Un cómic sellado con sangre por la maquinaria del marketing más poderosa del rock: KISS

Dicen que si no lo encuentas en Nueva York es porque no existe. De KISS podríamos decir algo similar: si KISS no lo vende, es porque no existe
KISS BLOOD
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Locutor RockFM

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Si hay una banda en el planeta de la que podríamos decir que son los reyes del marketing, eso son KISS: el crucero KISS, tazas, juegos de mesa, ropa de cama, figuras de acción y, prácticamente, todo o que puedas imaginar... inlcuso un ataúd. Aunque en esta ocasión, lo que nos trae hasta aquí es el cómic que publicó KISS en asociación con la editorial Marvel.

Resulta que en el 30 de junio de 1977 se publicó marvel publicó el cómic 'A Marvel Comics Super Special!: KISS'. Un cómic que nos presentaba a KISS como superhéores, lo cual no era complicado teniendo en cuenta que los cuatro miembros de la banda se presentan en el escenario como The Starchild (Paul Stanley), The Demon (Gene Simmons), The Spaceman (Ace Frehley) y The Catman (Peter Criss). Aunque también es cierto que no fue la primera vez que KISS aparecían en un número de la Marvel. La primera vez fue como un cameo en 1977 en 'Howard el Pato'.

Pero lo realmente curioso (aunque extravagante sería más acertado) es que el grupo quiso entregarle algo muy especial a los fans que se hicieran con el cómic: llevarse una parte de la banda consigo. ¿Y qué podía ser? Bueno, pues después de darle una vuelta llegaron a la conclusión de que mezclar la tinta con la que se iba a colorear la portada con la sangre de la banda sería un puntazo. Y así ocurrió: una enfermera extrajo su sangre, la cual se mezcló con la tinta roja y un notario dio fe de todo el proceso. De hecho, en la propia portada del cómic se podía leer: "Printed in real KISS blood" (impreso con sangre real de KISS).

Stan Lee, el creador de algunos de los personajes más célebres de Marvel, lo recuerda así: "Decidimos hacer un cómic basado en la banda de rock KISS (...) y un compañero de marketing pensó que podríamos coger a los cuatros miembros de la banda y que con un alfiler se pincharan en el dedo. y mezclar su sangre con la tinta roja. Pensé que estaban locos, pero me insistieron en que nos daría mucha publicidad. Nos gustó la idea de que cualquiera que comprara un cómic de KISS se llevara, de alguna forma, un poco de la sangre de la banda. Así que volamos a Buffalo, donde se encontraba la imprenta. Fue tal el revuelo que la policía nos escoltó por toda la carretera. Aunque pensé que sería por otra cosa, hasta que me di cuenta de que toda esa gente estaba ahí porque unos músicos iban a dejar caer unas pocas gotas de sangre en una imprenta".




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