Fallece la leyenda del rock Little Richard a los 87 años

Dejó tras de sí canciones tan influyentes como 'Long Tall Sally' o el archiconocido 'Tutti Frutti'
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El músico estadounidense Richard Penniman, conocido en el mundo por su nombre artístico, Little Richard, y considerado uno de los grandes pioneros del rock, ha fallecido a los 87 años de edad, según han confirmado sus familiares al magacín Rolling Stone.

Richard, nacido en Macon (Georgia), en 1932, irrumpió en el estrellato a través de la mezcla del gospel y el R&B para dar forma a un sonido rápido y eléctrico. Deja tras de sí ritmos inmortales como Tutti Frutti o Long Tall Sally en dos años de esplendor (1956 y 1957) que le valieron como propulsor de este sonido, que se expandiría a lo largo de las próximas décadas.

El adiós a una influencia clave en el rock and roll

La música siempre ha estado presente en la vida de Little Richard. Ya siendo muy jovencito cantaba en la iglesia, en su Macon natal (Georgia). En ese contexto, y a través del gospel, comenzó a aprender a tocar el piano; su otro gran compañero de vida. Ese piano sería el catalizador a través del que Richard expresase toda esa fuerza. A ello sumó su voz, una combinación que haría historia. Jimi Hendrix, quien formó parte de la banda de Richard y de la que fue despedido, solía decir: "quiero hacer con la guitarra lo que Little Richard hace con su voz". 

El éxito le llegó en 1955, cuando publicó una de las grandes canciones de la historia del rock and roll. Lo que podríamos llamar un patrón, una pieza por la que se ha cortado buena parte del rock and roll: "Tutti Frutti". Hasta entonces, un contrato fallido con RCA en 1951 y un trabajo como lavaplatos... Y música, mucha música: actuación tras actuación en los locales nocturnos de la ciudad. Después, llegó un éxito tras otro. Dos años después, en 1957, Richard se embarcó en una gira por Australia. Fue entonces cuando sorprendió al mundo anunciando que se retiraba del rock and roll. Había tenido una revelación en el avión, y sintió una llamada profunda a convertirse en ministro de Dios y predicar la palabra. Y si lo decía Little Richard, se hacía. 

Desde entonces, Richard estuvo yendo y viniendo, disfrutando de popularidad y tranquilidad a partes iguales. Pero tampoco fueron años fáciles: demandó a su discográfica por 112 millones de dólares por no pagarle derechos de autor desde 1959, y sufrió las consecuencias del abuso de alcohol y las drogas. Todo esto supuso que volviera a refugiarse en su fe y se alejara de los escenarios. Finalmente comprendió que su devoción hacia el rock and roll y sus inquietudes espirituales no implican una contradicción: solo depende de la intención, el corazón lo era todo para Richard.

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RockFM rinde homenaje a Little Richard

 

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