Gary Moore: el hombre de los mil estilos

El irlandés quiso homenajear a su tierra con ‘Wild Frontier’, un disco sin baterías acústicas y una producción muy ochentera
Gary Moore: el hombre de los mil estilos

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Nunca se le ha hecho justicia a Gary Moore, posiblemente porque su estilo fue tan cambiante como su forma de tocar; muchos le tacharán de oportunista y otros verán en él un reciclaje constante para adaptarse a los tiempos musicales que logró vivir hasta que su corazón dijo que no soportaba más alcohol y se lo llevaba en 2011 a sus 58 años, cuando parece que había logrado encontrar su propia visión del mástil y un estilo muy definido por el que se le recordará eternamente.

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Cuando su padre le regaló una guitarra a los diez años, le dio igual ser zurdo, total, si quería ser un gran guitarrista debería manejar ambas manos con destreza, y empezar de cero facilita esas cosas. No tenía ni 16 años y ya se había unido a Skid Row (la banda de blues rock irlandesa, no la americana, a quienes él mismo, años más tarde, vendió los derechos del nombre por 35.000$); en ella se encontraba el que se convertiría en su fiel amigo Phil Lynott, que no aguantó mucho en la banda. Moore no quería encorsetarse a las maneras de Skid Row y decidió emprender su proyecto en solitario, que fue combinando con temporadas esporádicas en Thin Lizzy, banda que había montado Lynott en el momento de su marcha y en la que no acabaría de encajar. Hasta ese momento ya había consumado con el rock, el heavy, la psicodelia, el progresivo, el jazz y el blues, por lo que su primer disco se avecinaba totalmente ecléctico.

A partir de entonces luchó por conquistar un sonido salvaje que dejaría en sus canciones un sabor a medio camino entre el hard rock y el heavy, estilo donde vio con potencial para reunir una masa de fans, pero no conseguía dar con la tecla y tras mucho sopesarlo quiso rendir homenaje a su tierra, Irlanda. Así surge ‘Wild Frontier’, un disco con una producción ochentera muy marcada, lo que nos deja momentos bastante horteras, pero cuando un disco es bueno, no hay que dejar que ciertas tendencias nos arruinen su escucha.

Sí, hay algo reprochable en el trabajo, yo me pregunto ¿en qué momento a una persona sensata, a un músico de este nivel, se le ocurre pensar que una batería programada puede ser lo que necesita su disco? Dicen que no encontró al batería adecuado para el proyecto y que el que tenía le ponía de los nervios, pero si yo hubiera sido el productor, mi respuesta hubiera sido clara y contundente: casi cualquier batería del mundo lo hubiera hecho mejor que una pista disparada, por muy bien programada que esté, al menos no hubiera deshumanizado el proyecto.

Pero achaques aparte, afortunadamente se rodeó de dos grandes músicos, Neil Carter, que se centró en los teclados y los coros y Bob Daisley al bajo, así como la mítica banda de folk irlandés The Chieftains, que fueron los que más contribuyeron a crear esa atmósfera celta del trabajo. Otra de las virtudes de ‘Wild Frontier’ es que Moore se centra en la canción, no en los alardes virtuosos que encontramos en trabajos anteriores.

Phil Lynott tiene gran protagonismo en el disco, se encontraba preparando varias canciones en las que iba a participar, pero antes de comenzar las grabaciones una sobredosis de heroína, se lo llevó al olimpo de los músicos. De ahí que su amigo le dedicara, no solo alguna canción en particular, sino el disco entero.

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Ya a finales de los 80, Moore se perdió el respeto, no se veía más ese estilo y decidió dirigir su carrera hacia uno de sus géneros favoritos: el blues, algo que no cuajó en un principio a pesar de su éxito con ‘Still Got The Blues’, cuyo solo del tema principal bajo el mismo título resultó ser un plagio de uno de los fragmentos de la canción “Nordrach” de la banda alemana Jud’s Gallery, que fue indemnizada en 2008 con una cantidad aún desconocida.

En cualquier caso, el paso al blues fue tachado de traición por sus fieles, mientras que los amantes de este género lo consideraban un intruso. Años más tarde, ya se había ganado el respeto de todos y demostró que su cambio no fue en vano.

EL DISCO

“Over The Hills And Far Away”. Las raíces irlandesas no habían corrido por las venas de sus discos hasta este momento en el que se le ocurrió incluir los violines y gaitas de The Chieftains, que dejaron su impronta folclórica en este tema, conjugando a la perfección rock y tradición celta. Enorme la guitarra en los solos y muy potente en el resto de la canción. A tener en cuenta los coros en ciertas partes del tema. El videoclip, por eso de no alargarse demasiado por temor a que no entrase en la rotación de las principales cadenas musicales de radio y televisión, prescindió de uno de los mejores momentos de la canción, el solo final que creo que merece la pena escuchar en su versión original. Gary se centra en la historia de un hombre al que acusan injustamente de un robo, pero como no quería desvelar su coartada, ya que había pasado la noche con la mujer de su mejor amigo, va a la cárcel durante diez largos años… no es la primera canción que trata este tema espinoso.

Over the mountains and the seas
A prisoner's life for him there'll be

“Wild Frontier”. Nueva referencia a su tierra, recordando las guerras y la destrucción que han dejado, especialmente en Bealfast tras el largo conflicto. Un rock en el que destaca la interpretación vocal de Moore (aunque la idea original era que Phil Lynott la cantase) y al que sus ritmos endiablados de guitarra nos dejan un gran sabor de boca. El videoclip es tan ochentero como la producción de la canción, lo que no es ni bueno ni malo, es lo que había.

We are drowning in a sea of blood
The victims you have seen
Never more to sing again
The Forty Shades Of Green

“Take A Little Time”. Teclados y coros entrando al unísono bajo una misma melodía; el bajo marcando el camino y las guitarras recorriendo el espacio. La típica canción de mayas y cardado, pero ejecutada magistralmente y con un Gary mostrando su potencia vocal, aunque vuelva a la tónica de sus discos anteriores. La letra no pasa de ser una historia de amor, de las de larga duración.

I know the danger
You're holding all the cards
Because you think I'll wait

“The Loner”. No puedo dejar de mostrar mi cariño a este tema que fue uno de los primeros complicados que aprendí a tocar a la guitarra. La técnica, el fraseo y el leitmotiv me parecen de lo mejor que ha hecho Gary Moore, aunque los créditos correspondan más a Max Middleton, que compuso este tema para el disco en solitario de Cozy Powell casi 10 años antes; pero los arreglos de Moore se notan y agradecen. Aunque la base rítmica aparezca apagada, el sentimiento que muestran el resto de instrumentos me deja con ganas de más. Dedicada a su gran amigo y paisano Phil Lynott quien solía llamarle The Loner (El Solitario) al no compartir la vida de desfase y locura que llevaba él.

“Friday On My Mind”. Uno de los grandes himnos de la historia de la clase trabajadora que compusieron Harry Vanda y George Young (hermanísimo de los AC/DC, Angus y Malcom), cuando militaban en la banda australiana Easybeats y que ha contado con cientos de versiones; mi favorita es la de Bowie, pero la de Gary Moore nos levanta de la silla una vez llega el estribillo, no solo por su cambio a tonalidad mayor, sino por la fuerza con la que entran las guitarras, aunque no he logrado encontrar algo extraordinario que destaque en el tema, con un solo de guitarra en segundo plano que no cuenta nada. La producción tampoco es perfecta, pero pone las pilas, que es básicamente el cometido de la canción, que nos va relatando el desastre de que lleguen los lunes y cómo va mejorando la semana a medida que se acerca el fin de semana. Perfecta para que suene antes de las cañas del viernes.

Wednesday just don't go
Thursday goes too slow
But I've got Friday on my mind

“Strangers In The Darkness”. Dura canción de varios personajes que transitan su penosa y decepcionante vida por las calles de Londres. Un tema de los más comerciales del disco en el que únicamente destaca el solo final. Compuesta junto a su teclista Neil Carter.

She sells her fading beauty
To the passers by
She tries to hide
That faroff look
It's in her eyes

“Thunder Rising”. También se incluye Carter en los créditos de este tema, que nos deja los momentos más heavys del trabajo y uno de los pasajes instrumentales más llamativos, con guiños gaélicos en su estructura. Además, la letra habla de la mitología irlandesa y las batallas del héroe Cúchulainn, uno de los personajes más famosos del Ciclo del Ulster.

The spoils of war hung from his horses mane
The bloody heads of enemies that he had freshly slayed

“Johnny Boy”. No se puede confundir con la tradicional irlandesa titulada “Danny Boy”, pero su estructura y melodías nos muestran un más que evidente parecido. Precisamente, fue “Danny Boy” el tema que interpretaron Jack, su hijo mayor, y su tío Cliff durante su funeral. Una hermosa balada en la que destaca la energía vocal de Moore y la gaita de la líder de The Chieftains. El vídeo es una actuación en Montreux de 2010 que guarda la energía y la esencia de la canción original.

When I look to the west
Out across the River Shannon
I can still see you smiling
Johnny boy, oh Johnny boy

BONUS TRACK: “Crying In The Shadows”. Hasta que no salió el formato CD no incluyeron esta canción en el disco, sin embargo, ya había sido publicada como cara B del primer single “Over The Hills And Far Away”. Fuegos de artificio de teclados al inicio, pero cuando entra la guitarra, lo hace de forma contundente. Muy pop para mi gusto, si tenía que prescindir de algún tema, es normal que fuera este, aunque comprobamos con alegría que contiene un gran solo al final del tema.

Crying in the shadows
Of a love they used to know
But now they're all alone again

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