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David Bowie

Nombre real: David Bowie

Lugar de nacimiento: Brixton, Londres

Premios:
  • Grammy al Mejor Videoclip Corto por “David Bowie” (1984)
  • Grammy honorífico en reconocimiento a su carrera (2006)
  • Grammy a la Mejor Interpretación de Rock para “Blackstar” (2016)
  • Grammy a la Mejor Canción de Rock para “Blackstar” (2016)
  • Grammy al Mejor Álbum de Música Alternativa para ‘Blackstar’ (2016)
  • Grammy al Mejor Arreglo para un Álbum para ‘Blackstar’ (2016)
  • Ganador de dos Brit Awards
  • Ganador de un premio Ivor Novello por “Space Oddity” (1969)
  • Inducción al Rock And Roll Hall of Fame (1996)

Web: http://davidbowie.com

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Biografía

David Bowie, el Duque Blanco, Ziggy Stardust. La personalidad camaleónica de este artista siempre ha sido uno de sus rasgos definitorios. Sus múltiples discos son un reflejo de las muchas caras de las que ha gozado a lo largo de los años. Y es curioso, porque el mismo chico que nos hizo sentir maravillados e incómodos con sus odiseas espaciales y escenarios apocalípticos, se fue dejándonos aún más intrigados con un trabajo que suena a cristal y oscuridad, pero no a pesadumbre ni tristeza.

No fue hasta su segundo trabajo, momento en el que abandonó su etapa mod, cuando Bowie comenzó a triunfar. Su primer gran tema es “Space Oddity”, tema tan desconcertante como bello, que cuenta la historia de un astronauta, el Mayor Tom (Major Tom), que, en su viaje al espacio, que vivimos desde la cuenta atrás hasta más allá de su despegue, acaba perdiendo la comunicación con el control de tierra para aventurarse hasta lo desconocido. El viajero, lejos de tener miedo, se despide de su familia y se marcha, repitiendo: “la Tierra es azul y no hay nada que pueda hacer”, ante la desesperación del control.

La canción y su personaje han sido objeto de múltiples menciones y tributos a lo largo de los años. Una de los reconocimientos más destacados a nivel nacional es “Lady Blue”, canción de Enrique Bunbury con una estructura y letra similares al original de Bowie. Lo que menos gente sabe es que el tema tiene una continuación, “Ashes to Ashes”, en el que el control de tierra y Tom vuelven a entablar una conversación poco amigable en la que tachan al astronauta de ”yonki”, resultando que el viaje espacial no es más que una alucinación causada por las drogas. Major Tom volverá a aparecer, una última vez, en el videoclip de “Blackstar”, el último single publicado antes de la muerte del cantante. En él, podemos ver un esqueleto dentro de un traje de astronauta, lo cual nos puede indicar que, en efecto, el viajero espacial murió con Bowie.

Pero esta no es la única historia, casi mitológica, que Bowie nos narró. Su álbum conceptual, ‘The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars’ es, seguramente, su obra más conocida y contiene una de las historias más extrañas que jamás se hayan contado en un álbum. La historia comienza cuando a la humanidad le es anunciada que tan sólo le quedan 5 años de existencia –en el tema “Five Years”- y muchos de los habitantes empiezan a reaccionar, de diferentes formas a este anuncio. Sin embargo, un alien, Ziggy Stardust, llega para salvar a la humanidad. Esto ocurrirá, en teoría, a través del rock and roll. Sin embargo, poco a poco, Ziggy se irá corrompiendo hasta acabar tocando fondo. El tema más famoso del disco es, sin duda, “Starman”, en el que Stardust contacta con la tierra y extiende su mensaje, aún incomprendido, a través de la radio.

Más allá de lo conceptual, otra de las canciones icónicas de Bowie se trata de “Heores”, parte de su álbum homónimo de 1977. El cantante, tras alcanzar el éxito, sufrió de una terrible adicción a las drogas. Cuenta la biografía de Carrie Fisher, firmada por Darwin Porter y Danforth Prince, que la actriz, conocida por interpretar a la Princesa Leia, tuvo una aventura con el cantante a mediados de los ’70 y que, según le confesó a una amiga íntima, éste podía sobrevivir durante días a base de cocaína y leche. Este problema le llevó a cometer errores de la talla de realizar un saludo nazi a sus fans, lo cual le costó una gran cantidad de críticas por parte de la opinión pública. Quemado y harto de su vida, Bowie se mudó a Berlín, estableciéndose en un modesto apartamento encima de un taller. En Alemania comenzó a trabajar con Brian Eno. En cierto momento, pudo ver, desde una ventana, a su productor Tony Visconti besándose, junto al Muro de Berlín, con su amante, una corista alemana. Aquella escena le enterneció hasta el punto de que, junto a Eno, compuso “Heroes”, una historia de amor épica y melancólica que ha perdurado hasta nuestros días.

Los ’80 y los ’90 no tratarían bien a Bowie, que, pese a seguir siendo respetado por toda la comunidad musical, no llegaría a tener, ni de lejos, el mismo éxito que en la anterior década. El Duque Blanco seguiría sacando discos y girando hasta que, en 2004, su cuerpo dijo basta. Todo estaba saliendo mal en la gira de aquel año, el “Reality Tour”: un técnico de luces había fallecido antes de un show –que fue cancelado- en Miami y, en una tónica menos seria, Bowie había sido golpeado en un ojo con una piruleta que había tirado un fan. Esto, teniendo en cuenta que uno de sus ojos había perdido su color tras una pelea siendo pequeño, no debió sentarle muy bien. Sin embargo, el show continuaba día tras día. El 23 de junio de 2004, Bowie tuvo que dejar el escenario en varias ocasiones durante un show en Praga hasta que, durante la interpretación de “Changes”, tema que, por cierto, fue otro hit publicado en su cuarto disco, de 1971.

La última intentona de Bowie tuvo lugar dos días después en Alemania y, aunque el cantante pudo completar el set entero, sufrió un fuerte dolor en el pecho durante todo el show. Acabado el último tema, Bowie se retiró entre bambalinas, donde se acabó desmayando. El cantante tenía una arteria bloqueada y el resto de la gira tuvo que ser cancelada. Pocos se lo imaginaban, pero ese fue el último directo de Bowie, que sólo regresaría en un par de ocasiones más para cantar un puñado de temas con varios artistas.

Sin embargo, al cantante aún le quedaba un último momento de gloria y, como la vela que arde más intensa antes de apagarse, publicó ‘The Next Day’ en 2013. El disco fue todo un éxito y supuso una resurrección para el artista.

Un cáncer sería el encargado de llevarse a Bowie del plano terrenal, aunque él no pensaba irse sin dejar una última joya. ‘Blackstar’ se publicó dos días antes de su muerte. El trabajo tiene un tinte místico, casi esotérico, que, una vez analizadas las letras, puede servir de carta de despedida para el mundo. El jazz, los ritmos oscuros y el rock se juntan en un plástico de audición compleja, de difícil digestión y con unos videoclips que rozan el surrealismo. La oscuridad de la muerte está presente, pero, como ya hemos dicho, no hay tristeza en el final de la vida del artista más polifacético que jamás haya existido.