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Elvis Presley

Nombre real: Elvis Aaron Presley

Edad: 84 años

Lugar de nacimiento: Tupelo, Estados Unidos

Premios:
  • 3 Premios Grammy
  • NME Award al Cantante Popular Excepcional del Mundo
  • NME Award al Cantante Estadounidense Favorito
  • NME Award al Mejor Cantante Masculino del Mundo
  • NME Award a la Personalidad Musical Mundial
  • Rock and roll Hall Of Fame
  • American Music Awards - Premio al Mérito

Web: http://www.elvis.com/

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Biografía

En los años 90 una película nos mostraba una visión más que emotiva y generosa de los mayores acontecimientos de los Estados Unidos tras la guerra. En una de las escenas iniciales el chico que daba título a la misma, Forrest Gump, se paraba delante de un escaparate de una tienda de televisores donde, en blanco y negro, miraba atónito a un jovenzuelo con tupé, contoneándose de piernas con su guitarra en mano a ritmo de rock.

Ese inicio cinematográfico, plasmado de manera particular, resulta clave para entender la música rock de hoy en día, todo gracias a un músico al que denominarían “El Rey”. En 1955 ese joven llamado Elvis Presley despuntaba bajo el clamor popular con su aplastante presencia y una grandísima voz, nunca antes escuchada, entendida como un sonido negro en la garganta de un chico blanco. Y lo hacía ante el contexto de una época complicada en los Estados Unidos donde la división racial, también en la música, era más que patente. La figura de Elvis resultaba difícil de encajar porque este joven, que comenzó a trabajar como camionero, iba a ser el estandarte de un género musical.

A principios de los 50 la música negra comenzaba a interesar a los blancos, un sonido que los medios ignoraban pero que entre la gente de color triunfaba y que los blancos veíancomo algo underground. Ese interés por alguna canción rythm & blues explotaría definitivamente con la excusa de Elvis.

En julio de 1954 se editaría la primera grabación comercial de Elvis Presley, en una carrera fulgurante que en tan solo dos años le llevó al estrellato masivo. Forjaba los cimientos de un estilo musical que también marcaba la manera de pensar y sentir de varias generaciones. Punto de partida para el rock & roll donde Sam Phillips, descubridor de algunos de los mayores talentos del rock, le daba la primera oportunidad.

Al finalizar 1956 Elvis ya era toda una estrella de la música. Y lo era porque además de sus canciones encarnaba el género como si fuera un invento suyo. Guapo y provocativo a partes iguales, despuntaba cuando el chico malo del rock, Chuck Berry, pasaba más tiempo en la cárcel que fuera de ella, y donde Jerry Lee Lewis se casaba con su prima levantando una polvareda escandalosa. El chico bueno del rock lo tenía todo y arrasaba de manera súbita y rápida apoyado en su hit “Love me tender”. Pero todo quedaría en modo “pause” cuando a Elvis le llegó el turno del servicio militar. Es entonces, durante su servicio, cuando el rock desaparece de algún modo para volver en los 60 con un cambio de formato en el que el músico abrazaría las baladas pop.

Pero el talento innato le haría triunfar nuevamente con canciones como “Surrender” o “Now or never”, el mejor ejemplo de que para algunas canciones no pasa el tiempo. Y con ello llegaban las oportunidades en el cine y la música para películas con las que continuar en un estrellato que no se tambaleaba ni siquiera con canciones de temática social, cuando en el 67 mostraba al mundo “In the guetto”.

Su movimiento de caderas, considerado por muchos en la época como inmoral, sería un fiel reflejo de su personalidad sobre el escenario. Incluso dicho movimiento le acarrearía una censura en el Show de Ed Sullivan, en el que le denominaron “Elvis the pelvis”. Tan fulgurante fue su comienzo como pronta fue su caída. La gente acabaría olvidándole en una etapa final en la que su sobrepeso era evidente, clara muestra del momento en el que se encontraba, y en la que se convirtió en una sombra, casi caricaturesca, de lo que fue su propia creación.

Aún le quedaría un concierto final en el Marquet Square Garden de Indianapolis en junio del 77 para, poco después, morir solo en su casa de Graceland a causa de un fallo cardíaco provocado por las drogas que llevaba consumiendo durante años. Uno de sus grande problemas fue que, al recibir las sustancias que consumía por prescripción médica, nunca pensó que su hábito fuera un problema como tal.

Y con ese final trágico para alguien tan joven, desaparecía un mito que dejaba cientos de millones de discos vendidos, infinidad de discos de oro, más de una treintena de películas y una gloria que ni sus peores épocas de directos ante un público acomodado de las Vegas pudieron empañar.

Él fue el instrumento necesario para conseguir ese balance perfecto entre la música negra y la blanca en el momento indicado. Larga vida a “El Rey”.

Por Miguel Rivera