El Francotirarock y la fuerza de las madres
El genio cómico de 'El Pirata y su banda' repasa con su agudeza y humor inconfundible esas situaciones cotidianas que demuestran la fuerza sobrehumana de una madre

El Francotirarock y la fuerza de las madres
Madrid - Publicado el
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Como cada mañana en el programa 'El Pirata y su banda' de RockFM, el humorista Álex Clavero, más conocido como el 'Francotirarock', ha sacado la artillería pesada para analizar un fenómeno que todos hemos vivido: la fuerza descomunal de una madre. Con la complicidad de El Pirata, Sayago y Raquel Piqueras, Clavero ha ofrecido un monólogo que ha desatado carcajadas al recordar esos momentos de la infancia marcados por una potencia que ni el mismísimo Hulk podría igualar.
El Francotirarock y la fuerza de las madres

Peinados que desafían la física
El cómico ha comenzado su intervención recordando el ritual del peinado materno. "Mi madre me peinaba con tanta fuerza que cuando acababa me había 'descolocao' las pecas", ha asegurado. La cosa no quedaba ahí, ya que su hermana sufrió las consecuencias de una coleta demasiado tensa, hasta el punto de que "la puso los ojos a los lados ¡como los rodaballos!", bromeaba Clavero, sugiriendo que el famoso lifting de Carmen Lomana en realidad fue obra de su madre.
La guerra contra los piojos también fue campo de batalla para esta fuerza. Según el Francotirarock, el peine de púas juntas de su madre era tan temible que los propios piojos suplicaban por el champú: "¡Por favor que nos eche el champú!". La hipérbole ha llegado a su clímax cuando ha conectado esta habilidad con un suceso histórico: "Ortega Lara, ¿os acordáis? Lo encontraron porque la zona... ¡La peinó mi madre!", sentenciaba entre risas.
Fuerza bruta para tareas domésticas
La energía de una madre no se limitaba al cuidado personal. Clavero ha descrito con gran detalle cómo lo metía en la cama, dejando las mantas tan prietas que quedaba inmovilizado "como un monedero dentro de la faja de una abuela". El resultado era tan efectivo que "hasta la mañana siguiente solo movías las pestañas", y para sacarlo de ahí hacían falta "los artificieros", no un despertador.
Otro de los momentos estelares del monólogo ha llegado con el secado del pelo. "Mi madre te secaba el pelo con la toalla a una velocidad... que a mí se me secaba hasta la boca", explicaba. La fricción era tal que generaba electricidad estática, llevando a Clavero a afirmar con rotundidad: "¡Mi madre una vez arrancó un Tesla con la toalla de manos... ¡llega a coger la de ducha y te lo carga!", provocando la risa en el estudio de RockFM.
Murió el tipo, su vida dio un giro de 38 grados"
El clásico termómetro de mercurio tampoco se ha librado. El Francotirarock ha recordado el característico golpe seco de las madres para bajarlo, un movimiento que en su casa alcanzaba otra dimensión. "¡Mi madre lo ha bajado hasta la portería!", ha contado, para rematar con un chiste de humor negro: "Hemos bajado y lo tenía el conserje clavado en el pecho! Murió el tipo, su vida dio un giro de 38 grados"
La traca final de la fuerza materna
La habilidad para sacudir la ropa recién lavada ha sido otro de los puntos fuertes. Clavero ha comparado el latigazo de su madre al estirar las prendas con el de "Ángel Cristo", un estruendo que dejaba los pantalones "de pie". Así nacieron los "Levis Austiaos", unos vaqueros que no necesitaban plancha, porque en su casa, la plancha la utilizaban "para tostar la sepia".
Mi madre me ha frotado detrás de las orejas para quitarme la roña... Me ha dejado sin cervicales"
Por supuesto, no podía faltar la mención a la limpieza de la cara con el dedo mojado en saliva. Un gesto universal que, en el caso de su progenitora, tenía consecuencias extremas: "Mi madre se ha borrado la huella, de su dedo... la huella dactilar", mientras él se quedaba con la cara impecable y ella "sin poder renovarse el DNI", bromeaba. Tampoco se ha olvidado del aseo de las orejas: "Mi madre me ha frotado detrás de las orejas para quitarme la roña... Me ha dejado sin cervicales... ¡Sin Cervic-ales Clavero!".
Finalmente, Álex Clavero ha cerrado su sección con una reflexión cargada de cariño, recordando que toda esa fuerza, aunque a veces desmedida, tenía un único destinatario. "Y toda esa fuerza nadie sabe de dónde la sacaban, pero sí para quién, para ti", ha concluido, recordando que aunque el calendario marque otra fecha, "el día de la madre tiene que ser todos los días... ¡A la fuerza!".
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



