios iguales. Compartí mi dinero de compositor. En ese momento, pensé que estaba tratando con personas que entienden la responsabilidad de lo que teníamos. Pero en 1988, vendieron sus votos a Saul Zaentz por 30.000 dólares cada uno –eso es, treinta piezas de plata–. Stu me dijo: «No me importa lo que hagan con la música, sólo dame el dinero». Yo estaba indignado”.

Éste es sólo un breve extracto de ‘Fortunate Son: My Life, My Music’, la autobiografía de John Fogerty que vio la luz el 6 de octubre de 2015 y que lamentablemente aún no se ha traducido al castellano. En ella, el líder de la Creedence Clearwater Revival junto a su hermano Tom se despachó a gusto con el productor Saul Zaentz –con el que tuvo que lidiar en una interminable batalla judicial– y con sus ex compañeros Doug Clifford y Stu Cook, a los que acusa de deslealtad y de moverse sólo por intereses económicos.

Alta traición
Los enredos legales entre John Fogerty y Saul Zaentz tienen su origen en 1988, cuando el productor demandó al músico californiano, alegando que su canción “The Old Man Down The Road” era un plagio del “Run Through The Jungle” de la Creedence. Según Fogerty, “había mucho en juego en este caso”, porque los dos clásicos se pincharon asiduamente en las radios y generaron una fortuna en forma de derechos de autor. Así, aunque John era el compositor principal de ambas canciones, Zaentz también poseía parte de los derechos de la canción de la Creedence Clearwater Revival, y además de interponer una demanda de ¡140 millones de dólares! a Fogerty por plagiarse así mismo, también denunció que fue difamado veladamente en las canciones “Mr. Greed” (“Mr. Codicia”) y “Zanz Kant Danz”. Pero lo que mató directamente al bueno de John, fue enterarse en pleno juicio de que fue su ex compañero Stu Cook el que animó a Zaentz a demandar a Fogerty, que asegura que sintió que le apuñalaban por la espalda “intencionalmente”: “¿Stu yendo a ver a Saul, una persona que había engañado y mentido y realmente nos trató a todos nosotros como a una mierda, y hacer eso?”, lamentaba en su libro John.

El no a Clinton y al Hall Of Fame
En 1992, los responsables del Salón de la Fama del Rock & Roll llamaron a John Fogerty y le dijeron que querían que la Creedence Clearwater Revival entrara en el Rock & Roll Hall Of Fame, pero que querían saber si él estaría dispuesto a tocar con los otros tres miembros supervivientes de la banda, después de que su hermano Tom muriera en 1990. La respuesta de John fue tuvo mucho que ver, una vez más, con el productor Saul Zaentz: “No voy a estar en un escenario con esas tres personas, porque estos chicos vendieron sus derechos de la Creedence a mi peor enemigo”. En 1993, Bill Clinton fue elegido Presidente de los Estados Unidos, y su equipo le pidió que la Creedence tocara en su toma de posesión. En aquella ocasión, el no de Fogerty descartó cualquier posibilidad de reunión en el futuro, con dos frases más que contundentes: “No toco con ellos. Nunca tocaremos como un grupo de nuevo”.

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