La obra maestra de Syd Barrett que mostró el camino a su banda: Pink Floyd

Celebramos los 53 años del debut de Pink Floyd con 'The Piper at the Gates of Dawn'
53 años del debut Pink Floyd
  • Rodrigo Contreras
RockFM

Locutor RockFM

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Llegó el año 1967 y llegó la psicodelia. Y con ella el debut de una de las bandas más gloriosas de la historia: Pink Floyd.

Con Syd Barrett al mando, los británicos se estrenaron por todo lo alto en un mundo dominado, musicalmente hablando, por todo lo que llegaba de EEUU. Así se dio vida a el disco que abriría el camino y establecería las bases de lo que iba a ser una banda legendaria. 'The Piper at the Gates of Dawn' era publicado en un 4 de agosto de 1967 y con él, Pink Floyd comenzaría su camino hasta el 'Olimpo de la música'.

Casi a la par que este glorioso debut de los británicos, salían otras dos obras de referencia dentro del rock psicodélico. Eran el 'Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band' de The Beatles y 'The Velvet Underground & Nico' de The Velvet Underground.

Mientras en EEUU el verano del amor, el inicio del movimiento hippie y el LSD y la psicodelia hacían estragos, en Reino Unido se fraguaba el nacimiento de una de las bandas más importantes de la historia de la música.

La propia publicación británica NME definía de esta manera el debut excelso de Pink Floyd en aquel momento:

"Incluye dos singles de Barrett, censurados, no incluidos en el álbum original: 'Arnold Layne' y 'See Emily Play', que son tan buenas como cualquier cosa que los Beatles hayan grabado, mientras ... Layne causó furor cuando fue censurada de la radio, ya que sus letras hablaban de un travesti que robaba ropa de lavanderías."

De este disco y toda la trayectoria de Pink Floyd nos habló su batería y único miembro fundador de principio a fin, Nick Mason, junto a Rodrigo Contreras en esta entrevista.

Así definía David Gilmour a su amigo Syd Barrett al que enseñó a tocar la guitarra antes incluso de que el guitarrista formara parte de Pink Floyd:

“Aprendimos mucho juntos. Fuimos amigos primero. Luego tomamos unas guitarras. Yo ya estaba tocando profesionalmente en algunos grupos antes que Syd. Así que, técnicamente hablando, era mejor que Syd cuando estábamos en la universidad. Nos sentábamos a aprender canciones de los Beatles, de los Rolling Stones, de R&B y de blues. Escuchábamos la misma música y nuestras influencias eran las mismas. Siempre pensé que yo era mejor guitarrista, pero él era muy inteligente, muy listo, un artista en todos los sentidos de la palabra. Daba miedo su talento con las palabras, con la lírica. Todo le salía natural”.

Roger Waters, bajista fundador junto a Barrett de Pink Floyd, hablaba así del artista inglés:

“Nosotros tocábamos canciones de otra gente, blues mayormente, y una que otra canción pop, pero después Syd comenzó a escribir canciones. Por ese tiempo Syd siempre estaba con sus ojos brillantes y lleno de entusiasmo. Tenía una capacidad enorme para la vida y sus pinturas eran geniales, porque pintaba mucho en esa época. También era muy innovador y absorbía ideas musicales de mucha gente. En ese sentido, era un copión genial; escuchaba el pop americano más avant garde y cosas como los Doors. Sus asociaciones musicales eran muy extrañas y se volvieron más bizarras con el paso del tiempo. Era una estrella, un hombre atractivo en casi todos los sentidos”.

Syd Barrett, un genio, un creador nato que la locura nos arrebató.

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