Amy Winehouse: la diva de los excesos

El amor destrozó a Amy Winehouse, pero también le llevó a crear una obra que perdurará para siempre en los anales del soul
Amy Winehouse: la diva de los excesos

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La de Amy fue, para mí, una de esas muertes que te dejan roto, por mil motivos, pero te llega al alma ver cómo una flor tan hermosa se marchita hasta caer presa de su propio infierno, tinieblas que se consumaron a base de drogas, alcohol, bulimia, depresión y acoso mediático, y que llevaron a una de las voces más importantes del siglo XXI y, me atrevería a decir, de la historia de la música, a una muerte prematura, pero anunciada.

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Destroza ver que el amor fue lo que llevó a Amy a su amargo final, el amor equivocado, el de Blake Fieder-Civil; porque hablar de su vida es hablar de la de Blake; me cuesta no ver similitudes entre esta pareja y la de Kurt Cobain y Courtney Love, pero vayamos por partes. A pesar de confesar a los 15 años a sus padres que era bulímica, lo consideraron una chiquillada más de una preadolescente que quería llamar la atención, pero ella no buscaba eso, esa no era Amy; más bien tímida y retraída comenzó a cantar gracias a su amor por el jazz, a voces como Sarah Vaughan o, lógicamente, Billie Holliday. Así se fraguó su primer trabajo ‘Frank’ que construyó, con 20 años, junto a su productor Salaam Remi y que tenía ese regusto jazz clásico mezclado con influencias de todo tipo, algo que no caló del todo en las listas, pero que le dio gran relevancia en las salas más importantes de Gran Bretaña.

Ella estaba encantada con ese rol, lucía agradable, humilde y simpática con vestidos de época o de pin-up, pelo suelto, sonrisa amplia y mirada tímida. Su voz conquistó a todos y el cariño que recibía lo aprovechó para salir más de la cuenta; la compañía de discos le había dado 250.000£ que aprovechó para comprarse una casa en Candem, irse a vivir con su mejor amiga y dedicarse a la vida loca. Hasta que una noche conoció a Blake, copropietario de un club que frecuentaban, un tipo famoso por sus juergas y desfases, sus aventuras amorosas y ser un gran consumidor de todo tipo de drogas.

Aunque Amy no quiso entrar en ese juego de drogas duras, utilizaba el alcohol y la marihuana para estar al nivel de su nuevo compañero sentimental, con lo que adquirió, en poco tiempo, una tolerancia al alcohol muy superior a la media, algo que iba en crescendo y que no le permitía centrarse en el nuevo disco, aún sin empezar. El amor era enorme, pero un día Blake decide volver con su ex, lo que empuja a Amy a empezar a escribir letras desoladoras que convertiría en argumento principal de la mayoría de pistas de ‘Back to Black’.

A principios de siglo todos daban por muerto un género que había sido fundamental en la historia de la música: el soul. En aquellos momentos tenía pocas probabilidades de superar el declive en el que se hallaba, a no ser que apareciera de forma milagrosa su salvador; muchas bandas trataban de acercarse, pero siempre de una manera descafeinada. Amy quería cambiar el estilo de su disco anterior y durante los tres años siguientes se dedicó a escuchar este género, ella era la superheroína que tenía la misión de recuperar el género para las nuevas generaciones.

Las diferencias entre discos son más que notables, desde el estilo musical a la voz de Amy, más despreocupada en el primero y enorme y llena de matices en ‘Back To Black’. El sonido se dividió, ya que, Salaam Remi produjo cinco temas y Mark Ronson hizo lo propio con los otros seis, probablemente los que le dieron al disco los grandes éxitos que necesitaba, si uno de los productores más gigantes de la industria, Quinci Jones, ha dejado que Mark Ronson le produzca un disco, es por algo.

Para buscar el sonido que necesitaban se agarraron a una de las bandas más experimentadas con el soul de la época, The Dap-Kings, que otorga al trabajo un sabor perfecto a soul clásico pero con lo mejor del neo-soul.

Esos tres años de diferencia entre el primer y el segundo disco cambiaron a la diva en muchos sentidos: apareció llena de tatuajes, con los párpados un poco más cerrados y ese peinado a lo Marge Simpson que le hizo tan popular. Había cambiado de novio, un tipo que parecía más formal; pero tras la salida del trabajo al mercado, volvió a aparecer en escena Blake, de tal modo llegó que se casaron, y ese momento fue el principio del fin, ya que Amy comenzó a consumir crack y heroína. Muchas veces pasaron por rehabilitación, pero no lograron avanzar, hasta que mandaron a Blake a la cárcel por agresión, intimidación, chantaje y amenazas a un dueño de un local de Londres.

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La prensa acosaba a la pareja, tomaba fotos de todos los colores para los tabloides amarillistas de todo el mundo con el fin de demostrar que su autodestrucción estaba por encima de su música, y esa Amy despedazada que había pasado ya por el hospital por sobredosis y había cancelado varios conciertos de la gira, se rehabilitó, y para la entrega de los Grammy ya estaba limpia, recibiendo las 5 estatuillas totalmente sobria; pero sin sus aficiones extracurriculares se aburría y en 2008 volvía a los escenarios en Lisboa con semejante tajada que tuvo que anular al no poder ni decir hola ante los micrófonos.

Desde luego, en los conciertos no era la alegría de la huerta, se limitaba a mover un poco las caderas y pasearse tímidamente en los dos metros cuadrados de su parcela de escenario, estaba más pendiente del vaso de alcohol que de lo que tenía que cantar, incluso su madre llegó a preguntarle que en qué tumba y qué cementerio quería que la enterraran, porque las drogas y el alcohol la estaban matando lentamente.

Para 2011 realizó en Serbia lo que se ha llegado a considerar el “peor concierto jamás visto”, por lo que decidió cancelar la gira, por entonces tenía nuevo novio, un tipo de lo más formal, director de cine, parecía que todo iba a cambiar, se iban a casar y tener hijos, hasta que el 23 de julio entró en el fatídico Club de los 27, se había tomado tres botellas de vodka, tenía en la sangre 416 mg/dl, cuando el nivel que se considera mortal es de 350 mg/dl, lo que le provocó una parada respiratoria entrando en coma y falleciendo durante la noche.

Yo me enteré de su muerte en el metro de Londres, precisamente al día siguiente tenía pensado ir a Candem y cuando me acerqué a su casa, ubicada en la calle principal del barrio, me encontré una escena terrorífica, aún estaban sacando cosas de su vivienda y los alrededores se habían convertido en un altar improvisado abarrotado de regalos, poemas, panegíricos escritos en cajetillas de tabaco o papelillos de fumar, fotos, flores… había de todo (me recordó a la tumba de Jim Morrison). Aquí podéis ver una foto de aquel día:

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Escucho habitualmente el disco en vinilo con la tristeza que me da no haber podido verla en directo, o no poder ver la evolución que hubiera tenido si las drogas y el alcohol, la depresión y la bulimia o el amor equivocado no se hubieran interpuesto en su camino.

EL DISCO

“Rehab”. Su voz es la que abre el trabajo con una dura confesión: no piensa ir a rehabilitación. El resto es historia de la música moderna. La base rítmica acompaña su melodía junto a un increíble teclado al más puro estilo R&B. Los coros que acompañan la voz de la diva tienen ese sabor añejo que tanto me gusta. Pero es la sección de vientos y cuerdas las que me vuelven loco. Aunque en el momento en el que Amy escribió estas líneas parece que no tenía un problema gordo con el alcohol como el que se le vino encima años más tarde, sí empezaba a necesitar ayuda, quizás por la depresión que padecía; ambos problemas bien escenificados en los versos al hablar de Ray Charles (drogas y alcohol) y Donny Hahtaway (depresión). La compañía discográfica había pedido a Amy que pasara 10 semanas en rehabilitación, algo que rechazó amablemente siguiendo el consejo de su padre, que miraba más por los intereses personales y económicos que por el bien de su propia hija.

I didn't get a lot in class
But I know it don't come in a shot glass

“You Know I’m No Good”. La rabia que trasmite su voz en “Rehab” se convierte en auténtica dulzura en esta pista, como pidiendo perdón por su personalidad irresponsable. El bombo te golpea el pecho mientras el bajo resuena sin darse importancia ante la cantidad de arreglos de la canción que la hacen brillar sin límites. En la letra no solo engaña a su novio con su ex, sino que se engaña a ella misma jugueteando nuevamente con las drogas y el alcohol.

I cheated myself
Like I knew I would
I told you I was trouble
You know that I'm no good

“Me & Mr. Jones”. Las influencias musicales son desbordantes, desde el nombre, basado en la mítica canción de Billy Paul de 1970 “Me And Mrs. Jones”, pasando por sonidos reggae y jazz hasta los coros sacados del imaginario de Ray Charles. Es extraordinario como la batería tira hacia atrás a toda la banda que recoge el testigo con una interpretación soberbia. Antes de que saliera el disco, el rapero Nas Jones hizo un concierto en Londres donde hubo un tiroteo sin heridos, al parecer Amy asistió a ese concierto por la amistad que tenía con Nas y por considerarse fan de su música. El novio que tenía entonces la diva no había querido llevarla a un show de Slick Rick, pero cuando le dijo que tampoco iban a ir a ver a Nas, esta no tuvo más remedio que mandarle a paseo. Aunque en persona solo se vieron una vez, tenían una comunicación constante y ambos se consideraban como hermanos, además, otra cosa que muestra la canción es que cumplen años el mismo día (14 de septiembre), por todo ello quiso dedicarle este tema.

What kind of fuckery is this?
You made me miss the Slick Rick gig

“Just Friends”. Vuelve la dulce Amy para preguntarse si no es mejor ser amigos a seguir con una relación en la que él está comprometido. Un ritmo ska nos lleva a través del soul que desprende el disco, aunque no sea de los mejores temas del mismo, podemos subrayar su majestuosidad ante cualquier éxito de este estilo que se haya hecho en las últimas décadas.

And, no, I'm not a saint but the guilt will kill you
If she don't first

“Back To Black”. Increíble de principio a fin. Lo que transmite esta canción es especial, la tristeza que emana su voz junto a los hermosos arreglos de todos los instrumentos y coros que componen el tema, nos deja un clásico que será de los más recordados del siglo XXI. Otro de los momentos cumbre son las campanas del puente, que cantan a duelo el profundo dolor que sufre cuando él vuelve con su amante (habla, por supuesto, de su ex novio y futuro marido, Blake). Las turbias relaciones de Amy con sus parejas la llevaron a escribir letras realmente desgarradoras, aquí su “vuelta al negro” se ve como un paso a la viudedad (o depresión, aunque también se puede referir a la heroína: “black”, como es conocida en Los Ángeles) que “sufre” tras el abandono de su amante. Las drogas vuelven a estar presentes en toda la canción a través de metáforas construidas de un modo maestro. Fue Mark Robson quien la compuso con ella en una de las primeras reuniones que tuvieron como artista y productor, y fue el germen de lo que acabó siendo el disco. Vuelta a los 60 con un sonido soul casi perfecto. El vídeo, de Phil Griffen, muestra a Amy de negro asistiendo al funeral de su propio corazón.

We only said goodbye with words
I died a hundred times
You go back to her and I go back to black

“Love Is A Losing Game”. Continúa la tristeza presente en este corte del disco, en el que nos deja una balada muy fina, con una interpretación de Amy enorme. El amor está fuera de nuestro control y al final será una batalla perdida, un juego en el que cuanto más apuestes más perderás. Ojo a la letra, que ha sido materia de examen final de los estudiantes de Literatura de la Universidad de Cambridge.

Though I battle blind
Love is a fate resigned

“Tears Dry On Their Own”. Una preciosa forma de mostrar el enorme registro vocal de Amy y lo increíbles que suenan sus graves. Y una forma brutal de convertir la música de la canción de Ashford & Simpson, “Ain’t no Mountain High Enough” (que nos dejó un dueto increíble con Marvin Gaye y Tammi Terrell y que después volvería a reinar en las listas gracias a Diana Ross), en una canción totalmente diferente y llevada a su terreno. La letra, sobre una relación rota, la compusieron junto a Winehouse, Nickolas Ashford y Valerie Simpson, míticos productores y compositores de Motown. El videoclip tiene lo suyo, Amy parece la más decente de todas, lo cual tiene su mérito.

I can not play myself again
I should just be my own best friend
Not fuck myself in the head with stupid men

“Wake Up Alone”. Esta fue una de las primeras pistas en las que trabajó Amy en el estudio del productor Paul O’Duffy, con quien coescribe este tema, fue la única canción que incluyó en el disco de todas las que allí escribió. Habla de su incapacidad para mantener una relación estable, y aunque en esta canción dice que está limpia de drogas y alcohol, siempre hay una adición, en este caso el amor. Una gran letra llena de interesantes alegorías.

When he comes to me
I drip for him tonight
Drowning in me, we bathe under blue light

“Some Unholy War”. Amy se atreve aquí con la guitarra mientras que el productor Salaam Remi es quien toca contrabajo, batería y piano. Es la primera canción que escribe a su futuro marido Blake, la guerra impía que libra él es la de las drogas duras y ella se convertirá en su ángel de la guarda protegiéndole de todo. Al parecer habla también de un testamento interno que tenían escrito en el que si él se suicidaba (tuvo 5 intentos anteriormente), ella también lo haría. Preciosos los coros que hace ella misma con reminiscencias gospel.

It's you I'm fighting for
He can't lose with me in tow

“He Can Only Hold Her”. Guitarras y ritmos R&B con un toque pop bajo un sample de Richard y Robert Poindexter de la canción “She’s A Fox Now”, sample que también utilizaron Jimi Hendrix y John Legend; los problemas legales los tuvo con P*Nut (John Harrison) que pidió ser incluido en créditos por su aportación, sin embargo, en el disco solo pone que fue el productor de la demo. La letra nos muestra a una Amy que no hace más que acordarse de su ex novio (Blake) y que sus relaciones actuales no deja que el resto de hombres puedan acceder a su corazón. Nuevamente geniales los coros.

Even if she's content in his warmth
She is plagued with urgency
Searching kisses, the man she misses
The man that he longs to be

“Addicted”. La producción de esta canción es un poco desastrosa, desde esa batería machacona y en primer plano que no deja progresar a la canción, hasta la voz nasal de Amy, que no destaca demasiado. Si los arreglos hubieran tenido otro protagonismo, seguro que el tema habría tomado un camino totalmente diferente, pero Salaam Remi no lo entendió así y prefirió basarse en los estándares de producción de los años 50. Parece que los estadounidenses lo vieron claro y en la edición del disco allí sustituyeron esta canción por un remix de “You Know I’m No Good”. En la letra, Amy expresa su amor por la marihuana, igual que hizo con su anterior disco que termina con la canción escondida “Mr Magic (Through the Smoke)”.

When you smoke all my weed man
You gots to call the green man
So I can get mine And you get yours

RockFM