Robert Plant; desafiando las leyes de la naturaleza

Crónica del concierto en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII de la Universidad Complutense de Madrid. 
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Tras rechazar la enésima oferta multimillonaria para volver a Led Zeppelin, y después de que un jurado de Los Ángeles dictaminase que los británicos no plagiaron su monumental "Stairway To Heaven" a los californianos SpiritRobert Plant se presentó en Madrid en la cuarta y penúltima parada de su gira por España junto a su ecléctica banda: The Sensational Space Shifters.

Resulta abrumador comprobar cómo uno de los mejores cantantes de la historia del rock puede seguir ostentando dicha distinción a los 67 años de edad. El inconfundible timbre de voz de Robert Plant sigue intacto, aunque bien es cierto que a la hora de aullar como antaño, en algunos momentos muy puntuales, ya se dejan entrever las inevitables cicatrices de viejo lobo de mar.

Para los que no quisimos consultar el repertorio habitual de la actual gira de Plant, fue toda una sorpresa que su actuación en el Botánico arrancase, nada más y nada menos, que con "Babe, I'm Gonna Leave You", cuya interpretación contó con un atmosférico interludio de guitarra ¿flamenca?

Con el público ya en el bolsillo, el artista inglés interpretó "Tim Pan Valley" de Mighty ReArranger, su octavo disco como solista; se llevó a su terreno el "Spoonful" de Willie Dixon que en su día "deconstruyeron" también Howlin WolfEtta James y Cream; y actualizó el segundo corte del histórico segundo álbum de estudio de Led Zeppelin: "What Is And What Should Never Be".

Si bien es cierto que la banda de Robert Plant apuesta por la fusión de sonidos, otras canciones como "The Rain Song" o "Friends" de Led Zeppelin apenas se desdibujaron en directo, siendo reconocibles de principio a fin.

Mención aparte, eso sí, merecen las experimentales versiones de la tradicional "Little Maggie" y del blues del Mississippi "Fixin' To Die" de Bukka White, en las que -además de unas guitarras incendiarias- brilló con luz propia el nyanyeru de Juldeh Camara (músico oriundo de Gambia); un brillante instrumento que también destacó -y de qué manera- durante las interpretaciones de algunos de los clásicos de Led Zeppelin. Pero a pesar de la amplia amalgama de sonidos, no estábamos frente a una banda de música africana ni de música celta, sino frente a un grupo de rock con todas las letras.

También cabe destacar que, incluso en los instantes más álgidos de su repertorio, Robert Plant se mostró en todo momento como un tipo calmado, cercano y bromista, que chapurreó su castellano "made in Ibiza" hasta para hacer mención al Brexit: "casi todos en el grupo somos británicos, pero estamos muy felices de ser europeos… más o menos…", ironizó Robert.

Para el fin de fiesta, otros dos cañonazos de Led Zeppelin muy fieles a su sonido original: "Whole Lotta Love" (con guiño incluido al "Who Do You Love" de Bo Didley) y "Rock And Roll"; y, en el último bis, un más que evocador "Going To California".

Con su proverbial voz e inconfundible interpretación, Robert Plant volvió a desafiar las leyes de la naturaleza, pero también las convenciones de la música, siendo -a la vez- siempre fiel a su pasado como la leyenda del rock que es.

¡Hasta la próxima, Robert!

Texto: Raúl Carnicero
Foto: Aitor Nova

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