Green Day y el carisma infinito: así fue su concierto en Madrid

El grupo californiano volvió a demostrar anoche que son imbatibles: por repertorio, por tablas y por carisma
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  • Leonardo Sierra (Warner)

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A las 20:53 una intro compuesta por “Bohemian Rhapsody” seguida de “Blitzkrieg Bop" se convertía en el descriptor perfecto para resumir las influencias del fenómeno que viviríamos a continuación; por un lado, la grandilocuencia de los Queen más operísticos y progresivos y, por el otro, el protopunk de Ramones. Un equilibrio, a priori imposible, del que solo una banda como Green Day podía salir airosa. 

Nada más arrancar la banda cumplió su promesa, así que tras un escueto “Hello, this is ‘Burnout’ “, ‘Dookie’ comenzó a sonar de manera íntegra. Su energía sobre el escenario parecía provenir de otro planeta. Arrancaron seguros, sin concesiones y con un sonido arrollador que nos fue sumergiendo casi sin darnos cuenta en el infalible tracklist de ‘Dookie’ con joyas como "Having a Blast", "Chump", "Longview" o "Welcome to Paradise". Tras ésta última, Billie comentó que la celebración de los 25 años de ‘Dookie’ se hacía en nuestro país en primicia para enfurecer al resto de fans mundiales, las palabras de Amstrong provocaban sonrisas y jaleo por toda la sala, el espectáculo comenzaba.

Mientras  'Dookie' avanzaba imparable con "Pulling Teeth", el público interactuaba con la banda al hilo de unos “eooos” provocados por Billie y a continuación uno de los momoentos más magicos de la noche: "Basket Case" la cual anoche revalidó por enésima vez su status de ‘himno generacional’. Como colofón y aunque muchos pensábamos que no lo haría, Tré Cool se plantó en el centro del escenario para interpretar guitarra en mano su "All By Myself", señal inequívoca de el homenaje a su disco más redondo había llegado a su fin. Tras 'Dookie' aquello parecía imposible de levantar más, pero la banda, buena conocedora de su artillería descargó ‘Minority’ y automáticamente La Riviera se convirtió en un pub irlandés. Tras este subidón, Billie se quitó la guitarra para interpretar dos canciones: la hardcoreta "Bang Bang" y su último single "Father of All" que con apenas tres semanas de vida, demostró que es un nuevo clásico que está aquí para quedarse. 

En este punto de la noche la emoción del público desbordaba la sala, pero sólo ellos tenían la fórmula secreta para frenarnos un poco los ánimos sin que aquello muriera, se llama "Boulevard Of Broken Dreams" ¿la prueba? las cientos de gargantas que allí congregadas corearon todas sus partes al unísono (incluidas las instrumentales). Tras ésta, arremetieron con "Know Your Enemy" que trajo bajo el brazo la anécdota más simpática de la noche, el momento en el que un joven disfrazado de unicornio subió al escenario para, segundos más tarde, desaparecer entre la multitud haciendo un stage-diving interminable.

Antes de revisar su material más antiguo, Billie preguntó a la audiencia si les vieron en el primer tour que les trajo por nuestro país en 1991 y, a pesar de que muchos levantaron la mano, él se rió dando a entender que realmente fueron muy muy pocos los que en su día estuvieron en las casas okupas y pequeñas salas que conformaron el grueso de aquella gira. Tras una breve revisión a ‘Kerplunk’ desaparecieron y aparecieron al momento con su último as en la manga: "American Idiot", su canción salvavidas en el siglo XXI seguida de la magistral opera punk de "Jesus Of Suburbia".

Y así, como si de un maravilloso sueño se tratase, a las 22:40  las luces de La Riviera se enchufaron, los técnicos comenzaron a recoger y todos l@s que estábamos allí intentábamos asimilar lo que acabábamos de vivir. Green Day volvieron a demostrar anoche que son imbatibles; por repertorio, por tablas y por carisma.

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