Una orgía musical

De todos los caminos que pudo escoger Adam Duritz, eligió el regalar al mundo este ‘Hard Candy’ junto a Counting Crowes.
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A principios de los 90’s, el grunge empezaba a señalar el camino, era difícil resistirse, como músico, a un movimiento tan arrollador y visceral. Pero un minúsculo círculo californiano, cual pequeña aldea de irreductibles galos resistiendo ante el imperio romano, no sucumbió al encanto de este estilo. Cuando eres fan de Van Morrison, The Band o R.E.M., quieres llevar tu música por ese camino, cueste lo que cueste.

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Adam Duritz había despertado musicalmente y, bajo la influencia de una canción infantil en la que se auguraba que cuantos más cuervos pudieras contar, más suerte ibas a encontrar en tu viaje, fundó, junto a David Bryson, Counting Crowes. También hay quien dice que el nombre viene de un dicho inglés que afirma que la vida es tan inútil como contar cuervos. Llámame infantil, pero prefiero la primera.

No había un amante de la música en 1994 que no tuviera en su casa su primer disco: ‘August And Everything After’. “Mr. Jones” ya era uno más entre nosotros. Aún me viene a la memoria esa chaqueta hortera de cuero marrón con colgajos que lucía en el videoclip de “Mr. Jones”; ese baile convulso con el que conquistó a la audiencia; no entiendo que pueda acordarme de estos detalles con el look rasta que lucía y que rompía de raíz el imaginario jamaicano que teníamos en nuestro subconsciente. Desde ese día, cada vez que me encontraba con alguien con rastas, le decía: “Hey Adam, ¿cómo va?”. Imagina la cara que me ponían… ahora que se ha rapado, ya no sé qué hacer.

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Tuvo que pasar casi una década para que firmaran su obra maestra, ‘Hard Candy’. Una auténtica orgía musical, creada por genios a los que les mueve únicamente el instinto musical; cada arreglo de este disco es brillante. No sabría si destacar la sutileza de los teclados, la elegancia de la base rítmica o la fuerza de las guitarras. Y, sobrevolando esta bacanal, la voz de Duritz, resolviendo el enigma y azotando conciencias con sus letras.

Es cierto que este disco tiene un cierto toque comercial, canciones muy directas, poca oscuridad y punch en los estribillos. Pero tiene una sensibilidad especial que solo se aprecia dividiendo el cerebro y escuchando cada uno de los arreglos.

Fue en clase de química, con 16 años, cuando Duritz escribió su primera canción. ¿Quién dijo que la química no puede cambiar la vida de la gente? También puede mejorar todos tus aspectos vitales, no olvidemos de que Duritz tiene un trastorno disociativo que le hace creer en ciertos momentos que el mundo no es real, lo que ha llevado a la banda a tener sus más y sus menos, pero ha conseguido firmar unas canciones que deberían ser recordadas siempre. de hecho

Sé que, en estos tiempos en los que todo necesita de inmediatez, es difícil parar una hora, sentarse en el sofá con unos auriculares de calidad y escuchar tranquilamente un disco. Solo te pido una hora a la semana, quizás menos, concentrado en lo que está ocurriendo en la canción, cada una contiene un mundo y cada disco es un universo. Seguro que puedes prescindir de ver un capítulo más de esa serie que te tiene enganchado. Regodéate del arte.

Necesitamos Countig Crowes por mucho tiempo.

El disco:

1. “Hard Candy”. Con fuerza, como todo lo que hace esta banda comienza el disco. Habla de la dificultad de conseguir al amor que anhelas y de cómo cambia el mundo cuando ella está cerca, aunque para mí también advierte de lo peligroso que es aferrarse al pasado. La voz de Duritz se ve enriquecida con unos coros que te llevan a la épica. Baja cuando tiene que bajar y sube como un torbellino que arrasa con todo.

"Time expands and then contracts
When you are spinning In the grips of someone
Who is not an ordinary girl"

2. “American Girls”. Aparición estelar de una de las musas de la banda, Sheryl Crow, otro cuervo más a añadir a la banda, no podían tener mejor corista (hay que recordar que una de sus primeras facetas fue hacer coros para Tina Turner, Michael Jackson, Sting o Rod Stewart). Un tema que te hace mover la cabeza sin darte cuenta, aunque la canción hable de desengaños amorosos que afectaron directamente a Duritz, casi todos los temas son autobiográficos.

"I waited for an hour last Friday night
She never came around
She took almost everything from me"

3. “Good Time”. Guitarras cargadas de efectos que se calman cuando llega la estrofa. Misteriosa presencia del banjo que trabaja una melodía oscura para acompañar a una letra que puede mostrar los momentos de depresión de Duritz.

"I wanna have a good time
Just like everybody
And I don't wanna fall apart this time"

4. “If I Could Give All My Love” o “Richard Manuel Is Dead”. Un riff de guitarra nos mete en un mundo donde el teclado, los silencios y las contras adquieren un protagonismo especial. Una melodía bonita para una letra que no puede alejarse del pensamiento negatio.

"You're a pill to ease the pain of all the stupid things I do."

5. “Goodnight L.A.”. Una de las maravillas del disco. Precioso tres por cuatro con arreglos de guitarra que te mantienen con las orejas como un gato al acecho. No puedo parar de escucharla.

"What brings me down now is love
Cause I can never get enough"

6. “Butterfly In Reverse”. Aunque Duritz haya salido con varias celebrities, entres las que se incluyen las Friends Jennifer Aniston y Courteney Cox, su corazón se vio vencido por otra actriz, Mary-Louise Parker (aunque Mary-Ann se adapta mejor a la melodía), a quien dedica esta canción. Mientras ella es lo mejor del mundo, él es una mariposa que se está convirtiendo en oruga. Una canción tan especial que por debajo se escucha la voz de uno de sus grandes amigos, Ryan Adams. No podía faltar toda una sinfónica para elevar la canción a lo más alto.

"Maryann you're better than the world
They took a lot of time getting it right on this girl"

7. “Miami”. Mi favorita por mil razones, primero: como va creciendo, segundo: la fuerza de la letra, tercero: la melodía de voz, cuarto: los arreglos de todos los instrumentos y quinto: EL SOLO DE GUITARRA. Maestros. Da la impresión de que a Duritz le encanta España, en esta canción hay un guiño especial con las castañuelas

"That God sent this angel to watch over me
Cause my angel She don't receive my calls"

8. “New Frontier”. Es el único pero; aunque me guste la idea de la canción, me suena demasiado ochentera, por lo que me saca un poco del disco.

"Nobody here gets a word that I say
And the problems I'm told, are more than medical"

9. “Carriage”. Trompetas, contrabajo, guitarra española. Toda una lección de cómo hacer un tema acústico.

"There's another world of chocolate bars and baseball cards
That hides inside of all this tension that I'm feeling"

10. “Black And Blue”. Baladón. Nuevamente tirando de contrabajo y dejando patente que Charlie Gillingham es un maestro al teclado, sea hammond o lo que le pongas.

"You've been waiting a long long time
To fall down on your knees"

11. “Why Should You Come When I Call?”. Es como el típico recordatorio de que el disco va acabando, pero que aún queda algún bis. De nuevo destaca el hammond de Gillingham junto a las guitarras arpegiadas de Bryson. Coros muy efectistas tirando de los clásicos paparapás y lalalalás. Sorpresa muy beatleliana para acabar.

"I'm just waiting for the show
Cause I got no where to go"

12. “Up All Night (Frakie Miller Goes To Hollywood)”. Primer bis a teclado y voz, mientras van saliendo del backstage el resto de músicos. Influencias del british pop pero con arreglos serios.

"Is everybody happy now?
 Is everybody clear?"

13. “Holiday In Spain”. La estrella necesita vacaciones y elige uno de sus destinos favoritos: Barcelona. Poesía pura mezclada con violines y un piano pontentísimo. No quieres que acabe nunca.

"I may take a holiday in Spain Leave my wings behind me
Drink my worries down the drain
 And fly away to somewhere new"

14. Hidden Track: “Big Yellow Taxi”. Un tema de Joni Mitchell para acabar el discazo. En una primera edición permanecía oculta y no aparecía en créditos, pero en las siguientes quisieron incluirla debido al éxito que tuvo. Incluyeron también, para la ocasión, la voz de Vanessa Carlton. En estos tiempos en los que tanto se habla del medio ambiente, esta canción cobra un sentido muy especial.

"That you don't know what you got 'til it's gone
They paved paradise and put up a parking lot"

RockFM