El Francotirarock y las gafas de 'Misión Imposible'
Álex Clavero, 'el Francotirarock', narra en 'El Pirata y su banda' su surrealista encuentro con una mujer que parecía hablar sola pero usaba una tecnología digna de Tom Cruise

El Francotirarock y las gafas de 'Misión Imposible'
Madrid - Publicado el
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El humorista Álex Clavero ha vuelto a sorprender a la audiencia de RockFM con uno de sus desternillantes monólogos en 'El Pirata y su banda'. En esta ocasión, el 'Francotirarock' ha compartido con El Pirata, Sayago y Raquel una anécdota personal que arranca en un bar de su barrio, Moratalaz, donde observó a una señora mayor hablando sola en la barra. 'Digo, esta tía está currucú', pensó Clavero al ver la escena.
El Francotirarock y las gafas de 'Misión Imposible'

Tecnología de Misión Imposible
La situación dio un giro inesperado cuando un hombre salió del baño y se identificó como el hijo de la señora, aclarando el misterio. '¿Qué flipas con mi vieja?', le espetó a un Clavero desconcertado. Resulta que la mujer no hablaba sola, sino a través de sus gafas inteligentes. '¡No, habla por las gafas!', explicó el hijo, orgulloso del tecnológico regalo que le había hecho a su madre.
El artilugio, más propio de Silicon Valley que de un bar de Moratalaz, contaba con micrófonos en las patillas, lo que desató el ingenio de Clavero: "O sea que habla por el mismo sitio que me voy yo cuando estoy malo... ¡Por la patilla!". El hijo presumía de la calidad del sonido, mientras la señora parecía Tom Cruise en 'Misión Imposible', tocándose la montura como si recibiera "instrucciones en contra del Kremlin".
Paco, la gente es gilipollas"
Una conversación 'graduada'
Animado por el hijo: "No, cuéntale, cuéntale al chaval lo que molan", Clavero se dirigió a la protagonista, que resultó ser una antigua profesora de universidad. Con su habitual retranca, el cómico comentó que "se veía que tanto las gafas como ella eran graduadas". La conversación, según él, fue 'progresiva', ya que la mujer, al principio tímida, se fue soltando poco a poco.
El giro final de guion
Pero la verdadera sorpresa llegó cuando el hijo se ausentó. La señora se quitó las gafas y se sinceró con el monologuista: "Son una mierda como un piano. No se oye bien, marcan mal, no se entiende". La supuesta maravilla tecnológica era un fiasco, y ella solo fingía para no disgustar al 'gilipollas' de su hijo, que se las compró por un antojo o, como remató Clavero, por "un anteojo".
Son una mierda como un piano"
La historia concluyó con la mujer poniéndose de nuevo las gafas y retomando su brillante actuación, confirmando su teoría sobre la condición humana. Ante la mirada atónita de Clavero, la señora sentenció en su falsa llamada: 'Paco, la gente es gilipollas'. Una anécdota que demuestra que, a veces, la realidad supera cualquier ficción, incluso en un bar de Moratalaz.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



