RockFM

Nirvana

Premios:
  • American Music Award 1995 Mejor artista de heavy metal/hard rock
  • Brit Award 1993 Mejor nuevo artista internacional
  • Grammy Mejor álbum de música alternativa 1996 para 'MTV Unplugged NY'
  • MTV Music awards: 1992 Mejor vídeo alternativo / Mejor artista novel; 1993 Mejor vídeo alternativo; 1994 Mejor vídeo alternativo / Mejor dirección artística

Web: http://www.nirvana.com/

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Historia

Aunque a muchos les pueda resultar raro, Nirvana no inventó el grunge. Esta es la historia de una supernova, de uno de los más vertiginosos estallidos en los que una banda de rock pasó de la nada a ser uno de los mayores iconos de la música, aunque fuera contra su voluntad y pagando el más alto precio. La historia del último miembro del club de los 27 que ha dado el rock.

Con el año 1988 viviendo sus primeros días, el productor de Seattle Jack Endino recibía la llamada de uno de tantos grupos que, en los prolíficos años de la verdadera cultura indy americana, quería grabar un disco, con la particularidad de que aquel trío se presentaba con el aval de tener a Dave Crover, batería de The Melvins, en sus filas en aquel momento. En una tarde tenía grabadas diez canciones, Endino se encontró ante la encrucijada de descubrir algo que no sabía calificar y que rápidamente puso en conocimiento de los fundadores del popular sello underground Sub Pop. Aquel grupo de Aberdeen también enamoró a uno de los fundadores del sello, Jonathan Poneman, y con el único apoyo de este, su compañero Bruce Pavitt empezó a buscar una forma de vender aquello. Estaba delante de sus narices: un grupo auténtico, de clase obrera, con un enorme bajista y un pequeño guitarrista rubio, de mirada magnética y profunda, que cuando abría la boca te desgarraba por dentro. Y Dave Crover.

No sería hasta noviembre de aquel 1988 cuando se decidieron a publicar el single que contenía “Love Buzz” (versión de Shocking Blue) y “Big Cheese”, mil copias numeradas del que sería el primero de muchos singles que el sello incluyó en sus envíos a los socios del Club del single, en el que una cuota anual te garantizaba recibir un nuevo single cada mes.

Las buenas críticas recibidas acercaban a Nirvana a la grabación de su primer álbum, aunque lo que Sub Pop les había pedido era un EP que se ajustara al sonido característico del sello que en 1986 había catalogado a Green River (banda de la que surgirían Mudhoney y Pearl Jam) como “Grunge”, un término que se había utilizado anteriormente en el rock, pero no para etiquetar el característico estilo con el que se acabó identificando al sonido Seattle.

Su carrera no había empezado a rodar y Kurt Cobain ya estaba recibiendo presiones para encauzar su imprevisible estilo de composición y alejarlo de cualquier referencia que oliera a rock and roll, que era como kriptonita para Sub Pop.

Aunque Cobain y el que sería su compañero al bajo, Krist Novoselik, iban al mismo instituto, sería frecuentar el local de ensayo de The Melvins lo que acabó uniendo sus caminos años después de que el rubio guitarrista le pasara a Novoselik una demo de lo que llamaba por entonces Fecal Matter. A ellos se unirían varios baterías en los primeros años. Bob McFadden y Aaron Burckhard fueron los primeros en sentarse tras los parches de la batería del grupo hasta que Dale Crover (The Melvins) ocupó el puesto para grabar aquella sesión con la que cautivaron al productor y al sello.

Fue Crover el que, al mudarse a San Francisco, recomendó a Dave Foster, que duraría solo unos meses con la banda, antes de que conocieran a Chad Channing, con el que ofrecieron su primer concierto en mayo de 1988, pese a nunca estar muy convencidos de su incorporación. De hecho, años más tarde, Kurt y Krist comentaron que empezaron a destrozar el equipo en los conciertos para poder terminar pronto y descargar la rabia que provocaban los fallos de Channing.

Haber comprado el primer disco de Nirvana o simplemente haber visto la foto del concierto en el Reko Muse de Olympia (Washington) tomada por Tracy Marander (la entonces novia de Cobain) en la portada, siempre provoca la misma pregunta: ¿Quién es el otro guitarrista? Porque, al menos fuera de Estados Unidos, pocos serían los que descubrieran el disco antes que a la propia banda con su éxito posterior. La respuesta es Jason Everman, que fue quien financió la grabación y acabó entrando como segundo guitarrista después de las rápidas sesiones de estudio que se realizaron durante 1988 y principios de 1989, cuando finalmente se publicó ‘Bleach’. Por mucho que se esforzó el grupo en hacerle sentir dentro de la banda, Everman solo estuvo unos meses en la formación que abandonó (al menos nadie le despidió) tras el abrupto final del tour del primer álbum.

La suerte que iba y venía en el camino de Sub Pop le iba a dar otra alegría al sello cuando Nirvana insistió en firmar un contrato discográfico en el que Poneman se aseguró tres largos de la prometedora formación a la que habían presentado ya en el mercado europeo por medio de los canales de información británicos que adoraban la imagen cruda de América que ofrecían Cobain y los suyos. Pero las cifras de ventas de aquellos años pronto iban a quedar en una anécdota con lo que estaba por venir.

El single “Sliver” / “Dive” y el EP ‘Blew’ certificaban el interés despertado por Nirvana en la escena underground, pero fueron las demos que circulaban de mano en mano por todo el mundillo del disco las que empezaron a dibujar un camino diferente para la banda. La continua evolución en las composiciones de Cobain y en sus letras llegó en 1990 a manos del productor Butch Vig, con el que estaba a punto de cambiar la historia de la música en una primera grabación en los Smart Studios de Madison, Wisconsin. La tensión con el batería Chad Channing provocó su salida de la banda que grabó el citado single, “Sliver”, con Dan Peters de Mudhoney, antes de no desaprovechar la ocasión de girar con Sonic Youth, contando con el apoyo a las baquetas de su viejo amigo Dale Crover.

La tercera pata de lo que hoy conocemos como Nirvana estaba a punto de llegar, nuevamente con Melvins entrando en juego, ya que Buzz Osborne sería quien presentó al batería de Scream, una banda hardcore de Washington a punto de separarse, a Novoselic y Cobain, cuya conexión con Dave Grohl fue instantánea.

La amistad con Sonic Youth iba a ser otro de los motores del gran cambio. Los ecos de esa banda diferente que estaba haciendo ruido en Seattle y los temas grabados con Vig habían llegado a las majors, y el consejo de unos mentores como los de Kim Gordon llevó a Nirvana a los brazos de Geffen en abril de 1991, lo que dejó helados a los dueños de Sub Pop, que ya estaban escuchando correr los rumores sobre sus problemas económicos y que pronto tendrían mucho con lo que calentarse. El contrato que habían firmado con la banda cuando aún era una promesa empezaba proporcionándoles el pago de una buena cantidad de dinero como compensación, además del 1% de los beneficios de los dos siguientes álbumes de Nirvana. Decir que el siguiente disco fue ‘Nevermind’ parece suficiente.

El primer paso de Cobain, Novoselic y Grohl fue continuar trabajando con Butch Vig, pero esta vez se trasladaron a los Sound City de Van Nuys (Los Angeles) y durante dos meses crearon el disco que se mostró al mundo con “Smells Like Teen Spirit”, cuya repercusión, especialmente la de su adictivo videoclip, superó todas las expectativas que su nueva discográfica había depositado en el álbum de la famosa portada del niño en el agua. Nirvana se convertía en cuestión de días en la banda más deseada del rock. La fama llegó demasiado rápido a tres muchachos que pronto empezaron a mostrar sus peculiaridades y las debilidades que acabarían haciendo que el descenso fuera aun más brusco que el ascenso.

Mientras el fenómeno Nirvana seguía creciendo como la espuma y empezaban a llegar los premios, también llegaban los rumores de problemas internos ocasionados por el reparto de la gran tarta a la que se enfrentaban. Poco importaba eso ante las memorables actuaciones que, sin entrar en el tipo de giras mundiales que bandas compañeras de sello como Aerosmith o Guns N' Roses exprimían hasta el límite, dejaban hitos como el concierto ofrecido en el festival Reading que años más tarde sería publicado para su disfrute doméstico en vídeo. Tampoco sus apariciones en televisión pasaron desapercibidas, como el desplante de Cobain en la entrega de los premios MTV en la que no le permitían cantar su nueva canción, “Rape Me”, y tras acordar que sería “Lithium” la canción a interpretar, la actuación comenzaba con el vocalista recitando las primeras líneas de la canción prohibida.

El despunte de Nirvana y su ‘Nevermind’ en septiembre de 1991 provocó la erupción del grunge, del rock alternativo, del sonido Seattle y de la pelea por todas las grandes discográficas por tener en su plantilla a alguno de los que en muchos casos habían sido precursores: Pearl Jam, Soundgarden o Mudhoney, que aprovecharon con mayor o menor suerte aquella oportunidad.

La prisa propia de los grandes sellos discográficos planteaba la posibilidad de tener un nuevo álbum de Nirvana a mediados de 1992, lo que llevaría finalmente al intento de aprovechar la cola del “cometa” ‘Nevermind’ con el lanzamiento del recopilatorio ‘Incesticide’ a finales de año, con la colaboración (con muchos ceros de por medio) de Sub Pop, que había ofrecido el material que aun tenían de la banda y que, en muchos de los casos, ya rondaba en baja calidad entre los fans y coleccionistas.

El sonido “demasiado pulido” que la banda vio al final en ‘Nevermind’, tendría como respuesta la búsqueda de una garantía de sonido crudo como Steve Albini, viejo conocido de la escena Indy americana con sus Big Black y más aun por su labor como productor de uno de los discos en los que Cobain siempre tuvo puesto el punto de mira, ‘Surfer Rosa’ de Pixies, una de las bandas que fuera de Estados Unidos no han pasado de la siempre infame categoría “de culto”. Por consejo de Albini, que quería aislar a la banda de tentaciones y a su major del proceso, la grabación se llevó a los Pachyderm Studio de Cannon Falls, Minnesota, donde Cobain aseguró haber realizado la grabación más cómoda de su carrera. Lástima que fuera la última, pero no nos adelantemos. ‘In Utero’ estuvo grabado y mezclado en las dos últimas semanas del mes de febrero de 1993. El disco se publicó a finales de septiembre, ¿el motivo? Nadie quedó contento con el resultado final.

Si bien los protagonistas terminaron medianamente contentos, los músicos tras un tiempo familiarizándose con las canciones y Albini desde el principio de forma definitiva, la discográfica no veía en aquel disco lo que esperaba. Aprovechando esto y que los palos del retraso de la llegada del disco se los llevaba el sello, acusado por los fans de forzar a la banda, el grupo manifestó su descontento con algunos detalles como el escaso volumen del bajo y el resultado de algunas canciones en particular. Serían Bob Ludwig y Scott Litt, productor de R.E.M., con quienes se contó para ajustar la grabación.

El disco tuvo una abrumadora recepción de forma instantánea y para la gira correspondiente se contrató al guitarrista Pat Smear (Germs), que pasaría a ser miembro oficial de la banda como pudimos comprobar en la grabación del archiconocido acústico MTV Unplugged. Pudo haber otros antes y hubo otros después, pero de la moda que se despertó de los acústicos pocos han llegado tan alto y han soportado tan bien el paso del tiempo como aquella actuación para la que Nirvana tuvo el acierto de no ceñirse a adaptar sus temas más conocidos, creando prácticamente un disco nuevo entre las versiones y las adaptaciones de sus canciones (hasta el punto de que muchos de los que llegaron a Nirvana con este disco no gustan de algunas de las originales).

La presentación en Europa de ‘In Utero’ sería breve y tendría el desgraciado honor de presenciar el último concierto de Kurt Cobain, el que Nirvana ofreció el 1 de marzo de 1994. Courtney Love, mujer del líder de la banda, encontraba a su marido inconsciente en la habitación de su hotel en Roma el 4 de marzo, con una intoxicación provocada por la mezcla de Rohypnol y alcohol. El abuso de las drogas nunca fue un motivo de alarma como había sido en otras bandas mucho más descaradas en estos temas, pero todos acabamos siendo conscientes de la caída personal que vivía el protagonista, con la heroína de por medio, de la que poco se sabía hasta el dramático final.

Cancelado el resto de aquella gira, Cobain volvió a Seattle para empezar la rehabilitación, y una semana después, el 8 de abril de 1994 se conoció la noticia del (siempre controvertido) suicidio del cantante en su casa, nota de despedida incluida. Lo que nunca quiso, ser un icono mainstream, lo había conseguido hasta llegar a la altura de mitos como Janis Joplin, Jim Morrison o Jimmi Hendrix, compañeros del maldito club de los 27, la edad a la que la voz de Nirvana se quitaba la vida.

Lejos de frenarse la actividad de la banda, los años posteriores han visto el lanzamiento de un sinfín de recopilatorios e incluso rumores de reunión que, de una manera u otra, han ido cumpliéndose. El último tuvo lugar en octubre de 2018 con Grohl, Novoselic y Smear reuniéndose en el festival Cal Jam de San Bernardino (California) con Joan Jett o John McCauley como vocalistas.

Antes llegaría el lanzamiento del afamado Unplugged, en noviembre de 1994, y el acuerdo entre bajista, batería y la viuda de Cobain para crear una sociedad que controlara lo que se hacía con el legado que había quedado, lo que acabó resultando en problemas entre las dos partes que estuvieron a punto de llegar a juicio, llegando a un acuerdo al límite que, por ejemplo, propició que en 2002 pudiéramos tener el recopilatorio homónimo en el que se incluía “You Know You’re Right”, la última canción que había grabado el grupo al completo

Una de las reuniones de la banda se dio en 2012, contando con Paul McCartney (nada menos) en el Concert for Sandy Relief, formación que repitió en Seattle el 19 de julio de 2013 en el Safeco Field “Out There”, con los miembros vivos de Nirvana volviendo a su ciudad de origen. Aunque la gran reunión que se recuerda tuvo lugar con motivo de la inclusión de Nirvana en el Rock and Roll Hall of Fame el 10 de abril de 2014. En la ceremonia se recordó a los miembros que pasaron por la formación en sus inicios y Grohl, Novoselic y Smear contaron con Joan Jett, Kim Gordon, St, Vincent y Lorde como voces para las cuatro canciones que interpretaron. Aquello provocó un efecto dominó que acabó con un concierto completo en Brooklyn, en el St. Vitus Bar de nuevo con Jett, Kim y St. Vincent, a los que se unieron J Macis y John McCauley. Beck sería otro de los afortunados en disfrutar de la oportunidad de poner voz a los miembros originales de Nirvana con un “The Man Who Sold The World” interpretado en la fiesta anterior a los Grammy de 2016.

“Mejor arder que apagarse lentamente” sugería la carta de despedida de Cobain, alegrémonos de que la llama de Nirvana siga ardiendo.

Por Jorge Bobadilla