Cara B: ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Segunda parte

Diego Cardeña se adentra en las diferencias entre las bandas actuales y sus predecesoras
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Locutor RockFM

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Tras comprobar que muchos de vosotros no termináis de leer un artículo, de poco más de mil palabras, y aún así, ofrecer una opinión sobre algo de lo que no trataba el mismo, voy a daros una segunda oportunidad para poder rebatir, con algún argumento, mi posición.

En el anterior artículo no hablaba de bandas, sino que comparaba la industria musical española entre el pasado y la actualidad (sobra decir que antes de la pandemia). Y brindaba una serie de fundamentos, totalmente personales, sobre los motivos de mi posición a favor del tiempo actual, frente al pasado. Pero como abría la nueva entrada, muchos de vosotros me escribisteis en mis redes sociales preguntándoos cómo podía preferir las bandas actuales, frente a las clásicas.

No deja de asombrarme la poca capacidad de comprensión lectora de algunos, aunque viendo los resultados que ofrece la sociedad en según qué estadísticas…, entra dentro de la normalidad. Así que para que al menos puedas rebatirme con razón, te ofrezco una segunda entrega dedicada única y exclusivamente a las bandas de rock y metal nacionales.
 


Partamos de una premisa, en España, la mayoría de la gente incluye en el mismo saco, o escena, al rock y al metal. Y al menos para mí, son estilos diferenciados. Si bien es cierto que muchas bandas que empezaron en la psicodelia, como Scorpions, acabaron haciendo un sonido cercano al heavy metal, la mayoría de bandas que muchos consideran metal, no son más que bastiones fundamentales del hard rock.  

De hecho, si miramos al año 1968, mientras que en España Miguel Ríos o Pop Tops comenzaban a internacionalizarse, Inglaterra veía nacer a Deep Purple, Led Zeppelin o Black Sabbath, que editarían sus primeros discos y asentarían las bases del metal. Innegables influencias del género, pero en el caso de Led Zeppelin y Deep Purple…, no son bandas de metal y nunca se han movido en dicho terreno. Influencia, la que quieras, pero ellos nunca fueron formaciones de metal. Otra cosa es el caso de Black Sabbath, considerada la primera banda de metal de la historia y cuyos dos primeros discos, son la piedra Rosetta del metal con sus derivaciones y subgéneros.

Pero entre la fecha del nacimiento del rock and roll, (digamos que la grabación de “The Fat Man” de Fats Domino o “Rocket 88” de Jackie Brenston & Ike Turner) y la publicación del homónimo de Black Sabbath, hay una diferencia de casi veintiún años, que en España, por lo general, no aprendimos, o no nos dejaron aprender a digerir con sus evoluciones en el tiempo. De ahí, que muchos españoles menores de sesenta años, consideren rock a bandas como Iron Maiden o Motörhead, y pop a The Beatles o Queen. Una vez aclarado el problema generacional de escenas, sigamos con la idea del artículo.
 


Hoy en día es casi imposible no estar al tanto de los lanzamientos de las bandas consagradas… y de cualquier grupo. Tenemos diversas plataformas y opciones para escuchar, comprar, compartir, etc., toda la música que se editó y que se edita. Un placer sin igual para aquellos que vivimos por y para la música, pero que por otro lado…, resulta mucho más complicado encontrar algo realmente sobresaliente. Digamos que antiguamente, el filtro de calidad era labor de los sellos, representantes, programadores de salas, etc, y en última instancia del prescriptor musical. Pero a día de hoy, el único filtro es tu tiempo. Los minutos que te separan de bucear por redes, plataformas…, escuchando nuevas bandas, así como leer las críticas de revistas o webzines especializadas, que te lleven a tiro hecho, el darle una oportunidad a una u otra banda.

La democratización de la música, como pronuncian algunos, no ha sido sino un problema para los músicos que estaban llamados a recoger el testigo de otras ya consagradas. Si antiguamente, nombres como Gonzalo García-Pelayo nos enseñaban la riqueza de unos Smash o Triana (ambas formaciones tuvieron sus embriones), así como Chapa editaba a AsfaltoLeño, Bloque o Barón Rojo…, cada día llegan docenas de lanzamientos nacionales (ya sea autoeditado o con sello) y otras tantas internacionales, que impide prestar la atención adecuada en el mismo día a todos. Difuminando la capacidad de llamar la atención de los que realmente valen, sobre la masa. Así las cosas, no digo que no existan nuevas bandas y proyectos interesantes en nuestro país, ni mucho menos. Pero hay tanta oferta, que siempre se queda fuera alguien con talento. 

Muchos señaláis a los medios de comunicación especializados, que si nuestra labor es darles voz, etc. Y cierto es que todo es mejorable, sin lugar a dudas. Pero es imposible dar hueco a toda la música que llega en los espacios habilitados para ello, como el Motel de Contreras o los podcasts de nuestra web. También deberíais saber que muchos sellos editan discos sin parar, a costa de las bandas, sin importarles la calidad de los mismos. La banda paga la grabación, la edición, la promoción y se quedan algo de royalties y a veces ni eso. Nada que ver con aquellos tiempos en los que el sello pagaba todo y se quedaba el porcentaje pactado de ventas y royalties. Y como ya te conté el miércoles pasado, las salas no miran la calidad, ni mensajes de las bandas. En su mayoría, son espacios comerciales que alquilas para creerte rockstar por una noche o unos años. Y por desgracia, muchos de los que se denominan managers, son personas que cobran dinero a las bandas anual o mensualmente, aunque no les consigan nada.

Así que la crisis del rock o el metal es algo que se ha ido fraguando con el tiempo por muchos factores, lanzando más bandas de las que el mercado puede absorber. También te digo que no todo es cosa de los medios, los sellos, las salas, etc., si haces examen de conciencia, seguro que a partir de que nos dejen…, asistirás al concierto del telonero de los teloneros de la banda que vas a ver, en vez de esperar en el bar de enfrente de la sala y quejarte del precio de la entrada. También puedes agotar en horas las entradas de las bandas nacionales que no sean las que se están despidiendo, o regresando tras años de estratégico silencioPuede que en los festivales descubras bandas a las dos de la tarde, que por el momento no conoces, ni van a tocar de cabezas de cartel. Así que antes de tirar la primera piedra, mira si estás libre de pecado. Y en caso de estarlo, sigue trabajando por cambiar las tornas y deja de patalear.

Conclusión. Que mientras vivimos en el mejor momento de la aplicación tecnológica al sector, pudiendo hacer cosas que hace veinte años parecían imposibles, hemos acabado perdiéndonos músicos y bandas de auténtica gloria. Que la posibilidad de hacer clic para escuchar música, nos ha aletargado el oído y nos conformamos con cualquier cosa que venga bien presentada o que, con más dinero, te aparezca primero. Y que inconscientemente, nuestros ídolos de infancia nunca podrán ser superados por unos chavales que están empezando. Pero recuerda, que tus ídolos, también fueron jóvenes cuando empezaron. Así que ningún tiempo pasado fue mejor…, sino que nuestra cultura o hambre de conocimiento es peor y se está exterminando. Las redes sociales, en las que podemos compartir esa banda que acabas de descubrir, contar la experiencia de visitar el nuevo festival de rock con bandas desconocidas al que has ido, o recuperar la esencia de los fanzines, etc., se han convertido en un oscuro lugar donde verter odio o donde algunos/as demuestran su exceso de tiempo libre, necesidad de aprobación y fe en ser modelo. Al igual que contra la contaminación…, también puedes hacer algo por nuestra cultura musical.

Espero que tanto tú como los tuyos, estéis bien. #QuedateEnCasaConRockFM


Diego Cardeña
@DiegoCardenaFM

 

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