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The Stranglers

Historia

Si juntas el sonido de los teclados de The Doors con la ola del punk inglés la combinación explosiva que recibirás será el sonido de The Stranglers, banda de proto punk británica que, pese a no ser tan conocida como lo llegaron a ser Los Ramones o Sex Pistols, se convirtió en un grupo importante gracias a sus pegadizos singles y a su autenticidad. La pose de chicos malos no era lo suyo, básicamente, porque los miembros de la formación eran genuinamente rebeldes.

En sus comienzos, la banda se enfrentó a los principales problemas de cualquier grupo de rock and roll: no les pagaban, sus audiencias eran reducidas y apenas tenían dinero para sobrevivir. Sin embargo, a esto tuvieron que añadirle su mala actitud, que provocó que muchos de sus conciertos acabaran convirtiéndose en burdas peleas de bar. Obviamente, esto no le hizo mucha gracia a los promotores de conciertos, que cada vez dudaban más en sí contratarles.

Tras la salida de un miembro anterior, Hans Wärmling, Dave Greenfield se unió a la banda. Sus aportaciones a los teclados provocaron que el grupo pudiera comenzar a aumentar su caché. En 1976, la banda se fue de gira con Patti Smith y, gracias a esto, pudieron firmar con un sello discográfico y comenzar a grabar singles. “(Get a) Grip (On Yourself)”, canción que habla sobre la precaria situación que el grupo había vivido, fue su primer sencillo. El segundo, “Peaches”, consiguió levantar mucho más revuelo pero no por algo positivo. La canción se convirtió en el primer tema de su factura en ser censurado en la BBC por su letra explícita. Sin embargo, el track acabaría sonando en las ondas y entrando en las listas de los más vendidos tras ser editado para su emisión. Todas estas canciones formaron parte de su primer álbum, 'Rattus Norvegicus'.

Su segundo plástico, 'No More Heroes' también contuvo lo que se acabó considerando como un himno punk del momento, “Something Better Change”. Sin embargo, la censura iba a continuar siendo una constante, porque la letra de otro de los temas del álbum, “Bring on the Nubiles”, era aún más obsceno y misógino que “Peaches”. Cuando el que era el principal vocalista de la banda en aquel momento, Hugh Cornwell, fue preguntado sobre la misoginia de sus canciones, su respuesta fue la siguiente: “No somos misóginos, somos misántropos. Odiamos a todo el mundo”. La banda buscaba ofender, cayera quién cayera.

La historia de sus discos repite estos patrones, pero la mala actitud y el nihilismo exacerbado no se plasmaba sólo en superficies de vinilo, sino que llegó y de manera muy extrema, a la vida cotidiana de la banda. Dos periodistas musicales, según cuenta la leyenda, sufrieron la ira de The Stanglers en sus carnes. La primera fue una periodista de NME a la que ataron al sol de Portugal tras una mala crítica. El siguiente fue un reportero francés que, tras haber hecho lo mismo, acabó atado a la Torre Eiffel. ¿Sólo les sufrieron los periodistas? Está claro que no. La banda fue detenida en el año 1980 por iniciar una revuelta tras la cancelación de uno de sus conciertos. Cuenta el bajista de la banda que, en una ocasión, fueron abucheados al salir al escenario, así que el grupo decidió enfrentarse al público. Literalmente. La banda saltó a pegarse con la audiencia sin importarles las consecuencias. Punk en estado puro.

Las drogas también fueron una constante en la vida de la banda. Cornwell fue arrestado, poco antes de su pelea en Niza, por posesión de estupefacientes. El cantante dio con sus huesos en la cárcel durante dos meses. La historia de The Stanglers no acabó ahí, la banda siguió dando conciertos y sacando discos, sobreviviendo a algunos cambios de formación. Ofensivos y, para muchos, divertidos, los miembros de la formación se dedicaron -y dedican- a ofender a la gente. Quizás fue para hacerles reflexionar o puede que tan sólo fueran unos nihilistas con muy mala actitud.