Eric Clapton: Clapton is God

Después de una descomunal trayectoria musical, Clapton firma en 1977 un disco emocionante: ‘Slowhand’
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Mi querido Manolenta ocupa un puesto esencial en el olimpo de mis dioses personales. Como ya apuntaba aquella frase que se puso de moda allá por 1966 en Reino Unido, y que poblaba los edificios de todo Londres con el graffiti “Clapton is God”, yo rezo todas las mañanas antes de desayunar por él. 

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Este disco recibe el nombre del apodo que lucía con orgullo Eric Clapton por aquella época, ‘Slowhand’ (Mano Lenta), pero su origen es realmente incierto; hay quien dice que es porque siempre tocaba con cuerdas finas, lo que hacía que se le rompieran fácilmente en los conciertos, cuando esto ocurría no hacía lo que otros guitarristas, él lo hacía con toda la parsimonia del mundo, por lo que los fans comenzaban a aplaudir de forma lenta y aumentaban la velocidad a medida que iba terminando de cambiar la cuerda, lo que se denominaba un Slow Handclap. Pero hay otro rumor que corría en mi juventud y que no he vuelto a escuchar. Dicen que era muy tacaño y que cuando tocaba pagar una ronda en el bar, él se metía la mano en bolsillo muy lentamente para que fuera otro quien lo hiciera primero.

Cierto o no, Clapton ha dejado un legado impagable; no tenía ni 18 años y ya tocaba con The Yardbirds, que dejó por ver en ellos un giro comercial al pop; eso sí, fue él quien recomendó a Jimmy Page, quien a su vez recomendó a Jeff Beck… benditos tiempos. Tras dejar la banda se une a John Mayall & The Bluesbrakers y un año después a Cream; posteriormente forma Blind Faith y Derek And The Dominos; a sus 23 años metía un solo en una canción de The Beatles, “While My Guitar Gently Weeps” y con 25 graba su primer disco ‘Eric Clapton’. Hago este resumen porque, con tan solo un cuarto de siglo de vida, me parece uno de los currículums más impresionantes de la historia; pero es que a partir de ahí todo va a más.

Tras cinco discos de estudio llega este ‘Slowhand’, un prodigio de la música; ya por entonces había hecho historia, tanto musical como de vida social. Por si no lo sabes, le quitó la mujer a su amigo del alma George Harrison; sí, Pattie Boyd, como si Gran Bretaña fuese la Isla de las Tentaciones, le había puesto la cornamenta al Beatle y, una vez fracasado el matrimonio con George, se casaría con Clapton. Afortunadamente, los tres siguieron siendo tan amigos como siempre. A ella le dedicó en su día “Layla” y ahora, en ‘Slowhand’, hacía lo propio con “Wonderful Tonight”.

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Glyn Johns se encuentra detrás de la producción de este trabajo, un hombre que había trabajado con bandas como The Rolling Stones o The Eagles, no iba a dejar que una panda de borrachos (así era como se presentaban a las sesiones de grabación) le arruinara su carrera, por lo que prohibió las improvisaciones, aunque no pudo evitar las borracheras que hicieron que la voz de Clapton se quebrara en ciertos momentos. Es una pena que un tío con el talento de Clapton no pueda crear sin sustancias, pero así fue como surgió este trabajo. Afortunadamente, el desvarío que le provocaban en su vida las adicciones a las drogas y al alcohol acabaron años más tarde. No solo cortó de raíz todo lo que le había creado problemas en su vida, sino que abrió un centro de rehabilitación llamado Crossroads en Antigua, en 1998, dándose cuenta del daño que estos abusos pueden hacerle a uno mismo y a todos los que le rodean.
Vayamos al grano: déjate sorprender por todos los sonidos, todos los estilos, todas las locuras y, especialmente, todas las guitarras que nos muestra Eric Clapton.

EL DISCO

1. “Cocaine”. Un sonido más limpio y melodías mucho más complejas que la original de su amigo y compañero J. J. Cale que grabó un año antes de la salida de este trabajo, y que no tuvo la misma repercusión que este clásico, mejor construido y con unas guitarras que no dejan respirar ni un segundo. Uno de los riffs más icónicos y una de las canciones contra la droga que más ha caracterizado a Clapton en su trayectoria; es curioso ver como en Argentina se censuró durante casi seis años al creer que incitaba a la juventud a consumir drogas. Eso sí, seguro que él mismo no se hubiera prestado a hacerse un control antidoping cuando acabó de grabar este mito, en esos momentos, tras dejar la heroína, seguía enganchado al alcohol y a la cocaína, pero estaba convencido de que lo podía dejar cuando quisiera, aunque tendría que pasar una década para que aquello se convirtiera en realidad.

"Don't forget this fact,
You can't get it back,
Cocaine..."

2. “Wonderful Tonight”. A pesar de que el charles de la batería me saca de quicio, sigo pensando que es uno de eso temas que puedes escuchar una y otra vez sin cansarte. Parece que la voz de Clapton aquí no estaba al 100%, sin embargo, le imprime un plus de sentimiento. No es para menos, ya que la canción se la dedica a la famosa Pattie, de la que ya hemos hablado; fue en una de esas noches en las que él esperaba a que ella se arreglara, ese fue el tiempo que tardó en construir esta belleza. Muy acertado el teclado y los coros.

"We go to a party and everyone turns to see
This beautiful lady that's walking around with me"

3. “Lay Down Sally”. El blues es uno de los sellos de Eric, pero, dado que se volvía loco por el sonido country J.J. Cale, intenta acercarse a su forma de componer en este clásico que escribió junto a una de sus coristas, Marcy Levy, y en la que su guitarrista George Terry debió aportar algo más que su enorme talento para acabar en los créditos de la canción. El sonido de las guitarras es glorioso, el solo esbelto y singular, sin querer salirse por la tangente, posiblemente más del estilo de Terry que de Clapton, al menos en los directos era George quien se lucía.

"I long to see the morning light
Coloring your face so dreamily
So don't you go and say goodbye"

4. “Next Time You See Her”. Una voz rota del rollo Dylan aparece en esta pista para contarnos lo que echa de menos a alguien con cariño, pero también con gran ironía. Precioso el piano y, nuevamente dos solos épicos. 

"She is so beautiful, portrait of a sunset.
She got everything, including my old car."

5. “We’re All The Way”. Preciosa. No hay cambios esctructurales en toda la canción, no hay solos, no hay sorpresas, pero te envuelve ese arpegiado maravilloso. Escrita y compuesta por el genio country Don Williams.

"There's no time like now to make amends.
After all, we are more than friends."

6. “The Core”. Marcy Levy vuelve a ayudar al genio tanto en la escritura como en la harmónica y en las voces, repartiéndose las estrofas. Enormísimo trabajo en las partes instrumentales del saxo de Mel Collins, aunque su sonido no es el mejor, de la guitarra y del Hammond de Dick Sims. Casi nueve minutazos con un riff potentísimo.

"Oh, you have a flame; feel it in your heart.
And down at the core is the hottest part.
We can burn without fuel"

7. “May You Never”. Ya tenía seis años esta canción de John Martyn cuando Clapton decidió incluirla en su trabajo. La orquestación es espectacular, igual que la interpretación, donde Eric saca su voz más dulce para compartir esta maravilla country-folk.

"So please, won't you please, won't you bear it in mind:
Love is a lesson to learn in our time.
Please, won't you please, bear it in mind for me."

8. “Mean Old Frisco”. Un delta blues de época del gran Arthur Crudup, al que se le conocía por temas como “That’s All Right Mama” o “My Baby Left Me”. Lección magistral de Clapton con el slide. Un tema que ya había tocado Clapton en el disco ‘Layla And Other Assorted Love Songs’ de Derek And The Dominos, pero aquí saca lo mejor de todos.

"A woman that gets in your face,
Lord she ain't no friend for you."

9. “Peaches And Diesel”. Instrumental compuesto junto a Albhy Galuten, aunque no participa en la canción. Es curioso el parecido melódico a “Wonderful Tonight”, de la que fue su Cara B; aquí también me molesta el charles de Jamie Oldaker, qué le vamos a hacer… Y no, como muchos dicen, no está dedicada a su amigo Duane Allman, cuyo último disco junto a Allman Brothers se titulaba ‘Eat A Peach”. Extraordinario final.

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