RockFM

Led Zeppelin

Origen: Inglaterra

Premios:
  • American Music Award Mejor artista internacional (1995)
  • Premios Grammy Hall of Fame En 1999, 2003, 2004 y 2007.
  • Grammy Mejor álbum rock 2014 por 'Celebration Day'.
  • Incluidos en el Rock and Roll Hall of Fame en 1995.

Web: http://www.ledzeppelin.com/

Redes sociales:facebookTWITTER

Historia

Oficialmente, la historia de la banda que puso la semilla del heavy metal comienza en 1968, pero hay que ir un poco más atrás para descubrir el big bang de la que ha sido una de las bandas más importantes e influyentes de la historia para varias generaciones.

A principios de los años 60, un guitarrista de sesión fue cogiendo fama en la escena londinense y británica, se trataba de Jimmy Page. En dos ocasiones tuvo la oportunidad de entrar a formar parte de un proyecto también clave en la historia del rock como The Yardbirds, primero con la salida de Eric Clapton y más tarde para sustituir al bajista Paul Samwell-Smith. Sería esta su primera tarea en la banda, aunque pronto pasó a formar una increíble dupla de guitarristas en aquella formación con Jeff Beck.

Mientras que la primera idea que tenía Page en mente era la de formar un súper-grupo, algo tan de moda por entonces, con Beck y John Entwistle y Keith Moon, que no estaban en su mejor momento en The Who, ante lo que estos últimos bromearon con que caería como un “zepelín de plomo” (lead zeppelin), la trayectoria de The Yardbirds se quedaba en cuadro tras la salida de su batería y vocalista, lo que dejaba a Jimmy Page y al bajista Chris Dreja como únicos miembros de cara a los compromisos firmados por el grupo en una gira por el norte de Europa. La pasión por la fotografía de Dreja le llevaría también a abandonar la formación y dejaría el puesto vacante para la llegada de un viejo conocido de Page, el bajista y teclista, con mucha experiencia como músico de estudio, John Paul Jones, por entonces John Baldwin. Con el permiso de los antiguos miembros para cubrir aquellas fechas, reclutaron al vocalista Robert Plant (sugerido por el que había sido la primera opción, Terry Reid) y poco más tarde a un batería con el que Plant había coincidido en una banda anterior, Band of Joy: John Bonham. El círculo se cerraba, y aunque nos quedamos sin vivir lo que hubiera dado de sí el primer súper-grupo ideado, o la carrera de Page y Beck juntos, estábamos hablando de “los nuevos” Yardbirds y eso en poco tiempo serían palabras mayores.

El sótano de una tienda de discos de Gerrars Street presenció el primer ensayo y el inmediato ensamblaje del cuarteto antes de partir a Escandinavia, donde ofrecieron su primer concierto el 7 de septiembre de 1968 en Gladsaxe, Dinamarca. Bonham, que estuvo a punto de rechazar la oferta para formar parte de la banda de Joe Cocker, nunca le agradecería suficiente el consejo que le dio el famoso cantante de aprovechar la oportunidad de formar parte de un proyecto junto a Jimmy Page.

Aquella gira supuso la mejor plataforma para crear el camino a una primera grabación conjunta. A su vuelta a Londres, todo el material llegaba bien engrasado al estudio después de su rodaje por los escenarios. Serían 36 horas de grabación en los estudios Olympic, en octubre de 1968, algo que Page siempre ha dicho que tiene claro porque lo pone en la factura que hubo que pagar. La experiencia de los cuatro músicos en estudio, especialmente del que hizo de productor, Jimmy Page, facilitó la originalidad del sonido de aquel primer álbum en el que empezábamos a ver el gusto de la banda por tomar referencias más o menos directas de otras composiciones. Joan Baez, Willie Dixon o Jake Holmes serían los primeros aludidos de una controversia que siempre ha perseguido especialmente al guitarrista, (al que el mismo Homer Simpson llamó "uno de los mayores expoliadores de la música negra americana que ha pisado la Tierra"), llegando al límite de la acusación de plagio por parte del grupo Spirit, que sigue sin resolverse definitivamente en los tribunales sobre la autoría de "Stairway To Heaven". Pero nos estamos adelantando.

El 12 de enero de 1969, ya como Led Zeppelin, y con el sello Atlantic habiéndose interesado por aquella súper banda tan bien representada en la figura de Peter Grant que estaba naciendo, veía la luz el disco homónimo al que puso cara la fotografía del accidente del dirigible Hindenburg en 1937. Contrariamente a lo esperado, la crítica no recibió con los brazos abiertos aquel disco y fue el boca a boca del público el que acabó llevando a la rendición ante aquel germen del futuro hard rock y heavy metal que supuso una revolución especialmente en el sonido que cada uno de los cuatro músicos mostraba al mundo: El sonido que Jimmy Page sacó a su guitarra utilizando diferentes configuraciones de micrófonos en el estudio, la característica pegada de John Bonham, el ataque único de John Paul Jones y un vocalista que iba a sentar precedente para todos los que vendrían después con su enfoque vocal y también en sus letras.

La serie de conciertos que, gracias al visionario trabajo de Grant con los promotores, siguió inmediatamente al lanzamiento, agrupados en siete giras a ambos lados del Atlántico, no sería tan relevante si no fuera porque, en el transcurso de los mismos, Led Zeppelin demostró estar creativamente por encima de cualquier actividad, dando forma en diferentes estudios durante sus viajes a un segundo disco que saldría al mercado tan solo nueve meses después del primero. 'Led Zeppelin II' mostró al público su cara más dura con una seductora punta de lanza como "Whole Lotta Love", que llevaría a este segundo trabajo a ser el primer número uno de la banda en Estados Unidos, por encima de otra leyenda discográfica como el 'Abbey Road' de The Beatles.

La crítica siguió azotando a Led Zeppelin del mismo modo que el público iba haciendo que los conciertos de los ingleses pasaran de pequeños locales a grandes salas en el transcurso de este inquieto 1969 en el que empezaron a ganarse buena fama también después de las actuaciones. El inspirador solo de "Heartbreaker", la exhibición a la batería de "Moby Dick", el desgarro de "Ramble On" o el sabor blues de "The Lemon Song" asentaron la popularidad de los siempre enigmáticos Zeppelin, que insistían en que sus discos eran piezas únicas que no se debían despedazar en singles, además de invitar siempre a disfrutar de la experiencia de la banda en directo, lo que garantizaba horas y horas (hasta cuatro e llegaron a contar) de éxtasis musical entre innumerables improvisaciones que hacían única cada actuación.

Cuando se cumplían tan solo dos años del primer concierto de Led Zeppelin (todavía entonces como "los nuevos" Yardbirds), los Page, Plant, Jones y Bonham ya tenían grabado su tercer álbum y su sitio en lo alto de la escena musical asegurado. El retiro primaveral de Page y Plant a Bron-Yr-Aur, una cabaña en lo alto de una colina de Snowdonia, en Gales, escapando del agotador ritmo de actuaciones que habían experimentado, se tradujo en un disco, 'Led Zeppelin III', que rápidamente se catalogó como más folk, pero que, amigos, se abría con "Inmigrant Song", un tema que directamente anima a entrar en batalla (que se lo digan a las princesas de Shrek3). La obsesión de Led Zeppelin por no estancarse mostraba nuevas facetas, caminos y afinaciones para sus canciones en las que también se veía la influencia de la psicodelia que presidía su artwork.

Aunque la banda ya era considerada una de las grandes a estas alturas del inicio de la década de los setenta, las críticas volvían a ser duras y afectaron de alguna forma en el siguiente paso, quizá uno de los discos más importantes e influyentes de la historia del rock, que dejó abiertas las puertas para un sin fin de interpretaciones, segundas lecturas y rumores. Lo que parecía una reacción contra la crítica, no incluir ni el nombre de la banda, ni un título, ni información interior, buscando que fuera la música lo único que hablara, se convirtió en un mito. Lo conocemos como 'Led Zeppelin IV', pero nunca tuvo nombre. Lo que sí tuvo fue una canción que lo cambió todo, una de esas de las que no imaginas que pudiera vivierse un tiempo en el que no existiera.

Solo había pasado un año de su tercera entrega cuando, repitiendo de alguna manera la experiencia, el grupo cerró su agenda de conciertos y volvió a la cabaña galesa en busca de inspiración. En contra de lo que mucha gente cree, el cuarto disco de Zeppelin no tuvo solo una localización para su grabación, aunque es cierto que la casa de campo Headley Grange, en Hampshire, a la que llevaron el estudio móvil de los Rolling Stones, tuvo mucho protagonismo. Y aunque enriquecería la historia, no, no era una casa embrujada, como sí parecía estar Boleskine House, la que fuera vivienda del místico Aleister Crowley que no mucho después adquirió Jimmy Page, ferviente admirador de Crowley (sí, el de la canción de Ozzy). El lanzamiento, que se esperaba para primavera, tuvo varios retrasos entre la necesidad de volver a mezclar el disco al no convencer el primer resultado y ante la importancia que en este caso iba a tener el artwork de un álbum doble, en el que el simbolismo fue crucial. Por un lado el Ermitaño que esperaba en el interior y por otro la presentación de los cuatro símbolos que identificarían para siempre a cada uno de los músicos. Especial mención para el de Page, del que nunca se ha tenido un significado claro. Pero hubo un quinto símbolo, el de Sandy Denny, que tuvo el honor de ser la única vocalista que se ha colado en un disco de Led Zeppelin, con su colaboración en "The Battle of Evermore".

La canción a la que me refería al principio podía ser "Black Dog", otro de los grandes clásicos del grupo, pero al final de la primera cara del álbum teníamos "Stairway to Heaven", una de las mejores y más controvertidas canciones de la historia, entre los rumores de su oculto contenido satánico (negado siempre) y las acusaciones de plagio por parte de la banda Spirit que siempre ha visto en "Stairway" su "Taurus". Fuera como fuera, el lanzamiento en noviembre de 1971 fue un enorme éxito, la música habló por sí sola, como la banda quería, y "Stairway to Heaven", aunque no quisieron que fuera un single aislado, empezó a sonar en todas las radios... y todavía no ha dejado de hacerlo. También para la historia del rock queda la imagen de Jimmy Page con su Gibson de doble mástil, aunque se le relacionara en sus inicios con la Telecaster que le regaló Jeff Beck y posteriormente con el modelo Les Paul y la Danelectro 59.

Antes de darnos cuenta teníamos a Led Zeppelin viajando en su propio avión, protagonizando escándalos en hoteles y creando una leyenda de excesos en sus giras de las que no han trascendido tantos detalles como de otras bandas, quizá porque en este caso todo fuera cierto. Como tampoco fue tan relevante el uso o no de drogas, que casi se da por supuesto, hasta llegar al caso de que sería el alcohol el que nos dejaría sin una de las ruedas de aquel perfecto engranaje musical.

La espiritualidad hippie había dado la vuelta a terrenos más oscuros y sonidos tan hipnóticos como aplastantes que, en contra de lo que suele ser habitual, también contaron con el beneplácito de millones de compradores (actualmente, casi 40 millones del 'IV'). Casi dos años de gira dieron para recorrer el mundo entero, incluyendo segunda visita a Japón y la única que hicieron a Australia y Nueva Zelanda.

Es innegable que una pequeña parte del encanto cuando se mira con perspectiva a la discografía del grupo se perdió con el siguiente paso, que rompía la tradición anónima de sus discos, aunque es cierto que 'Houses of The Holy' tampoco mostraba ninguna identificación en portada y esta también tuvo su polémica al mostrar (aunque fuera de espaldas) figuras infantiles desnudas. Que cada uno de los miembros de la banda tuviera su propio estudio provocó la amplitud de miras que iba a exponer el quinto álbum de Led Zeppelin, que esta vez sí, como habían pensado hacer en el anterior, se llevó a Stargroves, la casa del propio Mick Jagger (The Rolling Stones) en Hampshire, junto al estudio móvil en el que se había grabado el disco sin nombre. De nuevo tras los mandos de la grabación iba a estar el genio de Eddie Kramer. Led Zeppelin daba un paso más hacia la experimentación, dejando parte de su oscuridad a cambio de abrirse a elementos reggae, swing, soul y funk junto a las habituales pinceladas psicodélicas. El retraso del lanzamiento del disco, que se produjo a finales de marzo de 1974 cuando la grabación había terminado en el verano de 1972, propició que la gira europea del 73 viviera el estreno de muchas de las canciones todavía inéditas como los primeros singles, "Dancing Days"; la que en el futuro sería bandera, "The Song Remains The Same"; "Over The Hills and Far Away", que se adelantó a todas o "D'yer Mak'er". Sería en la siguiente gira norteamericana durante las tres noches en las que se reventó el Madison Square Garden de Nueva York cuando se rodó el proyecto de película que años más tarde sería el directo 'The Song Remains The Same'.

El vuelo del mítico avión que había visto ofrecer a Led Zeppelin centenares de conciertos al año en su vertiginosa carrera se detenía en 1974. Aquel descanso no lo sería tanto si tenemos en cuenta que en ese tiempo dieron forma a su propio sello discográfico, 'Swan Song', y recopilaron el material que volvería a provocar el lanzamiento de un disco doble tras una temporada algo convulsa que de nuevo tenía solución en el modo de aislamiento y concentración en el que la banda entraba cuando se volcaba en la preparación de un nuevo disco. El estudio de Headly Grange volvía a ser crucial para este sexto álbum que vería la luz el 24 de febrero de 1975, en el que, dada la cantidad de material que reunieron, se forzó para alcanzar la duración de un doble, incluyendo pistas como "The Rover", que había nacido acústica en 1970, tornó eléctrica en 1972 y se había pensado para el disco anterior, "Down The Seaside" o "Black Country Woman" que fueron casos parecidos, y "Boogie With Stu" que fue algo más especial, ya que se trataba de una improvisación con el teclista de los Stones, Ian Stewart, grabada en 1971.

Pero la joya de la corona que haría de este un disco imprescindible sería "Kashmir", una delicia que aunaba en una sola canción toda la esencia de Led Zeppelin: la pegada y sensualidad del riff, la hipnótica base rítmica, la atmósfera psicodélica, elementos exóticos... a la altura de "Stairway to Heaven", soportando el paso del tiempo tan bien que hasta el rapero Puff Dady la retomó en su "Come With Me" de 1998, incluyendo al propio Page para hacer frente a la versión americana de Godzilla.

Una serie de conciertos míticos siguieron a este lanzamiento, recorriendo de nuevo Estados Unidos en tres meses de gira y volviendo a su querido Londres con las siempre recordadas cinco actuaciones en el Earls Court en mayo de 1975, en los que siguieron siendo vanguardia también de la puesta en escena entre su propia interpretación y las luces con las que se vestía su escenario.

Pero todo lo que sube debe bajar y la velocidad del ascenso suele ser proporcional a la de la caída, aunque en este caso el espíritu y la leyenda de la banda no ha permitido nunca que cayera demasiado. Las cosas empezarían a torcerse con el accidente de tráfico que Robert Plant y su mujer sufrieron en sus vacaciones de verano en Grecia. La larga convalecencia del vocalista se unió a los problemas que Page y Bonham empezaban a evidenciar con las drogas y el alcohol respectivamente, lo que quedó claro que afectó a la actividad de la banda en su siguiente álbum, un poco inspirado (aunque muy por encima de la media) 'Presence', publicado en marzo de 1976. Una corta grabación, escasamente veinte días, en los Musicland Studios de Munich, daría forma a un disco que, para ser sinceros, ha pasado más a la historia por su artwork que por sus canciones, con el enigmático objeto negro que acompaña imágenes de la vida americana. "Achiles Last Stand" y "Nobody's Fault But Mine" se salvaron de la quema el mismo año que vería la luz 'The Song Remains The Same', el directo con forma de película que en octubre del 76 devolvía a la vida el mejor momento de Led Zeppelin.

La gira de 1977 la empezaron arrollando y marcando nuevos records de asistencia que incluían seis llenos seguidos en el Madison de Nueva York y el Forum de Los Angeles, pero aquella gira también empezaba a engullir al propio grupo entre la locura de sus fans y sus propios problemas, y terminaría de forma radical cuando a la espera del concierto en el Superdome de Louisiana, el 30 de julio de 1977, Robert Plant recibía en su hotel la llamada que le informaba de la muerte de su hijo Karac, de cinco años, a causa de un virus estomacal. Todo se canceló y, dado el estado de ánimo en el que quedó el vocalista, la estabilidad de Led Zepplein también peligraba.

No sería hasta más de un año después, en el otoño de 1978, cuando Robert Plant encontró las fuerzas para volver a empezar a ensayar con sus compañeros. Los problemas financieros alrededor del pago de impuestos tampoco habían ayudado en este tiempo de exilio que vivió Led Zeppelin en suelo inglés (unos de tantos artistas de la época que lo sufrieron). Seis semanas de ensayo después, estaban en los Polar Studios de Estocolmo grabando su último disco de estudio, 'In Through The Out Door', todo un bombazo en las listas desde su lanzamiento en agosto de 1979. Dos conciertos de calentamiento con los que la banda se reencontró a sí misma en directo, ofrecidos en Copenhague, dieron la salida para las recordadas dos actuaciones en el festival Knebworth Music los días 4 y 11 de agosto, tras las que era evidente que el interés de todos los promotores del mundo iba a estar a su servicio. Se programaron dos giras, una en Europa que primero iba a tener lugar entre mayo y junio y acabó celebrándose entre junio y julio de 1980, y otra en Estados Unidos que debía comenzar en octubre, pero nunca lo hizo.

El concierto del 8 de julio de 1980 en Berlín con la banda despidiéndose con "Whole Lotta Love", tras una gira europea en la que no faltaron incidentes, como un desvanecimiento del batería en Nuremberg, o el petardo que le tiraron a Page a la cara en Viena, sería el último concierto de Led Zeppelin tal y como los conocíamos. La mañana del 25 de septiembre de 1980 encontraban a John Bonham muerto, ahogado en su propio vómito en la casa de Jimmy Page en Clewer, Windsor, tras una jornada en la que no paró de beber hasta que, inconsciente, alguien le dejó durmiendo en una posición que impidió que expulsara el vómito. Pese a los rumores que situaron a baterías como Cozy Powel o Carmine Appice en el entorno de la banda, los Page, Plant y Jones decidieron hacer oficial el final de Led Zeppelin con un comunicado que se hizo público el 4 de diciembre de 1980.

Pero como pasa con las estrellas, el brillo ha durado mucho más que su propia vida. 'Coda' sería el primer lanzamiento que veía la luz tras la disolución de la banda. Una colección de temas inéditos que se publicó en noviembre de 1982 a la que seguirían gran cantidad de recopilatorios, además de las carreras en solitario, especialmente de Page y Plant, que llegaron a cruzarse en algunas ocasiones dejando discos memorables como el directo 'No Quarter' y 'Walking into Clarksdale'. Pero lo que todo el mundo estuvo esperando durante décadas ocurrió en 2007, una reunión que había tenido algunos conatos anteriores. En 1985 Page, Plant y Jones se habían reunido para el concierto Live Aid en Philadelphia, contando con Tony Thompson y Phil Colins a la batería, y en 1990 ya hubo una segunda reunión en la que se contó con Jason Bonham, el hijo de John, tras los parches.

En 1995 llegaría la entrada en el Rock and Roll Hall of Fame, tras cuya ceremonia, oficiada por Joe Perry y Steven Tyler (Aerosmith), volverían a contar con Jason en la actuación. 2007 fue el año en el que se lanzó 'Mothership', un tremendo recopilatorio que abrió el camino para que, el 10 de diciembre, se produjera la gran reunión en el O2 de Londres con motivo del homenaje a Ahmet Ertegun, el gran hombre de su antigua discográfica, Atlantic, un concierto para el que hubo una demanda de más de dos millones de solicitudes de entradas. Todo un record al que, esta vez sí, la actuación hizo justicia.

Los rumores, dado aquel éxito, continuaron sobre una posible segunda edad de Led Zeppelin, e incluso ante las continuas peticiones de tiempo por parte de Robert Plant se escuchó que Tyler o Myles Kennedy habían sido candidatos a poner voz a una posible gira, pero tuvimos que conformarnos con el lanzamiento de 'Celebration Day', el DVD que el 19 de noviembre de 2012 nos permitió llevar a casa aquella reunión de unos señores que, aun rondando entonces los 70, hicieron temblar de emoción a todos los fans del rock duro y el heavy metal, esa música que ellos se sacaron de la manga hacía casi medio siglo.

Por Jorge Bobadilla