The Who y 'Who's Next': La diana de una generación

Una ópera rock fallida fue la semilla de ‘Who’s Next’, un disco de descartes que encumbró la carrera de The Who a lo más alto del pódium
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Hablar de The Who es hablar de algunas de las mentes más brillantes de la música. El talento de Pete Townshend y su capacidad creadora han sido siempre uno de los fundamentos de la banda. Esto, unido a uno de los mejores baterías de la historia del rock, Keith Moon, la gran voz de Roger Daltrey y la consistencia al bajo de John Entwistle, otorgaron a The Who la credencial de mejor banda de rock en directo de la historia. 

El título lo consiguieron después de los conciertos de Woodstock’69, Live at Leeds y Isle Of Wight, dándoles así la oportunidad de que la ópera rock ‘Tommy’ se convirtiera en un argumento esencial de lo que estaba ocurriendo en la música a finales de los años ’60. En esa época, la revolución cultural estaba en lo más alto, Warhol, The Beatles, la pornografía, Felini o Kerouac acaparaban todas las miradas, por lo que había que innovar. Y aunque la primera ópera rock ‘S.F. Sorrow’, se había publicado un año antes, ‘Tommy’ cobró tal protagonismo que en cualquier parte del mundo fallan esta pregunta del Trivial. 

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Pete tenía en mente una nueva ópera rock futurista bajo el nombre de ‘Lifehouse’, pero no duró demasiado, ya que nadie entendió el concepto que pusieron en marcha en el teatro Young Vic de Londres, ni siquiera el resto de la banda comprendía muy bien el argumento. En ese momento, su productor y mánager, Kit Lambert, intentaba vender en Hollywood un guion basado en ‘Tommy’ que la banda había rechazado, lo que llevó a Townshend a la depresión y casi a deshacer la banda. 

Con los ánimos por los suelos, fueron sus compañeros de hazañas quienes comenzaron a animar a Pete para que, todo lo que habían creado gracias a este proyecto se plasmara en un disco, sin prisas. Así, la dificultad para entender algunas de las letras del trabajo, y ver que ‘Who’s Next’, claramente, no se trata de una obra conceptual, sino un puzle de retales que, juntos, conforman una obra maestra.

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Mientras, las giras seguían dejando sus momentos cumbre, sus locuras existenciales, sobre todo las que llegaban de Keith Moon, que ya en sus inicios había sido un pieza: se había pegado con Daltrey y había perseguido a Townshend con un cuchillo por el pasillo de un tren. Sus espectáculos acababan con los amplis y guitarras de Pete hechos añicos y la batería de Moon, literalmente, reventada, igual que los baños de los hoteles de la habitación de Keith, a quien le dio por detonar inodoros con petardos de máxima potencia, lo que le costó el extraño privilegio de ser el “primer infierno viviente del rock and roll” y hacer que las cadenas hoteleras más importantes del mundo determinaran prohibir la entrada de la banda a cualquiera de sus instalaciones. Cuentan que una vez, ya en la limusina de camino al aeropuerto, pidió al conductor que diera la vuelta al recordar que había olvidado algo en el hotel, una vez allí, subió a su habitación para tirar el televisor por la ventana, cuando volvió a la limusina, aliviado, gritó: “Casi se me olvida”. 

La portada es otra de esas maravillas que me engatusó; fue una pelea, esta vez dialéctica, entre Entwistle y Moon sobre la película de Kubrick ‘2001: Una odisea en el espacio’, lo que les llevó a enfrentarse a ese pilar tan mítico, al que, por lo visto, solo orinó Townshend. El cielo es un añadido posterior del fotógrafo Ethan A. Russell (autor de la portada de ‘Let It Be’ de The Beatles), pero tiene un encanto muy especial. Yo le daría ya al play.

EL DISCO

1. “Baba O’Riley”. Ese mítico sonido envolvente que te deja trastocado. Toda mi generación quiso cambiarla el nombre por “Teenage Wasteland”, sin darse cuenta de que el nombre viene de dos hombres que influyeron de forma notable en Townshend: su líder espiritual, el filósofo Meher Baba (quien también ayudó a Bobby McFerrin en el proceso de creación de su “Don’t Worry, Be Happy”) y el músico Terry Riley, que influyó en los efectos sonoros del disco; la idea era hacer una reconstrucción de cómo sonaría Baba si lo metieran en un ordenador y tuviera el estilo de Riley, me parece una idea fundamental para entender la mente de Pete. El germen surge gracias al proyecto ‘Lifehouse’ y la canción duraba, inicialmente, más de media hora. Dentro del musical este tema hablaba de una familia que se traslada al sur de Gran Bretaña en busca de un concierto subversivo que prometía una revolución, la familia era irlandesa, lo que explica uno de los momentos cumbres de la canción, la coda en la que Dave Arbus introduce su violín para rendir homenaje al folk irlandés y a la música india. Muchos dicen que fue Keith Richards quien tocó la intro de piano, pero ni sale en los créditos del disco, ni parece haber documentos que lo acrediten, por lo que, atendiendo al libreto del álbum, fue Pete quien se encargó de la tarea pianística en esta pista. 

"I don't need to fight
To prove I'm right
I don't need to be forgiven"



2. “Bargain”. Acostumbrados como estaban a la creación de óperas rock, esta canción se convierte también en una pequeña obra que mezcla el Hard Rock con un puente muy operístico. Uno de los trabajos que más me impresiona del disco por la interpretación de toda la banda, que se deja la piel, enorme la voz de Daltrey y el bajo de Entwistle y descomunal la batería de Moon; hermosas las acústicas y el solo de Townshend. La letra, influencia, nuevamente, de Meher Baba, habla de amor pasional, pero hacia Dios: según el propio autor trata de “perder todo, pero ser uno con Dios”.

"I'd pay any price just to win you
Surrender my good life for bad
To find you I'm gonna drown an unsung man"

3. “Love Ain’t For Keeping”. Se concebía para llevarla al terreno Hard Rock dentro del proyecto de ‘Lifehouse’, pero como la producción había sido de su representante Kit Lambert, Pete decidió convertirla en la única acústica del trabajo. El resultado es espectacular, los coros, la estética y el sonido de las acústicas son arrolladores. 

"Black ash from the foundry
Hangs like a hood
But the air is perfumed
By the burning firewood"

4. “My Wife”. En todo disco debe haber una canción raruna, pues es esta. Un tema compuesto por el bajista Entwistle y en el que no solo canta y toca el bajo, sino que lleva el peso de los vientos que aparecen. Parece que el protagonista se fue el viernes de casa y se agarró una monumental, por lo que acabó en la cárcel, pero ahora vuelve a casa y su mujer cree que ha estado con otra, por lo que tiene que apañárselas para escapar de ella.  

"Gonna buy a tank and an aeroplane!
When she catches up with me,
Won't be no time to explain"

5. “The Song Is Over”. Para dar forma a esta canción llamaron a Nicky Hopkins, colaborador habitual de The Rolling Stones y The Kinks y es aquí quien se encarga del piano en toda la toma. Este tema era el final del espectáculo de ‘Lifehouse’ y Pete y Roger se turnan para cantar, el primero canta los pasajes más melancólicos, mientras que el segundo se encarga de alegrar con un mensaje de esperanza. Casi un rock progresivo con una batería espectacular. Curiosos los sonidos casi espaciales que nos deja el sintetizador que, si bien, no es un instrumento que me agrade demasiado, en esta ocasión creo que su inclusión es más que acertada. Enorme. 

"When I walked in through the door
Thought it was me I was looking for
She was the first song I ever sang
But it stopped as soon as it began"

6. “Getting In Tune”. Nuevamente el piano de Hopkins aparece en primer plano para dar paso, junto con la línea de bajo, a la voz de Daltrey, que suena muy especial en esta pista. Por fin se olvidan de los sintetizadores para dejar que la guitarra rellene los huecos de un modo magistral. Siempre me han enamorado las dinámicas de este tema que llega al éxtasis sin darte ni cuenta. En la letra encontramos cierto cansancio a tener que decir cosas que interesen a todo el mundo, contar historias; pues aquí no, vale con cantar afinado. Ojo al bajo.

"I can't pretend there's any meaning here
Or in the things I'm saying
But I'm in tune"

7. “Going Mobile”. Pete es quien se encarga de dar la lección de canto en esta ocasión en la que se hace con la voz principal. Habla de vivir sobre ruedas, una casa ambulante que le lleve a donde quiera. Uno de los elementos más sorprendentes de la canción es el solo de Townshend, enganchado a un sintetizador que hace del sonido de guitarra una mezcla entre wah wah y phaser. 

"I can stop in any street
And talk with people that we meet
Goin' mobile"


8. “Behind Blue Eyes”. Conmovedora y agónica, creada también para el proyecto ‘Lifehouse’ como una de las partes principales de la ópera, en la que el villano tomaba protagonismo para mostrar que no es tan malvado como se le pinta, que se siente solo y no sabe cómo afrontar la vida y controlar su furia. Desnuda hasta la llegada del movimiento rockero, en el que el villano se recompone y muestra su fuerza a través de un sonido espectacular. Lo cierto es que la canción se creó pensando en los momentos de debilidad, especialmente el que le ocurrió a Townshend después de un concierto, cuando una groupie quiso tentarlo, sin embargo, escapó pensando en su mujer gracias a las enseñanzas filosóficas de Baba. 

"No one knows what it's like
To be the bad man
To be the sad man
Behind blue eyes"

9. “Won’t Get Fooled Again”. La revolución, algo que había preocupado siempre a Pete, de hecho, habla de que los revolucionarios se convertirán en los nuevos corruptos, y que habrá una nueva revuelta que hará que todo vuelva al punto de origen. Una de las grandes canciones de la banda con las que más sufrió de cara a la edición final, ya que las primeras mezclas fueron un auténtico desastre, por lo que utilizaron los estudios móviles de The Rolling Stones, la primera canción que grabaron junto a Glyn Johns como productor antes de trasladarse a los estudios Olympic Sound Studio de Londres. 

"And the world looks just the same
And history ain't changed
'Cause the banners, they are flown in the next war"

RockFM