The Velvet Underground & Nico: Incomprendidos y adorados

Portada icónica, música experimental adelantada a su tiempo y letras irreverentes hicieron de este disco uno de los más influyentes de la historia
The Velvet Underground & Nico: Incomprendidos y adorados

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Hace unos días otorgaban el premio al mejor compositor del año a Bad Bunny, no he escuchado nada de este tipo con la conciencia de saber que era él, posiblemente me lo hayan colado en anuncios, programas o, incluso, en informativos de TV, pero en este mismo momento, mientras escribo el artículo, no tengo ni idea de qué música hace, me imagino que reguetón. Prometo no escucharlo hasta que haya finalizado esta tarea, porque creo que corrompería lo que quiero argumentar, primero porque me puede parecer una mierda y empezaría a jurar en arameo y, segundo, porque si el premio me parece merecido, perderé amigos al ritmo de un punteo de Satriani. Quién sabe si en 10 años estaremos hablando de Bad Bunny como lo hicieron y siguen haciendo con The Velvet Underground.

Os preguntaréis el motivo de la perorata anterior, pero es que las modas están para romperlas. Cuando The Velvet Underground & Nico publicaron este trabajo el pensamiento de la crítica especializada y del público en general fue el mismo que hoy tenemos del reguetón esa generación que nos hemos criado a base de rock, pop, jazz o reggae: les pareció una basura, pensaban que no tenía ni pies ni cabeza; sin embargo, el tiempo, no solo les dio la razón, sino que convirtió a este trabajo en uno de los más influyentes de la historia. Ahora veremos por qué.

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El argumento comercial estaba en el extremo opuesto al de la Velvet, Lou Reed y John Cale, compositores principales, estaban más interesados en experimentar que en atraer al gran público a sus pies; Reed, por su parte, estaba aún más interesado en tener algo de calderilla para comprar drogas que en hacer de la música su pasión; Stearling Morrison a la guitarra y Maureen Tucker a la batería completaban la banda. Andy Warhol, por su parte, era ya todo un icono del pop art; las fiestas y los desvaríos le habían llevado a verlos un día en un garito de la gran manzana, y, desde ese momento, les dijo que él sería su manager dijeran lo que dijeran. Mezclar el pop con el rock experimental no era lo más normal, pero Warhol sabía dónde se metía y se empeñó en ser el único productor acreditado del disco, a pesar de no tener ni idea de música. De hecho, fue Tom Wilson el que se encargó realmente de la producción, aunque no salga en créditos.

Eso sí, para grabar el primer disco tenían que aceptar un chantaje indiscutible: Nico debía ser cantante de la banda, algo que perturbó a Reed (aunque después mantuvieran un pequeño affaire), quien decidió que solo cantaría en tres de los temas del trabajo. Nico, actriz de reparto en ‘La Dolce Vita’ de Federico Fellini y en ‘Chelsea Girls’ de Warhol y, según cuentan las malas lenguas, abuela de Alain Delon, aunque él nunca reconoció el parentesco, fue presentada en círculo de la ciudad por Brian Jones, y acogida entre algodones por Warhol. Una de las discusiones de la banda se centraba en que la sordera que arrastraba desde hace años no le permitía entonar como a ellos les gustaría; tras romper con Warhol una vez distribuido el disco, por añadidura prescindieron de Nico, a quien, a pesar de todo, siempre quisieron ayudar para que su carrera en solitario no quedase en segundo plano, grabando la música en su primer disco ‘Chelsea Girl’. Fallecía en Ibiza cuando se caía de su bicicleta mientras se dirigía a comprar marihuana, cuando la encontraron tirada en el suelo la trasladaron al hospital, donde la trataron pensando que sufría un golpe de calor sin reparar en el golpe, por lo que fallecía de una hemorragia cerebral horas después.

Lou Reed, que había estudiado periodismo, dirección de cine y escritura creativa, estaba convencido de que la gente podía divertirse con la poesía y a la vez con el rock, por lo que añadió un toque más que poético a sus letras. En el disco se puede ver las múltiples maneras de cómo influye en los grupos que venían detrás, desde ser los primeros en utilizar ese feedback que se haría tan famoso en los años 80’s, hasta recordar que la libertad de expresión es fundamental a la hora de cambiar la sociedad.

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A pesar de haberse terminado de grabar antes del verano de 1966, no se editó hasta marzo del año siguiente; el problema era que ninguna discográfica quería distribuirlo, por lo que Verve, filial de MGM, se lo quedó. Eso sí, había que retrasar su publicación, tenían que hacer antes un lanzamiento que no querían eclipsar: ‘Freak Out!’ de Frank Zappa & The Mothers of Invention. Otra de las causas del retraso fue la fabricación de la portada, una de las más importantes de la historia de la música. El diseño de Warhol consistía en colocar una pegatina del plátano en la propia portada para que el propietario del disco pudiera despegarla y descubrir la fruta de color carne; el coste era muy superior al normal, pero la compañía pensaba que un arte de Warhol podría hacer que se vendieran más discos; al ver que no fue así, las ediciones posteriores carecían de dicha pegatina.

El disco no llegó a alcanzar las 30.000 copias vendidas, pero diez años después, con el reconocimiento mundial de la prensa, empezó a cotizar al alza hasta demostrar que fueron pioneros en un estilo al que el mundo del rock le debe la vida.

Por cierto, si alguna vez te has preguntado de dónde viene el nombre de la banda, no hay que mirar más que a la contracultura que rodeaba los ambientes más subversivos de la ciudad de Nueva York, donde, por aquel entonces era habitual el intercambio de parejas, conocido, precisamente, como Velvet Underground, toda una declaración de intenciones.

Retiren ahora la piel al plátano, cada rodaja es sabrosa, cada surco es dulce y maduro, tiene imperfecciones, pero son las que muestran que no se trata de un producto de invernadero, sino de la fruta perfecta y prohibida.

EL DISCO

“Sunday Morning”. La madre de las resacas. De todos es conocido que los domingos por la mañana la productividad de un rockero es casi nula, sin embargo, Reed y Cale escribieron esta pista viendo el amanecer de ese domingo después de una larga noche de fiesta en la casa de uno de sus amigos al que habían ido a visitar puestos hasta las cejas, la inspiración llegó gracias a una petición de Warhol solicitando que escribieran sobre la paranoia. Fue la última canción en agregarse al disco, la que querían de single, y era Nico quien cantaba en un principio, pero Lou quiso protagonizar las voces y pasar las de la actriz y cantante a un segundo plano. La producción de este tema sí está acreditada a Tom Wilson, de hecho, es la mejor producida; abren con una celesta que estará presente durante toda la pista, mientras que el bajo lo toca Stearling, con mucho gusto, por cierto.

Watch out, the world's behind you
There's always someone around you who will call
It's nothing at all

“I’m Waiting For The Man”. Uno de esos experimentos maravillosos, que mezcla la cultura folk con el rock; el sonido de garaje y poco cuidado choca con la canción anterior. Uno de los clásicos de la banda que también ha lucido Reed en su etapa en solitario. Las drogas se convierten en protagonistas, el hombre que espera en una esquina de Harlem a que llegue su hombre, que no es otro que su camello al que le va a comprar 26$ de heroína. La fortuna quiso que la canción de “Heroes” de David Bowie exista gracias a la influencia que este tema tuvo en él.

He's never early, he's always late
First thing you learn is that you always gotta wait

“Femme Fatale”. Por primera vez en el disco Nico recoge la batuta de la voz principal. Fue una nueva petición de Warhol, que quería que escribiera sobre la superestrella Edie Sedgwick, que era una de las grandes musas del artista, icono de belleza de la época que fallecería cuatro años después de la publicación del disco por sobredosis de barbitúricos. El ritmo y la cadencia son absolutamente envolventes, casi diría que es lo más sexy de todo el trabajo. La voz de Nico tiene un extraño contraste que alterna sus dinámicas desde el susurro hasta una fuerza que roza la distorsión.

Little boy, she's from the street
Before you start, you're already beat
She's going to play you for a fool, yes it's true

“Venus In Furs”. Es curioso ver cómo, en un abanico de dos meses, The Doors sacaron su “The End” y la Velvet publica esta pista que parece una especie de continuación a sus ritmos tribales, que se ven acentuados gracias a la afinación de la guitarra de Lou Reed, llamada ostrich tuning (afinación de avestruz), término inventado por él mismo, aunque se trata de una afinación denominada trivial que no había sido usada nunca en este tipo de género, y que consiste en poner la misma nota a todas las cuerdas de la guitarra; esto, añadido a la viola eléctrica que toca Cale, provocan, en ciertos momentos, una serie de notas desafinadas que te mantienen en una tensión única. La letra está basada en una novela de Leopold von Sacher-Masoch que lleva el mismo título y en la que el protagonista necesita ser esclavizado por su amante, con quien practica masoquismo, cuyo término se acuñó por el nombre de dicho autor.

Comes in bells, your servant, don't forsake him
Strike, dear mistress, and cure his heart

“Run Run Run”. La exploración que realiza Lou en los solos de guitarra son uno de los grandes atractivos de este tema, con un concepto muy poco convencional a la hora de configurar la melodía de los mismos. Hay que destacar, nuevamente, la influencia que este disco dejó en The Doors, que siguen la línea de esta pista en su “Rodhouse Blues”. La cadencia de la voz, unida a los versos, nos traslada al mundo de Dylan, con historias sobre cuatro personajes neoyorkinos que atienden a la llamada de las drogas como salvajes en los albores del hipismo, vendiendo su alma por un poco de heroína. La letra la escribió Reed en un sobre mientras se trasladaban a un concierto en el Cafe Bizarre, refugio de la Generación Beat desde los años 50’s y el lugar donde Warhol descubrió a la banda.

Seasick Sarah had a golden nose
Hobnail boots wrapped around her toes
When she turned blue, all the angels screamed
They didn't know, they couldn't make the scene

“All Tomorrow’s Parties”. Repite a la voz principal Nico y la afinación de avestruz Reed, mientras que Cale se encarga de experimentar con un piano preparado, es decir, con objetos o papeles sobrepuestos entre las cuerdas del piano para modificar su sonido. Parece que Reed se inspiró en La Fábrica de Warhol y en alguna de las chicas que llegaba a sus fiestas con el fin de buscar la fama. De hecho, esta es la pista que más gustaba a Andy.

And what costume shall the poor girl wear
To all tomorrow's parties?

“Heroin”. Como un cuenco tibetano, la viola de Cale nos va sumiendo en el mantra que lleva al protagonista a inyectarse heroína a la que considera su propia esposa; mientras, la percusión también nos lleva al trance hipnótico de la canción; pero en la última estrofa, la estridencia, casi como arañando una pizarra, de la viola, que llevaba tres cuerdas de guitarra y estaba tocada con un arco de violonchelo, acaba metiéndonos en la propia paranoia del protagonista, que ya ha envenenado su cuerpo con la droga; se escucha muy por encima de la voz de Reed que está sufriendo el viaje de la heroína. La canción se le ocurrió mientras grababa canciones surf para otras bandas, y cuando la presentó a la compañía se les pusieron los ojos en blanco de la herejía que les pretendía colar. Pero la Velvet no se cortó y la incluyó en el disco a pesar de que sabían que una radio comercial jamás la publicaría, no solo por su contenido, hablando abiertamente de la heroína (sin entrar en posturas morales), sino también por su larga duración. Durante mucho tiempo estuvo Lou pensando si quitarla del repertorio en los directos al ver que podía ejercer una influencia errónea a los fans de la banda. No es la única canción del trabajo en la que se utilizan tan solo dos acordes, pero la simplicidad nos deja muchas veces con temas imperecederos.

And then I'm better off than dead
Because when the smack begins to flow
I really don't care anymore

“There She Goes Again”. El riff es un calco de la canción “Hitch Hike” de Marvin Gaye, y es una de las pistas más escuchadas del trabajo. El cambio de ritmo al final del tema acaba dejando un gran sabor de boca. Aunque se vista, musicalmente, de canción alegre, la letra nos deja momentos crudos, quizás más para la época en la que salió; hay que recordar que el auge de la prostitución y el porno en Nueva York comenzó en los años 70’s, y en este tema se habla de cómo una chica cae en la prostitución, en un momento en el que era un tema muy controvertido.

Now take a look, there's no tears in her eyes
She won't take it from just any guy

“I’ll Be Your Mirror”. Muchas fueron las dificultades para que esta canción se incluyera en el disco, el problema era que Nico no daba con la tecla, cantaba de forma estridente, por lo que tuvieron que repetir las tomas infinidad de veces, hasta que le dijeron que si seguía haciéndolo así no se metería en el disco, lo que le llevó a llorar amargamente, pero cuando se calmó y volvió a cantar fue como un soplo de brisa, quedó tan bien que en los directos de la banda, cuando ya no estaba ella, no solo la cantaban con la cadencia que logró imprimir, sino que hasta imitaban su acento alemán. La canción se la dedicaba Reed a una de sus novias de la universidad, Shelley Albin, con quien tuvo una conversación muy parecida a la que se puede escuchar. La creatividad de Warhol, que no tenía límites, le llevó a pensar en incorporar en todos los discos un pequeño rayón para que cuando la canción llegara al final, en el que se canta la frase que da título al tema, se repitiera infinitamente hasta que el dueño del vinilo moviera la aguja. A mí, me parece una idea de genio, pero nunca llegó a sugerirla, por lo que no quedó en más que un concepto artístico fallido.

When you think the night has seen your mind
That inside you're twisted and unkind
Let me stand to show that you are blind
Please put down your hands
'Cause I see you

“The Black Angel’s Death Song”. La rareza del disco, si es que el resto no lo son. La viola eléctrica, utilizada como paisaje sonoro, es la que domina la escena con sus disonancias, mientras que Reed va soltando frases casi sin sentido, aunque con el argumento principal del comunismo. Cale es quien nos chista continuamente como si nos rociaran con un spray en la cara. Ambiental y paranoica, estoy convencido de que en directo y con arte visual de Warhol de fondo, tenías que viajar de lo lindo. Esta fue una de las canciones que primero compusieron y que tocaban en un bar que les había contratado por 15 días consecutivos en 1965, cuando el dueño del local le pidió a Lou que no la volvieron a tocar, ellos, sin dudar, por eso de la insurrección que llevan implícita, repitieron el tema, lo que les sirvió para que no les volvieran a dejar tocar allí, pero también para engrandecer su figura de rebeldes.

And if Epiphany's terror reduced you to shame
Have your head bobbed and weaved
Choose a side to be on

“European Son”. Marcan con esta pista el camino que llevarán en el siguiente trabajo ‘White Light / White Heat’, en el que las canciones son más largas, con más partes instrumentales y pocas letras. El inicio se basa en un potente bajo y una melodía tranquila sobre la que Reed recita los dos únicos versos de la pista, a partir de entonces, y con un estruendo marcado por una pila de platos que Cale rompió, se convierte en un experimento instrumental que puede volver loco al más cuerdo; a mí, al menos, no me gusta, aunque hubiera dado cualquier cosa por verlo en directo.

You killed your European son
You spit on those under twenty-one

RockFM