Diario de un rockero confinado: "Lo de retomar la guitarra, ya para otro día"

Llevo más de 40 días aquí metido y lo de retomar la guitarra no ha funcionado bien
Diario de un rockero confinado: "Lo de retomar la guitarra, ya para otro día"

 

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Esto de estar encerrado es bastante frustrante. Llevo metido lo que creo que ya son 40 días en casa y, a decir verdad, todavía tengo la cabeza en su sitio. Sin embargo, lo que realmente me molesta es que, aunque se supone que debería tener tiempo para hacer todas aquellas cosas que me apetecía hacer, las cosas no me están saliendo como imaginaba. Te explico desde el principio. 

Llevo tocando la guitarra desde los 14 años. No te voy a mentir, como mucha gente, cuando cogí el instrumento por primera vez, lo hice, sobre todo, por impresionar a mis amigos y a una chica que me gustaba en aquel momento. Empecé por lo básico, desde el típico "Smoke on the Water" mal tocado hasta intentar sacar algo más que la intro del "Nothing Else Matters" con escaso éxito, pasando por los acordes básicos y dejándome los dedos para marcar las cejillas y que sonara algo cuando algún avispado se me adelantaba. Total, que poco a poco fui aprendiendo a tocar, aunque nunca llegué a ser realmente bueno. 

Pasaron los años y comencé a montarme grupo tras grupo para fracasar estrepitosamente. Lo de hacer versiones, a decir verdad, no era lo mío. Eso sí, lo de escribir no se me da mal y llegué a tener algunas letras propias que, a decir verdad, no estaban mal. ¿Y qué narices tiene que ver esto con el confinamiento? Pues que, aunque hace años que dejé de tocar la guitarra, decidí, cuando nos metieron aquí dentro, que era un buen momento para retomar las seis cuerdas

Mi primera experiencia retomando la guitarra no fue nada buena. Nada más coger mi vieja Les Paul (ay, mis ahorros de adolescente) me di cuenta de que llevaba, fácilmente, 6 o 7 años sin cambiarle las cuerdas. Total, que aquello raspaba mucho, muchísimo y estaba más oxidado que yo. Como la cosa no está como para ir a comprar cuerdas y tampoco es plan de pedirlas, eché mano de un botecito de líquido para limpiarlas, para ver si al menos podía mitigar el problema. ¿Qué pasaba? Pues que también llevaba años sin usarlo y al apretar no salía nada. No me rendí, seguí agitando ese maldito bote como si me fuera la vida en ello hasta que, de repente, ¡pum! Una ingente cantidad de líquido empapó mi guitarra y, de paso, también mis pantalones. Empezábamos mal. 

Total, que una vez apañé un poco la cosa, me hice a la aventura y comencé a trastear con el primer amplificador que me regalaron de adolescente. Tengo otro, más grande, potente y con mejor sonido, pero mis vecinos ya tienen suficiente música con el "DJ" que nos ameniza todas las tardes desde su ventana. Aquello sonaba mal, muy mal, peor de lo que recordaba. 

Se me ocurrió probar a tocar algunos riffs y algún punteo de las cosas que me gustaba hacer sonar cuando era más chaval. Si Kirk Hammett me hubiera escuchado se tiraría de los pelos, mi particular rendición de "For Whom The Bell Tolls" era la cosa más espantosa que había escuchado en mucho tiempo. ¿Dónde iba esto? ¿Y aquello? ¿Por qué mi dedo meñique ahora está atrofiado? 

Lo mismo unos acordes me ayudarían a calentar. Tengo que reconocer que, de vez en cuanto, si me gusta coger una acústica y cantar alguna canción al más puro estilo "boy scout". Sin embargo, la cosa no mejoró mucho cuando intenté sacar algo de voz y arrancarme a cantar. No, no soy Rob Halford ni tengo un registro demasiado extenso pero jolín, ¿podría intentar que no me saliera un gallo de vez en cuando? Vaya desastre. El tabaco, a decir verdad, tampoco ayuda. 

En definitiva, que así me encuento. La próxima es coger la tarjeta de sonido de mi hermano e intentar revivir aquellas letras que escribí hace años e intentar grabarlas, aunque sea para hacer una demo mala para reirme un rato. ¿Quién sabe? Algún que otro rockero no tenía ni idea de cantar y triunfó. Quizás esto del encierro realmente me esté afectando, lo de retomar la guitarra, de momento, lo dejo para otro día. 

RockFM