Sobrevivir al destino

The Allman Brothers firmaron su mejor trabajo de estudio tras el fallecimiento de Duane Allman y Berry Oackley por sendos accidentes de moto.
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Me sigo preguntando por el día en el que The Allman Brothers llegaron a mi vida, supongo que tenía mi cabeza fuera de cobertura, pero lo que sí recuerdo con nitidez es la primera vez que escuché “Jessica”; yo estudiaba (estudiar es una de esas palabras que se aplican en contextos muy diversos, y no siempre hace referencia a lo que de verdad hace) 3º de BUP en un colegio de Segovia, me habían llevado interno allí porque los profesores de mi colegio en Ávila me tenían manía, en ningún caso porque fuera un malísimo estudiante (os suena, ¿verdad?).

Ese fin de semana me quedaba en el internado y unos cuantos alumnos ejemplares decidimos escaparnos, saltando la valla del colegio, a ver qué se cocía por la noche segoviana. La noche estaba a rebosar, pero en una de las calles de marcha vi de lejos al que nos debería estar cuidando en el internado, por lo que, asustados, nos metimos en el primer bar que nos abría camino. La música siempre ha sido el mejor refugio y allí sonó por primera vez ese tema que quedaría grabado a fuego en mi universo sonoro. Volví a mi habitación de madrugada tarareando la canción, abrazando columnas de acueducto como Gene Kelly farolas.

Es verdad que es muy complicado elegir, de entre los mejores trabajos de The Allman Brothers uno en el que no se encuentre Duane Allman, uno de los guitarristas con más gusto que nos ha dejado el mundo del rock, no hay más que recordar que Eric Clapton le pidió, el día después de conocerle, que tenía que meter su guitarra en “Layla”. Cuando en octubre de 1971 Duane fallecía por un accidente de moto, la banda quedó tocada, pero, especialmente, su bajista, Berry Oackley, que no levantó cabeza, y cuando se había cumplido un año de aquella tragedia, a pocos metros de donde el mayor de los Allman había fallecido, Oackley, estrelló su moto contra un bus y fallecía de una hemorragia cerebral tres horas más tarde al haber denegado asistencia médica.

The Allman Brothers con Duane y Oackley

 The Allman Brothers con Duane y Oackley

Grabar un disco en estas circunstancias es una travesía… Sin embargo, consiguieron un trabajo único. Dado que sustituir la guitarra de Duane era imposible, decidieron incorporar un teclado que apoyara los quehaceres de Dickey Betts a la guitarra; pero no era suficiente, por lo que pidieron a Les Dudek que apoyara a Betts en dos de los temas del disco para poder firmar una de las señas de identidad de la banda: esos riffs y solos doblados a dos guitarras que tanto habían llamado la atención de todo el mundo.

Si ahora mismo me preguntas por mi disco favorito de The Allman Brothers, te diría que es el directo ‘At Filmore East’, pero este trabajo tiene un algo que me conquista como un primer amor de juventud. Es Betts quien se hizo cargo de todo, de hecho, es él quien firma las dos mejores canciones del disco, “Ramblin’ Man” y “Jessica”.

The Allman Brothers es una de esas bandas que hay que estudiar aparte, millones de historias pueblan su infinito legado; desde la psicopatía de Betts (en una ocasión fue detenido en una finca ajena junto a una vaca a la que acababa de pegar un tiro y que se estaba comiendo), hasta la inconsciencia de Gregg Allman al pegarse un tiro en un pie para no ir a Vietnam. A todo esto, se añade el asesinato a un promotor a manos de su tour manager al no querer pagarles la actuación por haber llegado 15 minutos tarde. La sangre es la sangre.

El disco.

1. “Wasted Words”. Tras morir Duane, parecía imposible que alguien quisiese grabar una guitarra con slide, sin embargo, Betts afrontó con valentía una tarea que borda. En ella se puede escuchar el bajo de Oackley que grabó antes de fallecer.

Can you tell me, tell me, friend, just exactly where I've been? Is that so much to ask I'll pay you back no matter what the task

2. “Ramblin’ Man”. Que me aspen si esto no es un temazo, aunque tuvieron dudas en incluirlo, ya que se alejaba un poco del espíritu de la banda. Increíble la presencia del bajo y, aunque el teclado juega un papel fundamental, son las guitarras las que sobresalen, retomando los fraseos doblados entre Betts y Dudek, que se incorpora a esta canción como ya hicieron en los primeros trabajos con Duane como estandarte. Una letra autobiográfica que escribe y canta el propio Betts, aunque esta frase también puede ser autobiográfica de los propios hermanos Allman, ya que a su padre lo mataron de un tiro en una cantina.

My father was a gambler down in Georgia He wound up on the wrong end of a gun

3. “Come And Go Blues”. Un tema que se mueve entre el jazz y el soul. Con sorpresas continuas en la melodía y una batería de lo más juguetona.

Well maybe I'm a fool to care, Without your sweet love, baby I would be nowhere.

4. “Jelly Jelly”. Un blues en el que muestran de nuevo el espíritu de jam de la banda con todos los instrumentos recibiendo su momento de gloria, el enorme hammond de Gregg o el teclado haciendo un solo tan jazz. Espectacular el segundo solo de guitarra. La canción está inspirada en el tema de título homónimo de Bobby Bland a modo de homenaje.

Stormy stormy rain I'm as lonesome as a man can be

5. “Southbound”. Otro blues llevado al rock, con ritmos funk en las estrofas y texas blues en los estribillos y partes instrumentales. Vuelven a repartir tareas en los solos el piano y la guitarra, pero destaca el segundo solo de Betts.

Yes I been workin' every night, traveling every day. You can tell your other man, sweet daddy's on his way

6. “Jessica”. Inconfundible. Se podría convertir perfectamente en un estándar sureño. Crece, baja, crece, es un tremendo vaivén de sentimiento. Todos somos Jessica. El solo de guitarra está tan arribísima que la canción parece que va a acabar durante más de 3 minutos. Vuelven a su terreno de guitarras gemelas a las que se une el teclado en el leitmotiv de la canción.

7. “Pony Boy”. Brillante el slide con acústica de Betts. Recuerda mucho a ese blues del delta en el que la melodía de la voz es igual a la de la guitarra. Pregunta y respuesta de slide y piano. Para conseguir un sonido totalmente acústico, Lamar Williams, toca el contrabajo. Final inmejorable con varios miembros tocando las cucharas contra su cuerpo y unas risas para cerrar esta obra de arte.

Band is jumping and so am I. I'm just groovin', can't stop movin', My ole man's got that ole eagle eye But he is just waitin', we're celebratin

RockFM