Los cinco conciertos más desastrosos de la historia

Recordamos algunos de los momentos más tristes y delirantes del rock sobre un escenario
RockFM

Locutor RockFM

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Aunque casi se nos haya olvidado cómo era un festival al aire libre o un concierto en una sala o estadio, debido a la pandemia de la Covid-19, tampoco debemos ensalzar la imagen de los mismos. Es por ello que hoy, a una semana del blue monday, vamos a recordar algunos de los momentos que ojalá no se hubiesen producido en la historia del rock.Woodstock 1999 – El festival con el que murieron los noventaSalvo honrosas excepciones, como en el cine, segundas partes nunca fueron buenas y las terceras, menos. Y lo que prometía ser una celebración del treinta aniversario del festival que cambió el mundo, terminó siendo una batalla campal. Bajo el lema de paz, amor y música, la ciudad de Rome en el Estado de Nueva York, acogió a unas 400.000 personas entre los días 22 y 25 de julio de aquel año. Un aniversario al que el cofundador del festival, Michael Lang, se refirió como el MTV Stock, por el poco control que tuvieron sobre el mismo, en favor de la conocida cadena audiovisual.Diversos problemas acaecieron durante el mismo, con quejas por los elevados precios de las entradas y consumiciones. Nada que pueda justificar lo ocurrido durante las actuaciones de Limp Bizkit, Korn o Red Hot Chili Peppers, donde además de abusos sexuales, peleas y robos, también se incendió parte del recinto, así como doce camiones, al mismo tiempo que destrozaban los escenarios.Festimad 2005 – El fin de una eraDesde 1994, cualquier amante del rock y metal más alternativo, tenía una cita a finales de mayo en la capital. Y desde 1996, concretamente en el parque El Soto de Móstoles (a excepción del año 2000). Bandas como Metallica, Linkin Park, Pearl Jam, Audioslave, Marilyn Manson… y un largo etcétera de artistas que encumbraron al festival madrileño, como el referente anual de los amantes del género, congregando a más de 20.000 personas por día.
Por desgracia, en 2005 la organización cambió el recinto al parque de La Cantueña de Fuenlabrada, donde no había casi sombras y donde la tragedia se fue mascando. Segunda jornada del festival, nueve y media de la noche, todo preparado para seguir con la fiesta y de repente… silencio. Un operario se sube a lo más alto del trust de luces y a eso de las once de la noche, con el público cada vez más enfadado, la organización explica que el escenario es peligroso y van a cambiar todo al paralelo para poder seguir con las actuaciones.

Siguen pasando las horas y ni música, ni explicaciones, lo que terminó desembocando en el robo de bebidas de las barras de bar habilitadas y la quema de uno de los coches de exposición que había en el recinto. Caos absoluto para cerrar la era dorada de un festival que desde entonces sigue en activo, pero no ha logrado volver a ser ni la sombra de lo que fue.Fyre Festival 2017 – El fraude musical del sigloPoco a poco, la sociedad va recapacitando sobre el absurdo de la aprobación de terceros. O como mejor lo conocemos, redes sociales. Y al igual que te digo que han sido, son y serán valiosísimas para muchas tareas, en manos de gente no formada mentalmente, pueden ser altamente peligrosas. Siguiendo e imitando a influencers, líderes de tendencias, y ese abanico de términos para definir a gente que muestra un estilo de vida, al que otros aspiran, sin importar las consecuencias.Eso era lo que quería reflejar uno de los fundadores de Fyre Festival, Billy McFarland. El emprendedor motivado de manual que se leyó la biografía de Steve Jobs y Jordan Belfort y se vino arriba. Y es que, tras abandonar la universidad sin graduarse, fundó una empresa de exclusivas “tarjetas black” con ventajas para clientes muy V.I.P. Y pocos años después y en pleno despegue de nuevas redes sociales, convenció al rapero Ja Rule para crear un festival exclusivo para influencers y millonarios en Bahamas.Lo que aspiraba a ser el Coachella de los millonarios y celebrities, con Major Lazer o Blink 182 como cabezas de cartel, así como pequeñas villas tipo iglú para alojarte, con acceso a playa privada, terminó desmoronándose. Entradas que oscilaban entre 1.000 y 12.000 dólares que permitían el acceso a un festival de ensueño, que terminó tornándose en pesadilla. Un desastre de gestión que llevó a cancelar el festival cuando los asistentes comenzaron a llegar a la isla. Siendo recibidos en carpas de plástico y sándwiches, que poco o nada, tenían que ver con lo prometido.Posteriormente, el festival fue el centro de investigaciones federales y múltiples demandas, desembocando en la condena a McFarland de dos cargos de fraude electrónico en un tribunal federal, admitiendo haber utilizado documentos falsos para atraer inversores por el valor de 26 millones de dólares.Altamont Speedway Free Festival – El final del sueño hippieEn diciembre de 1969, California acogía su “Woodstock del Oeste”, pero con unas condiciones aún más pobres que las del mítico festival de Bethel. Los organizadores fueron The Rolling Stones, que, en su afán de crear su propio Woodstock gratuito, con bandas atractivas (The Grateful Dead, Santana, Jefferson Airplane, The Flying Burrito Brothers y Crosby, Stills, Nash and Young), todo hasta la bandera y editar más tarde la película del evento. El problema llega cuando el recinto termina siendo un descampado sin aseos, ni barras de alimentación o bebida, y la seguridad la dejas en mano de la filial americana de tus colegas ingleses (con los que ya habías trabajado) de los Hells Angels. El conocido club motero de fama mundial que poco o nada tenía que ver con sus compañeros británicos en cuanto a carácter y prácticas.Y es que, desde la actuación de Santana, los Hells Angels comenzaron a golpear a aquellos asistentes que consideraban molestos. Incluso llegaron a noquear a Marty Balin de Jefferson Airplane, mientras intentaba separar en una pelea. Pero el peor momento llegaría en la actuación de The Rolling Stones, cuando el joven Mederith Hunter que ya había sido golpeado por la seguridad y expulsado hacia el público en su intento de acercarse al escenario, regresó para enfrentarse al grupo de moteros borrachos, que le volvieron a golpear con saña hasta que, en cierto momento, Hunter sacó una pistola y el Hell Angel, Alan Passaro, le apuñaló varias veces, hasta acabar con su vida.Al homicidio de Hunter, hubo que sumarle la muerte de otros tres jóvenes. Dos por accidente de coche y otra por ahogamiento en un canal cercano.
Lou Reed, Madrid, 20 junio de 1980 – Del desastre a la leyendaUna de las cosas que tiene el universo musical español, es su capacidad de crear historias legendarias de algo que en otros sitios sería, cuanto menos, vergonzoso. Y es que el llamado “Motín del Mosca” es casi como el Woodstock español. Si todo el mundo que dijo estar ahí, hubiese sido cierto, habrían llenado el Santiago Bernabéu.El caso es que el estadio Román Valero de Usera, campo del Moscardó, fue el elegido para acoger a los 5.000 fanáticos de Lou Reed, en aquella noche del 20 de junio de 1980. La impaciencia de ver al músico, sumado a la hora de retraso, hizo que algún indeseable lanzara un bote o una moneda (no hay consenso) al cantante. El músico que era más chulo que todo el foro junto, se largó del escenario escasamente quince minutos después del incidente, generando disturbios que pudieron haber tenido consecuencias dramáticas, además del robo de instrumentos y equipo. De hecho, cuenta la leyenda que esa noche, algunos grupos comenzaron sus carreras gracias al material saqueado. Sea cierto o no, aquella desastrosa noche es parte fundamental de la historia del rock en España.Seguro que tú también recuerdas más momentos bochornosos, que te invitamos a compartir en nuestras redes sociales.¡feliz semana!


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