'Appetite for Destruction': la salvaje historia del disco de Guns N' Roses que nació entre caos y excesos
Las historias más salvajes de 'Appetite for Destruction', el disco que casi fracasa, al descubierto en el nuevo episodio de 'Los 50 esenciales de RockFM'

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El sexto álbum protagonista de Los 50 esenciales de RockFM, el pódcast que desvela la historia canción a canción de los discos que marcaron el rock, no es otro que 'Appetite for Destruction', el legendario debut de los estadounidenses Guns N' Roses. Un disco que, como se detalla en el episodio, se forjó entre el caos, los excesos y una buena dosis de genialidad para convertirse en el mejor álbum de debut de la historia de la música popular.

E06: Appetite for Destruction| Los 50 Esenciales de RockFM
La historia arranca en Los Ángeles, la meca del rock en los hedonistas años 80. Allí, un grupo de "descarriados" formado por Axl Rose e Izzy Stradlin (huidos de Indiana), el bajista punk Duff McKagan (procedente de Seattle) y los colegas de infancia Slash y Steven Adler, se propusieron hacerse un hueco en una escena dominada por el glam rock de bandas como Mötley Crüe, Ratt o Poison.
El encuentro mágico se produjo en mayo de 1985, con el primer ensayo de la formación clásica. El flechazo fue instantáneo. "Al tocar el primer acorde, sentimos que aquella era la banda que habíamos estado buscando", contó Duff McKagan en una entrevista para la revista Rolling Stone en 2007. Su nombre no tardó en correr como la pólvora por los garitos angelinos.
Sexo, drogas y váteres por la ventana
Lo que encontraron en Los Ángeles poco tenía que ver con las fiestas de laca y lujo de otros grupos. Había desfase, sí, pero también heroína, prostitutas y violencia. "Aquí es posible asesinar", llegó a decir Slash en una entrevista de la época. Los cinco vivieron como en una comuna anárquica y pobre durante los dos años previos a la grabación del disco, llegando a okupar una antigua propiedad del cineasta Cecil B. DeMille que, por supuesto, se encargaron de destrozar.
Aquí es posible asesinar"
El entonces mánager, Arnold Stiffel, recuerda en el pódcast de RockFM la llamada de un casero indignado: "Casi me desmayé cuando lo vi y no pude parar de reírme. Habían arrancado los váteres y los habían tirado a través de las ventanas. Había restos de caca en los lavabos y esparcidos trozos de hamburguesas con moho". Entre ese caos, surgió la inspiración para 'Appetite for Destruction'.
Un parto agónico hacia el estrellato
El primer productor elegido para el álbum fue Paul Stanley de Kiss, pero la química fue nula. Cuando Stanley sugirió añadir coros en la canción "Night Train" para hacerla "más pegadiza", Axl Rose, mosqueado, dejó de hablarle. Slash, por su parte, no fue más benévolo y lanzó rumores sobre la supuesta homosexualidad del músico.
Tras descartar a Mutt Lange (productor de AC/DC) por caro, el elegido fue Mike Klink. "Sí, eran despojos drogadictos, pero eran unos despojos con disciplina", recuerda el productor. Con una paciencia infinita y jornadas de 18 horas, Klink pulió el diamante en bruto que era la banda, descubriendo el amplio registro vocal de Axl y encajando los solos de Slash en las melodías.
Pese a todo, el éxito no fue inmediato. Cuando el disco salió a la venta en julio de 1987, no ocurrió nada. La radio no lo pinchaba y la MTV se negó a emitir el videoclip de "Welcome to the Jungle" por considerarlo demasiado violento. El que hoy es uno de los mejores discos de rock de la historia estuvo a punto de desaparecer sin pena ni gloria.
La situación era tan crítica que David Geffen, el jefe de la discográfica, llamó personalmente a la MTV para protestar. Su llamada surtió efecto: una madrugada de domingo de diciembre de 1987, a las 4 de la mañana, se emitió por primera vez el vídeo. La respuesta fue tan explosiva que se transformó en el vídeo más solicitado en la historia del canal, provocando un efecto dominó en las radios y disparando las ventas.
Irónicamente, el único single número 1 de la banda en Estados Unidos, "Sweet Child O' Mine", nació como una broma. Slash estaba improvisando un riff en el estudio que el resto consideró un chiste. "Pensamos que Slash nos quería joder cuando escribió ese riff por primera vez", confesaba Duff McKagan. Sin que lo supieran, en el piso de arriba, Axl estaba escuchando y le puso letra en apenas cinco minutos.
Pensamos que Slash nos quería joder cuando escribió ese riff por primera vez"
La banda más peligrosa del planeta
Como en todo lo que rodea a la banda, no faltó la polémica. La portada original, obra del artista Robert Williams, que mostraba un robot violando a una chica, fue censurada y cambiada por la icónica cruz con las calaveras de los miembros del grupo. A día de hoy, 'Appetite for Destruction' lleva más de 28 millones de ejemplares vendidos.
Aunque la historia más morbosa la esconde "Rocket Queen", el tema que cierra el disco. Los gemidos que se escuchan son reales: Axl Rose y una joven llamada Adriana Smith tuvieron sexo en el estudio mientras grababan. "Venga, Adriana, haz que sea de verdad", le dijo Axl. Ella, que quería vengar una infidelidad de su novio, el batería Steven Adler, aceptó. "Hubiese hecho cualquier cosa por Axel, era magnético", confesó años después.
En solo unos meses, Guns N' Roses pasaron de la miseria a ser iconos mundiales, elogiados por artistas como Madonna, Elton John o Metallica. Se convirtieron, tal y como vaticinó David Geffen, en "la banda más grande del mundo". Muchos coinciden en que fueron la última gran banda de rock. Todas estas historias y el análisis de cada canción se desgranan en el nuevo episodio de Los 50 esenciales de RockFM, una escucha obligada para entender la leyenda.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.



