Cómo conseguí ver a los Stones en Hyde Park

Marta Vázquez pudo vivir la experiéncia única de ver a los Stones en directo y en un lugar tan emblemático como es Hyde Park. Aquí tienes su vivencia
Los STONES en Estados Unidos
Los STONES en Estados Unidos

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Ver a los Rolling Stones en directo son palabras mayores. Yo lo definiría como una experiencia altamente recomendable y verdaderamente adictiva. Una vez que vas a uno de sus conciertos, ya no hay marcha atrás. Siempre quieres repetir y verlos una última vez. Al menos así lo vivo yo.

La primera oportunidad que tuve para ver a The Rolling Stones fue muy tarde. Año 2007, Madrid, estadio Vicente Calderón. Muchos dicen que fue su peor concierto en España. Que si Keith estaba “a por uvas”, que si el sonido dejó bastante que desear, que si están mayores, etc. 
Decía que mi experiencia stoniana fue tardía porque si llego a saber lo que era un concierto de SUS MAJESTADES unos años antes no me hubiese perdido ninguno de los más de 20 directos que han dado en nuestro país desde el año 76. Vale, ahí aún no había nacido...
En ocasiones, por no decir habitualmente, nos dejamos llevar por lo que nuestro entorno dice o piensa. En mi caso, no sé cuántas veces he tenido que escuchar aquello de “si son unos abuelos”, “si ya no están para esos trotes”… y demás estupideces (siento elegir esa palabra pero me parece que es la idónea). Señores, entonces que alguien me explique los colapsos que se producen cada vez que se anuncia un concierto de los Rolling Stones en cualquier parte del planeta. A priori, a nadie le entusiasma la idea de ver a los Stones en concierto pero al final, no sé cómo, todo el mundo se muere por ir. 

Esa es la realidad: nadie, absolutamente nadie que ame el rock and roll se quiere perder semejante acontecimiento. 

Eso fue lo que me pasó a mí. Y por eso, desde que vi su show, intento ir a todos a los que me sea posible, aunque eso implique quedarse sin los pocos ahorrillos que tiene una y verse en números rojos. Y es que ver a los erróneamente llamados “Los Rolling” se ha convertido en un lujo. Un capricho muy caro, diría yo. Desgraciadamente, ver a los Stones se está convirtiendo en algo que sólo está al alcance de unos pocos, de especuladores o simplemente de gente que ha tenido un golpe de suerte, como fue nuestro caso. Hacerte con una entrada es más difícil que hacer un fuera de juego en un futbolín. 

Y si no que se lo digan a mi amigo Ángel, que consiguió tres entradas para una de sus dos citas en Londres: la del 13 de julio de 2013 (la primera fue el día 6 del mismo mes). Íbamos a ver a los de Mick Jagger nada más y nada menos que en el mítico Hyde Park de su ciudad natal. En el mismo e histórico escenario en el que estuvieron, ya sin Brian Jones, 44 años antes. 

La pregunta del millón: ¿cómo conseguimos las codiciadas entradas teniendo en cuenta que las 65.000 localidades se agotaron en tan sólo tres minutos?

Las entradas se pusieron en preventa para clientes de Barclaycard un par de días antes de la venta oficial. Las localidades de las dos primeras fases (las más cercanas al escenario y, por tanto, las más caras) fueron las primeras en agotarse. Ya sólo estaban disponibles las de zona general.

Salían en venta a las 10:00 (hora española) a través de la página web del festival: British Summer Time. Mi amigo Ángel entró en la web un cuarto de hora antes y cuando llegó la hora, refrescó la página varias veces y por fin accedió a la zona de reserva. Cuando había seleccionado las tres entradas y ya se disponía a comprarlas…sorpresa: ¡había que estar registrado en la web! Como Ángel no es, digamos bilingüe, y el inglés no es su punto fuerte, tuvo que abrir una ventana paralela con un traductor. Pero lo logró. ¡Ya estaba registrado! Eso sí, la tensión iba aumentando porque las entradas sólo podían reservarse durante un período de tiempo que iba agotándose pero consiguió ganarle el pulso a esa cuenta atrás y pudo terminar de rellenar todos los datos necesarios antes de llegar a cero. Toda una aventura.

Pero las dificultades sólo acababan de comenzar.

Las entradas nunca llegaron por correo ordinario. Tuvimos que recogerlas en las taquillas del mismo recinto unos minutos antes de que empezara el concierto…

El viaje también fue una auténtica odisea, ya que el vuelo se retrasó porque, para nuestra mala fortuna, se produjo un incendio en un hangar del aeropuerto londinense de Heathrow (el nuestro) y eso hizo que se paralizara al completo el tráfico aéreo en toda la zona.

Resultado: no pudimos salir de Madrid hasta el mismo día del concierto por la mañana.

Al principio pensamos que ya se nos había fastidiado el viaje, que si ya no llegábamos, que íbamos con los minutos contados….en fin, se respiraba mal rollo en el ambiente. Pero nuestra suerte empezó a cambiar cuando pisamos suelo inglés y por fin llegamos a Londres.

Rápidamente cogimos un tren de Heathrow al centro de la ciudad y de ahí fuimos a nuestro “hostal”. Menos mal, por otra parte, que sólo paramos en ese cubículo para dejar las cosas, ducharnos y dormir.

Ya acicalados, corrimos, literalmente, al legendario Hyde Park. Allí nos esperaban los mismísimos Rolling Stones.

Al fin conseguimos tener nuestras entradas, de 95 libras cada una (unos 117 euros más gastos de gestión aparte) en nuestras manos. 

Sabíamos que el Hyde Park era inmenso, pero hasta que no llegamos allí y vimos lo lejos que estaba el escenario, no nos dimos cuenta de lo cortos que nos habíamos quedado con el adjetivo “inmenso”. Pero daba igual, estábamos al fin allí e íbamos a ver a los Stones en minutos. Sólo nos dio tiempo a pedirnos unas cervezas y una hamburguesa. Nos colocamos estratégicamente, teniendo en cuenta nuestra poca capacidad de maniobra y, llevando a gala la famosa puntualidad británica, llegó el momento más esperado, ese en el que se escuchó: “Ladies and gentleman, The Rolling Stones”.

Cuando sonaron los primeros acordes de “Start Me Up” se nos puso ya una sonrisa de oreja a oreja, los pelos de punta y recuerdo que lo primero que dijimos fue: “¡¡¡¡Diooosssss!!!!”. Todas las penurias que habíamos pasado para llegar hasta el Hyde Park se desvanecieron en un abrir y cerrar de ojos. ¡Lo logramos! Estábamos viendo un concierto histórico, a nuestros Rolling Stones en plena forma y como si fueran unos chavales. La intensidad, la fuerza, la capacidad de meterse al público en el bolsillo y las tablas sobre el escenario de Mick; el grandioso e incombustible Richards, con esos riffs que a muchos nos dan la vida; el eterno, el que siempre quiere pasar desapercibido y no lo consigue porque muy a su pesar es, según los dos últimos, “el verdadero líder de la banda”, Charlie Watts y “el jovenzuelo” de la agrupación en activo más longeva del rock, el que siempre tiene una sonrisa en el grupo: el carismático y lleno de vitalidad “Ronnie” Wood.

Por si fuera poco, a la fiesta se unió Mick Taylor, el que en el año 69 tuvo la difícil tarea de sustituir al que para muchos fue el gran genio, el creador del sonido de los Stones: Brian Jones. Taylor estuvo poco tiempo en la formación (tan sólo cinco años), pero fue suficiente para darle otro aire, para colaborar en la creación de, probablemente, los mejores álbumes de la banda. Personalmente me hizo especial ilusión ese reencuentro con Taylor y su interpretación, soberbia por cierto, junto a su tocayo de “Midnight Rambler”. De hecho, ese momentazo fue uno de mis favoritos en las casi dos horas de concierto.

Para rematar la jugada, apareció mi adorada Lisa Fischer (que se los come a todos) para ponerse a los mandos de uno de los mejores temas de los Rolling Stones: “Gimme Shelter”. ¡Vaya vozarrón! No sé cómo lo hace que siempre consigue ponerme los pelos como escarpias…

Y como todo lo bueno se acaba, era el momento de darlo todo con la traca final que nos habían preparado, en la que no faltaron los habituales fuegos artificiales a los que nos tienen acostumbrados. Los clásicos más esperados sonaron del tirón para ponerle así la guinda a un pastel tan apetecible como el de la portada de Let It Bleed.

Aún me emociono cuando veo los vídeos que pude grabar con mi cámara digital, entre baile y baile, de aquel CONCIERTO.

El show está en DVD (Sweet Summer Sun: Hyde Park Live). La experiencia de haber estado allí, las sensaciones vividas y, sobre todo, el gustazo que nos pegamos al cuerpo, no. Eso no nos lo quita nadie. Y es que ya lo dice la canción: “It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It)”.

Setlist del 13 de julio de 2013


1.     «Start Me Up»   
2.     «It's Only Rock 'n' Roll (But I Like It)»   
3.     «Tumbling Dice»       
4.     «Emotional Rescue»       
5.     «Street Fighting Man»       
6.     «Ruby Tuesday»       
7.     «Doom and Gloom»       
8.     «Paint It, Black»       
9.     «Honky Tonk Women»       
10.     «You Got the Silver»       
11.     «Before They Make Me Run»       
12.     «Miss You»   
13.     «Midnight Rambler»       
14.     «Gimme Shelter»       
15.     «Jumpin' Jack Flash»       
16.     «Sympathy for the Devil»       
17.     «Brown Sugar»       
18.     «You Can't Always Get What You Want»       
19.     «(I Can't Get No) Satisfaction»  

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