"Satisfaction", una canción para gobernar Estados Unidos

Hubo una época en la que The Beatles y Dave Clark 5 eran los exponentes de la 'Invasión Británica', pero The Rolling Stones querían su trozo del pastel
The Rolling Stones 1965
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Locutor RockFM

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A mediados de los años 60, The Beatles ya eran tremendamente populares en los Estados Unidos y aquella llamada 'Invasión Británica' estaba comenzando su asalto. En un contexto así, The Rolling Stones querían su trozo de pastel. De modo que en 1964 organizaron su primera gira por USA: doce conciertos en ocho localidades, arrancando en San Bernardino (California) el 5 de junio de ese año.

Y aunque hoy día The Rolling Stones son una de las bandas más importantes de la historia, en 1964 había quienes les confundieron con The Beatles a su llegada a Estados Unidos. El grupo aterrizó el 1 de junio en Nueva York, y a su llegada al aeropuerto les esperaban alrededor de 500 fans y unos 100 periodistas. El grupo generó interés entre los medios, pero no tanto entre el público; ya que la mayoría de los conciertos que ofrecieron en esta primera gira contaron con audiencias bastante modestas. En esa tesitura, los Stones necesitaban un single con el que terminaran por llegar al gran público a través de los medios (radio, fundamentalmente) y llenar en sus espectáculos.

En este punto entra en juego una de las canciones más emblemáticas de la banda británica: "(I Can't Get No) Satisfaction". Históricamente, se ha contado que al gutiarrista, Keith Ricahrds, le vino el riff de guitarra de esta canción en sueños mientras se alojaba en un hotel en Florida. Este último punto, acerca de la localización, cambia según quién la cuente; aunque sí parece que Mick Jagger escribió la letra al borde de la pisicina en aquel hotel de Florida. Sea como fuere, esta fue la canción que la banda andaba buscando para conquistar Estados Unidos. Aunque, al menos al comienzo, Keith Richards no las tenía todas consigo: le parecía un riff de guitarra tontorrón que no le iba a gustar al resto de sus compañeros. Menos mal que sí lo compartió, porque fue el primer single de The Rolling Stones que llegó al número 1 en Estados Unidos.















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